Mujer

Amnistía Internacional denuncia abusos generalizados a trabajadoras del hogar en Arabia Saudí

- La organización recoge testimonios de trabajadoras filipinas sometidas a explotación y trato degradante

- La entidad internacional pide al Gobierno saudí que investigue todas las denuncias

MADRID
SERVIMEDIA

Amnistía Internacional denunció este viernes abusos generalizados contra trabajadoras del hogar migrantes en Arabia Saudí y alertó de que muchas empleadas filipinas siguen sufriendo explotación laboral, jornadas extenuantes, trato degradante e incluso agresiones sexuales bajo un sistema que las deja a “merced de sus empleadores”.

La organización ha presentado el informe ‘Una vez que entramos en sus casas, ya no somos seres humanos: Testimonios de mujeres filipinas empleadas en el servicio doméstico en Arabia Saudí’, que documenta las experiencias de 19 mujeres filipinas que regresaron de Arabia Saudí, la mayoría de ellas entre 2023 y 2026.

El informe expone jornadas de hasta 21 horas diarias de estas mujeres trabajando, ausencia de descansos, restricciones de movimiento y confiscación de pasaportes. Según Amnistía, estos casos reflejan un patrón de abusos similar al ya detectado entre trabajadoras kenianas y evidencian las carencias de la protección legal existente para las empleadas domésticas migrantes en el país.

“Estas historias no son casos aislados. Los estremecedores testimonios dibujan un preocupante panorama de explotación permitida por el Estado”, afirmó la directora del Programa sobre Justicia Climática, Económica y Social y Rendición de Cuentas de las Empresas de la organización, Marta Schaaf. A su juicio, “aceptar un trabajo en Arabia Saudí supone para demasiadas personas sufrir intimidación y abusos graves”.

En concreto, las mujeres entrevistadas relataron jornadas laborales muy superiores a los límites legales, que oscilaban entre las 14 y las 21 horas diarias, sin descansos adecuados ni días libres. Todos los nombres recogidos en el informe de Amnistía son falsos para proteger la identidad de las entrevistadas.

Así, una de las trabajadoras, Adelina, explicó que “trabajé dos años seguidos sin un solo día libre”, mientras que Joy aseguró que era habitual “trabajar 20 horas al día”. En su caso, Gemma relató que apenas disponía de tiempo para descansar: “Sólo tenía 10 minutos para descansar y comer”, y recordó que su empleador le repetía: “Te traje de tu país, así que puedo hacer lo que quiera contigo”.

La investigación también documenta casos en los que las empleadas eran obligadas a trabajar en varias viviendas pese a que sus contratos contemplaban un único lugar de trabajo. Una de ellas, Hana, contó que prestaba servicio en cinco casas de la misma familia: “Cada día me desplazaba de una a otra, y así los siete días de la semana”.

RETENIDAS

Además, Amnistía Internacional señaló que muchas trabajadoras veían restringida su libertad de movimiento por la confiscación de pasaportes, las barreras idiomáticas y las dificultades para abandonar el país sin autorización de sus empleadores. Esta situación complicaba especialmente la salida de entornos abusivos.

Una de las afectadas, Cleo, explicó que tras meses sin poder salir de la vivienda donde trabajaba, su empleadora comenzó a restringirle el acceso a la comida y a acusarla de robo. Cuando intentó regresar a Filipinas, aseguró haber sufrido nuevas humillaciones. “Salir de Filipinas había sido muy fácil, pero regresar fue muy difícil”, afirmó. “Antes de irme de la casa en la que trabajaba, me desnudaron y me inspeccionaron de arriba abajo cada centímetro del cuerpo”, añadió.

Varias mujeres denunciaron también situaciones de acoso sexual. Una de las mujeres, Isabel, relató que el hombre que la había contratado se exhibió ante ella y le pidió que se acostara a su lado. “Salí corriendo de la habitación y subí hasta el tejado, donde siempre me escondía de él”, explicó. Según dijo, prefería trabajar en otra vivienda de la familia porque, aunque el trabajo era más duro, allí se sentía más segura.

Amnistía Internacional considera que el sistema de patrocinio conocido como kafala sigue favoreciendo la explotación al vincular a los trabajadores migrantes con sus empleadores durante toda su estancia en el país. Aunque las autoridades saudíes han introducido reformas en los últimos años, la organización sostuvo que las trabajadoras domésticas han quedado al margen de muchas de ellas.

“En muchos de los casos más graves, estos abusos constituyen trabajo forzoso y también podrían ser constitutivos de trata de seres humanos con fines de explotación laboral”, advirtió Schaaf. La responsable añadió que “los derechos de las mujeres de Kenia, Filipinas y otros muchos lugares que viajan hasta Arabia Saudí para trabajar son vulnerados una y otra vez”.

Por ello, Amnistía pidió al Gobierno saudí que investigue todas las denuncias de abuso, incluidas las de carácter sexual, lleve a los responsables ante la justicia y elimine completamente el sistema kafala.

También reclamó que las trabajadoras domésticas queden plenamente protegidas por la legislación laboral y que se sancione a los empleadores que cometan abusos. Asimismo, recordó que países de origen como Filipinas tienen la obligación de proteger a sus nacionales frente a posibles vulneraciones de derechos humanos en el extranjero.

(SERVIMEDIA)
10 Jul 2026
AGG/gja