Salud

Dormir más y hacer deporte pueden prevenir la diabetes tipo 2 en adolescentes

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Los adolescentes que sustituyen solo media hora diaria de comportamientos sedentarios, como estar sentados en el sofá o pasar tiempo frente al ordenador, por actividad física de intensidad moderada a vigorosa o por dormir pueden reducir su resistencia a la insulina, un factor clave para prevenir el desarrollo de la diabetes tipo 2.

Así se desprende de una investigación preliminar presentada en las Sesiones Científicas EPI|Lifestyle 2026 de la Asociación Americana del Corazón, que se celebran desde el pasado martes hasta este viernes en Boston (Estados Unidos).

“Me sorprendió gratamente la solidez de la asociación entre sustituir 30 minutos de sedentarismo por actividad física de intensidad moderada a vigorosa: una reducción del 15% en la resistencia a la insulina supone un cambio significativo", según Soren Harnois-Leblanc, autor principal del estudio e investigador postdoctoral en el departamento de medicina poblacional del Harvard Pilgrim Health Care Institute y la Facultad de Medicina de Harvard, ambos en Boston.

Harnois-Leblanc añade: “Nuestros hallazgos indican que cambiar los hábitos sedentarios por actividad física de intensidad moderada a vigorosa o por dormir, aunque solo sean unos minutos al día al principio, resulta beneficioso para la salud”.

Para evaluar el impacto de las actividades diarias típicas en el desarrollo de la resistencia a la insulina en adolescentes, los investigadores examinaron datos de salud del Proyecto Viva, un estudio de salud en curso de niños nacidos entre 1999 y 2002 en el este de Massachusetts.

La resistencia a la insulina se midió utilizando el Modelo de Evaluación Homeostática para la Resistencia a la Insulina (HOMA-IR), una prueba que estima la resistencia a la insulina basándose en los niveles de glucosa e insulina en sangre en ayunas.

MEDIA DE CASI 13 AÑOS

En la adolescencia temprana, con una edad promedio de casi 13 años, 802 participantes llevaron registros de sueño y usaron un acelerómetro (un sensor que cuantifica las aceleraciones del movimiento, a partir del cual los investigadores pueden derivar la intensidad y la duración de la actividad física) de forma continua durante 7 a 10 días, lo que proporcionó un desglose de las actividades de movimiento que realizaron durante un periodo típico de 24 horas.

El mayor porcentaje del tiempo diario (un 48% o 11,5 horas al día) se dedicó a actividades sedentarias, como estar sentado en clase, hacer los deberes, desplazarse al trabajo o a la universidad y el tiempo libre por la noche, que a menudo incluye usar dispositivos electrónicos o ver la televisión.

Otras actividades diarias, registradas durante un periodo de 24 horas, incluyeron dormir (33%), actividad física de baja intensidad (como caminar tranquilamente, 17%) y actividad física moderada a vigorosa (como correr, nadar o jugar baloncesto, 2%).

Los investigadores calcularon entonces cuánto podría haber afectado un cambio de tan solo 30 minutos, pasando de la actividad sedentaria a diversos tipos de actividad física o al sueño, a los niveles estimados de resistencia a la insulina en 394 de los participantes del estudio.

El estudio revela que los adolescentes que sustituyeron 30 minutos de sedentarismo por actividad física moderada-vigorosa podrían reducir la medición de la resistencia a la insulina, o disminuir su puntuación HOMA-IR, en casi un 15%.

Los participantes que sustituyeron 30 minutos de sedentarismo por horas de sueño pudieron reducir la resistencia a la insulina en casi un 5%.

Sustituir 30 minutos de tiempo sedentario por actividad física de baja intensidad no produjo un cambio significativo en los niveles de resistencia a la insulina.

(SERVIMEDIA)
20 Mar 2026
MGR/clc