Zoonosis

La OMS alerta de que la fiebre amarilla mantiene su transmisión en América y África y urge reforzar la vacunación

- En los cinco primeros meses de este año, seis países de América notificaron 79 casos confirmados y tres países africanos comunicaron otros 16

Madrid
SERVIMEDIA

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó este jueves de que la fiebre amarilla mantiene su transmisión activa en América y África, con 79 infecciones humanas notificadas en seis países americanos entre enero y mayo de 2026 y 16 casos confirmados en tres países africanos, y pidió reforzar la vacunación, la vigilancia y la coordinación transfronteriza para evitar nuevos brotes, especialmente entre poblaciones no inmunizadas.

Este organismo advirtió de que la actividad del virus continuó en 2026 tras el aumento de casos registrado en América durante 2025. Entre el 1 de enero y el 26 de mayo de este año, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela comunicaron 79 casos humanos, además de múltiples epizootias, lo que indica circulación selvática activa del virus.

En África, la OMS señaló que la actividad se mantiene en parte de la región y afecta a 13 países clasificados como de alto riesgo dentro de la estrategia internacional para eliminar las epidemias de fiebre amarilla. Entre enero y mayo de 2026, Burkina Faso, República Centroafricana y Camerún notificaron 16 casos humanos confirmados, mientras que Angola, Costa de Marfil, Gabón, Ghana y Nigeria mantienen otros 32 casos sospechosos bajo investigación.

La fiebre amarilla es una enfermedad vírica transmitida por mosquitos infectados, presente en zonas tropicales de África y América. También puede explicarse como una zoonosis vectorial, porque en su ciclo selvático el virus se mantiene principalmente entre mosquitos y primates no humanos, como los monos, y puede saltar a las personas cuando estas entran en zonas forestales o rurales donde circula el virus.

La OMS describe precisamente que "buena parte de las infecciones actuales están vinculadas a la transmisión selvática y a su salto hacia comunidades rurales con baja cobertura vacunal". La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) también explicaron que el ciclo selvático de la fiebre amarilla implica la circulación del virus entre mosquitos silvestres y primates no humanos, con infección ocasional de personas expuestas en la selva o en zonas próximas.

La OMS subrayó que "las poblaciones no vacunadas en países o áreas con antecedentes de transmisión siguen siendo las más vulnerables". Su evaluación rápida de riesgo tuvo en cuenta las diferencias geográficas en cobertura vacunal, la evidencia de circulación viral y la presencia de mosquitos capaces de transmitir la enfermedad.

TRANSMISIÓN EN LAS CIUDADES

La OMS recordó que la transmisión está influida por factores ecológicos estacionales, como la lluvia, la temperatura y la abundancia de mosquitos. Los brotes notificados entre octubre de 2025 y mayo de 2026 en zonas con antecedentes de fiebre amarilla fueron, en general, coherentes con patrones estacionales o con brechas de inmunización. Sin embargo, los casos detectados en áreas previamente no afectadas apuntan a introducciones del virus y elevan el riesgo de transmisión urbana.

Ese riesgo "preocupa especialmente" porque la fiebre amarilla puede transmitirse en tres ciclos epidemiológicos: selvático, intermedio y urbano. El ciclo urbano, asociado a zonas densamente pobladas con presencia de mosquitos 'Aedes aegypti' y baja inmunidad de la población, "es el que plantea mayor riesgo de grandes brotes".

La OMS precisó que "no se han detectado casos importados fuera de las dos regiones afectadas", pero advirtió de que "la expansión de zonas aptas para los vectores, la rápida urbanización, los cambios climáticos y el aumento de la movilidad internacional siguen creando condiciones favorables para la propagación".

En América, la OMS señaló que Colombia es el país más afectado en lo que va de 2026, "debido a la exposición selvática y a desplazamientos de visitantes no vacunados". En la región, los 13 países considerados de alto riesgo incluyen la vacuna en sus programas de inmunización rutinaria, aunque la cobertura varía de forma importante.

En África, 26 países de la región africana de la OMS y uno de la región del Mediterráneo Oriental están considerados de "alto riesgo". La mayoría han introducido la vacuna frente a la fiebre amarilla en sus calendarios de inmunización, pero "la cobertura sigue por debajo del objetivo en muchos países, con una media regional del 65% en 2024".

VACUNACIÓN

La fiebre amarilla suele producir infecciones asintomáticas o cuadros leves con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, náuseas y vómitos. No obstante, alrededor del 15% de los casos puede evolucionar hacia una forma grave, con fiebre alta, ictericia, hemorragias y fallo multiorgánico. Entre quienes desarrollan enfermedad grave, la letalidad puede alcanzar alrededor del 50% en un plazo de siete a diez días.

La OMS insistió en que la vacunación sigue siendo la principal herramienta de prevención y control. Además, pidió mantener una vigilancia activa, diagnóstico rápido en laboratorio, vigilancia de epizootias en primates no humanos, control de vectores, comunicación de riesgos e intercambio de información entre países.

El organismo no recomendó restricciones de viaje ni de comercio con los países mencionados en la actualización, aunque sí animó a informar a las personas viajeras sobre las medidas preventivas, incluida la vacunación cuando esté indicada. También recordó que, para viajes internacionales, "una sola dosis de una vacuna aprobada por la OMS debe aceptarse como válida y confiere inmunidad de por vida".

En España no consta transmisión autóctona de fiebre amarilla. El Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III recordó "que se trata de una enfermedad no endémica en el país" y que los casos registrados hasta ahora "han sido importados y muy poco frecuentes".

Aun así, la vigilancia resulta relevante por la presencia en España de mosquitos invasores como 'Aedes albopictus', conocido como mosquito tigre. Este vector se asocia principalmente a enfermedades como el dengue, el chikungunya o el zika, mientras que la fiebre amarilla urbana clásica tiene como principal transmisor a 'Aedes aegypti'. Por ello, el riesgo en España no se plantea por una circulación establecida de fiebre amarilla, sino por la necesidad de mantener la vigilancia epidemiológica, detectar de forma precoz posibles casos importados y controlar los vectores capaces de transmitir otros virus emergentes.

(SERVIMEDIA)
25 Jun 2026
EDU/clc