Seguridad vial
Uno de cada tres conductores circula bajo efectos de fármacos que pueden afectar al volante
- Pero solo un 3% los percibe como riesgo, según un estudio de la Fundación Mapfre y la Fundación Bidafarma
- El conductor medicado tiene más edad y antigüedad en el carné, coge más el coche y ha sufrido más siniestros
- Los farmacéuticos lanzan una campaña para visibilizar el pictograma que identifica medicinas que pueden interferir al conducir
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Un 34% de los conductores españoles admite que se pone al volante bajo los efectos de medicamentos que pueden afectar a la conducción, pero únicamente un 3% percibe los fármacos como un riesgo.
Esa es una de las principales conclusiones del estudio ‘Fármacos y Conducción’, elaborado por la consultora Salvetti Llombart para la Fundación Mapfre y la Fundación Bidafarma, con la colaboración de la Dirección General de Tráfico (DGT) y el Consejo General de Consejos Farmacéuticos.
El informe fue presentado este jueves en Madrid en un acto con Eva Arranz, médico de la Fundación Mapfre; Manuela Villena, directora de Fundación Bidafarma; Montserrat Pérez, subdirectora General de Formación y Educación Vial de la DGT; Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, e Ida Castellsaguer, Business & Sales director de Salvetti Llombart.
El estudio contó con tres fases: contexto (entrevistas y grupos online con 14 expertos), exploratoria (entrevistas a 24 conductores que se medican) y concluyente (entrevistas a 2.000 conductores).
La investigación apunta que solo un 25% de los conductores habituales no ha tomado medicación que pueda interferir en la conducción durante los tres últimos años, un 45% se ha medicado y evita conducir bajo sus efectos, y un 34% admite conducir tras tomar algún fármaco que puede afectar al volante.
El conductor medicado que conduce bajo los efectos de medicamentos tiene más edad (un 41% supera los 55 años), más antigüedad en el carné (el 64% se lo sacó hace más de 20 años), ha sufrido más siniestros viales (un 14% los ha tenido en los últimos cinco años) y coge más el coche a diario (el 73% del total).
RIESGOS AL VOLANTE
Sin embargo, la medicación queda fuera del radar preventivo de los conductores, que activan sus preocupaciones más en riesgos como la climatología adversa (72% de los entrevistados), los viajes nocturnos (60%) y el cansancio o el sueño (53%), mientras que solo un 26% extrema la precaución ante la toma de medicamentos.
Además, solo un 3% de los conductores habituales cita de forma espontánea los fármacos como factor de riesgo al volante, por detrás de la conducción temeraria de otros conductores (33%), las distracciones con los móviles (26%) o conducir con mal tiempo (16%), bajo los efectos del alcohol o las drogas (12%), o con cansancio o sueño (12%).
El consumo de fármacos está en un nivel de riesgo medio (6,9 sobre 10), por detrás de otros más interiorizados por los conductores, como el consumo de alcohol y drogas (8,4), el exceso de velocidad (8,0) y el cansancio o la falta de sueño (8,0).
El estudio señala que los conductores perciben el riesgo en los fármacos si conllevan efectos secundarios como el sueño o la reducción de la atención y la capacidad de reacción.
No obstante, existe una brecha entre los conductores que reconocen el riesgo de los medicamentos al volante (83%) y quienes actúan en consecuencia (58%), diferencia que se agranda en los que conducen medicados (79% y 29%, respectivamente), lo que refleja su perfil de alta exposición al riesgo y una baja activación preventiva.
FÁRMACOS EN EL FOCO
El riesgo en la conducción no depende solo del medicamento, sino de la acumulación de factores, como patologías, personas mayores polimedicadas y efectos secundarios, que multiplican el impacto sobre la capacidad de conducir.
Los conductores identifican mejor el riesgo en determinados fármacos, como psicotrópicos o psicoestimulantes (76%) y medicamentos para la ansiedad o dormir (72%). En cambio, otros están menos asociados al riesgo alto al volante, como los antigripales o antitusivos (20%) y los antidiabéticos (22%).
Además, el 61% de los conductores medicados muestra una falsa sensación de control al declarar que su medicación afecta poco o nada a la capacidad de conducción.
Casi la mitad de quienes conducen tras tomar medicación ha notado algún efecto (49%), sobre todo somnolencia o sueño, cansancio o sensación de fatiga y reflejos más lentos, pero la reacción más habitual no es dejar el volante, sino adaptar la conducción. No en vano, un 27% sigue conduciendo, pero con cuidado, y un 31% reduce la velocidad o extrema la precaución.
MEDIDAS PREVENTIVAS
Por otra parte, el estudio apunta que las fuentes sanitarias son las que generan mayor confianza y resultan ser las más recordadas, pues cuando el mensaje viene del médico o del farmacéutico se recuerda y es creíble.
La prescripción en consulta médica (69%) y la dispensación en farmacia (49%) se convierten en los momentos más eficaces para recibir información sobre los riesgos y generar una conducta preventiva.
Aunque la mayoría de los conductores declara fijarse en envases y símbolos, el conocimiento del pictograma de conducción - presente en algunos medicamentos desde 2007- aún no está plenamente consolidado (un 47% lo desconoce o no está seguro de que algunos medicamentos lo incorporan), sobre todo quienes conducen tras medicarse (54%)
El estudio subraya que ese pictograma se entiende cuando se muestra, pero todavía no está suficientemente reconocido entre todos los conductores.
CAMPAÑA
A la vista de los resultados del estudio, se pondrá en marcha una campaña informativa que llegará a las farmacias comunitarias de toda España, con materiales de sensibilización dirigidos a los pacientes y una guía práctica para los farmacéuticos con el fin de reforzar la información en el momento de la dispensación, dar mayor visibilidad al pictograma de advertencia para conducir presente en determinados medicamentos y favorecer una conducción más segura.
La campaña destaca que el riesgo de algunos medicamentos en la conducción existe, aunque no se vea. “La labor informativa del farmacéutico es de gran relevancia, ya que, por un lado, promueve el uso racional de los medicamentos y, por otro, conoce todos los medicamentos que puedan estar utilizando el ciudadano, requieran o no receta”, subrayó Rita de la Plaza.
Por su parte, Manuela Villena indicó que la campaña incorporará “tarjetas con mensajes clave” que el profesional farmacéutico introducirá en las bolsas de los medicamentos y que se entregarán a los pacientes. “Conducir con seguridad no depende únicamente de cómo nos encontramos, sino también de conocer cómo puede influir un medicamento en nuestra capacidad al volante. Ese es el cambio de percepción que esta campaña aspira a generar”, resumió.
Por último, Montserrat Pérez respaldó que la campaña pretenda volver a recordar que el pictograma que alerta de posibles efectos de determinados medicamentos en la conducción y destacó que la estrategia de la DGT hasta 2030 recoge la necesidad de reforzar el consejo sanitario a todos los conductores y se especifica claramente la importancia que tienen los medicamentos en la conducción.
(SERVIMEDIA)
09 Jul 2026
MGR/gja


