8-M
Unas 11.000 feministas reivindican desde la Gran Vía de Madrid su “no a la guerra” y a la explotación de las mujeres
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Unas 11.000 personas, según datos provisionales de la Delegación del Gobierno en Madrid, se manifestaron este domingo, Día Internacional de la Mujer, en la marcha convocada por el por el Movimiento Feminista de Madrid (MFM), formado por mujeres feministas veteranas, para reivindicar su “no a las guerras” y su rotundo rechazo a un “sistema patriarcal” que “explota” a las mujeres, sobre todo a las migrantes y mayores.
Las convocantes de la manifestación aseguraron que asistieron unas 20.000 personas, quienes, bajo el lema ‘A la barbarie patriarcal, feminismo internacionalista: ¡Ni veladas, ni explotadas, ni prostituidas!’, alzaron su voz contra el patriarcado bélico y gritaron al unísono y reiteradas veces “no a la guerra”, porque las “mujeres no las queremos”, y visibilizaron la situación que están viviendo las “mujeres de Afganistán o de Gaza”, por guerras “iniciadas por hombres”.
La explotación de mujeres en diferentes ámbitos fue otra de las mayores denuncias de las manifestantes. En concreto, criticaron feminización y precariedad de los trabajos del hogar o de cuidados. Las feministas denunciaron “el sector feminizado, el peor remunerado” y que el “empleo del hogar no es servidumbre”.
Además, señalaron que las mujeres mayores viven constantes discriminaciones como, por ejemplo, tener “pensiones peores” que los hombres. En especial, varias manifestaciones mayores trabajadoras del sector de la salud desplegaron una pancarta que decía ‘soy médica y no quiero renunciar ni a mi bata ni a mi vida personal’, haciendo referencia a tener que dejar de trabajar por cuidar a su familia o viceversa.
El colectivo de mujeres mayores abundó esta manifestación convocada por el MFM. Muchas de ellas sostenían pancartas que señalaban a los hombres mayores como el bloque ‘armado del patriarcado’. Además, la mayoría de las mujeres gritaron en varias ocasiones: “Manolo, Manolito, la cena tu solito”, reivindicando que las mujeres no son las “sirvientas” de un hombre.
En su caso, mujeres jóvenes también marcharon por la Gran Vía de Madrid para reivindicar una vida segura cada día. Una manifestante, Laura Cueva de Madrid, declaró a Servimedia que este domingo sale a la calle pidiendo que las mujeres “no tengamos que avisar a nuestras familias cada vez que vamos a casa de noche”.
En esta línea, otra manifestante joven, Lina Carrillo, también de Madrid y en declaraciones a Servimedia, denunció las inseguridades que viven las chicas cuando caminan de noche por la calle. “Reivindico que no tengamos que ir con miedo”.
MÁS VULNERABLES
Ambas mujeres también aseguraron que, “por muchos derechos reconocidos que tengamos las mujeres, no sirven de nada si no llegan a todas las partes del mundo”. Esta visión internacionalista estuvo presente en toda la manifestación, en la que también hubo canticos contra “las mujeres migrantes, las más explotadas”.
La perspectiva de la discapacidad también estuvo presente en las reivindicaciones feministas. En reiteradas ocasiones las feministas veteranas denunciaron la mayor vulnerabilidad que sufren las mujeres con discapacidad: “con discapacidad, doble desigualdad”.
Precisamente, el manifiesto de la Fundación Cermi Mujeres (FCM) para este 8-M busca visibilizar algunas de estas desigualdades. En concreto, su lema es ‘Por un acceso real a la justicia de las mujeres y niñas con discapacidad’.
Las mujeres con discapacidad denuncian así que muchas ni siquiera llegan a acceder al sistema judicial y que, cuando lo hacen, se encuentran con procedimientos complejos, falta de accesibilidad, actitudes prejuiciosas o interpretaciones que cuestionan su credibilidad.

“ANTIFASCISTAS”
La marcha del MFM también reivindicó su rechazo a regímenes autoritarios y fascistas, basados en sistemas patriarcales, y gritaron que “Madrid será la tumba del fascismo”. Las feministas también arremetieron contra instituciones como la iglesia y sus estamentos: “Vamos a quemar la conferencia episcopal por machista y patriarcal”.
Asimismo, las manifestantes denunciaron la persistente lacra de la violencia machista y varias mujeres jóvenes, que prefirieron mantener su anonimato, declararon a Servimedia que “basta” de asesinatos machistas y sostenían pancartas que señalaban a los negacionistas de la violencia de género: “¿a qué mujer de tu vida tienen que matar para que te importe la violencia machista?”.
En este sentido, otras pancartas denunciaban que “algo va mal si odias más a las feministas que a los violadores”. Así, la mayoría de las manifestantes reivindicaron su unión y el feminismo como “abolicionista” de la prostitución y como formula de progreso social.
Además, las voceras del MFM Lourdes Borrás y Ana de Blas afirmaron ante los medios de comunicación la necesidad de abolir el sistema 'prostitucional' como herramienta de repararon a las supervivientes y reivindicaron que “hoy es el día de las mujeres como sexo” porque “otros colectivos tienen sus días propios”, refiriéndose a otros reclamos y colectivos de la otra manifestación de Madrid.
MANIFIESTO
Al finalizar su marcha en Plaza de España, las convocantes leyeron su manifestó por este 8-M que denuncia que “el patriarcado recrudece su ofensiva en todo el mundo”, donde el cuerpo de las mujeres es tratado como “territorio conquistable”, “fuerza de trabajo barata” o “mercancía sexual, reproductiva o laboral”.
Ante esta “barbarie patriarcal globalizada”, el movimiento responde reivindicando un feminismo internacionalista, y proclama su lema central: “Ni veladas, ni explotadas, ni prostituidas”.
El texto afirma que la “opresión contra las mujeres es estructural” y se sostiene en un sistema que nos quiere “calladas, sumisas, invisibles y subordinadas”. Denuncia la situación de mujeres en Afganistán, Irán, Pakistán o Sudán, donde están siendo “despojadas de todos nuestros derechos” y convertidas en “botín de guerra” y recuerda que “millones de niñas son sometidas a mutilación genital femenina cada año”.
Así pues, el texto se articula, primeramente, contra las mujeres veladas, denuncia que los fundamentalismos usan el cuerpo de las mujeres como “campo de batalla” y las obligan a “desaparecer bajo velos impuestos”. El MFM declara que no aceptará “ningún símbolo, norma cultural o mandato religioso que oculte, someta o borre a las mujeres” y sentencia: “Lo que se impone no es cultura: es dominación”.
En cuanto a la feminización de la pobreza, el manifiesto pide un Sistema Público de Cuidados, la regularización de migrantes y el fin de la explotación laboral, incluida la trata, donde muchas mujeres son retenidas y obligadas a trabajar en condiciones de esclavitud.
Sobre la explotación reproductiva, las feministas denuncian los secuestros de niñas en Colombia o México, redes asiáticas de trata reproductiva y la permisividad española pese a la prohibición legal. El manifiesto señala que “nuestro cuerpo no está en venta ni nuestros hijos e hijas se compran”.
Igualmente, las feministas mostraron su rechazo a considerar la prostitución como un trabajo y pidieron aprobar una Ley Abolicionista que proteja a las mujeres y actúe contra quienes se lucran del sistema. Además, afirma que ninguna mujer nace para ser prostituida. El manifiesto también critica la 'ley trans' y la 'autoidentificación' registral, que desdibujan las bases de la opresión de las mujeres y generan conflictos en distintos ámbitos y reclama su derogación.
En materia de servicios públicos, el MFM dice que la igualdad “no se compra, se garantiza”. Exige una sanidad libre de violencia obstétrica, una educación pública, laica y coeducativa contra el machismo, y servicios sociales que “no dejen a ninguna atrás”. El manifiesto concluye con que este 8-M es “frente a la barbarie patriarcal, respondemos con organización, memoria y lucha”.
(SERVIMEDIA)
08 Mar 2026
AGG/MGR/mag



