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Cumbre del Clima

La Cumbre del Clima se dirige a un acuerdo de mínimos por las tensiones geopolíticas

- La revisión de los planes climáticos nacionales podría retrasarse a 2023

- Brasil, China e India ralentizan el cierre del Acuerdo de París

Elementos publicitarios de la Cumbre del Clima en la plaza de Cuzco de Madrid | Foto: Miteco
MADRID
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La 25ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, conocida como Cumbre del Clima o COP25 y que se celebra en Madrid, se encamina a un acuerdo de mínimos debido a las tensiones geopolíticas entre países que dificultan que puedan cumplirse los principales objetivos marcados.

El borrador de la decisión final de la COP25, al que tuvo acceso Servimedia, es un fiel reflejo de la dificultad de que los delegados de casi 200 países lleguen a un consenso ambicioso antes de que el próximo año se presenten nuevos compromisos climáticos nacionales.

Fuentes presentes en las negociaciones indican que la Presidencia chilena de la COP2 pretende que la Cumbre concluya este viernes por la tarde, dentro del plazo inicialmente previsto, pero otras fuentes creen que la conferencia podría alargarse algún día más.

El borrador de la decisión de Madrid reconoce “el liderazgo y los llamamientos de la sociedad civil, en particular los niños y los jóvenes, para acciones climáticas urgentes e inmediatas, así como su papel crítico como agentes de cambio”.

Con ello se reconocería al potente movimiento social inspirado en la activista sueca Greta Thunberg, que revolucionó los actos en los que participó antes de que este miércoles abandonara Madrid.

MULTILATERALISMO

El texto también reconoce “la importancia del multilateralismo para abordar el cambio climático y sus impactos”, lo que podría empujar a países a priori reticentes como China en un momento en que Estados Unidos ha iniciado su proceso de salida del Acuerdo de París.

Fuentes de la negociación señalan que esta tarde podrían cerrarse algunos aspectos “maduros”, como el relativo a un plan de igualdad de género en materia climática, pero admiten que aún persisten “cuellos de botella” o “asuntos abiertos”.

El “mar de fondo” de las negociaciones está en elevar la ambición de los países en sus planes climáticos del próximo año en un momento en que la ciencia ha hecho saltar las alarmas porque el planeta no debería calentarse más de 1,5ºC respecto a la era preindustrial.

Ello se solapa con el hecho de que la COP25 quiere iniciar un nuevo ciclo en el que la costumbre de negociones entre diplomáticos se transforme en otro formato que dé entrada a otros actores, como ciudadanos o empresas.

HASTA 2023

Fuentes de las negociaciones subrayan que algunos países pretenden ceñirse al más estricto espíritu del Acuerdo de París para posponer esa ambición y que la revisión de los compromisos climáticos nacionales se aplace a 2023. Todo ello en un contexto en que la UE no está asumiendo un rol tan decisivo a la espera de que el Consejo Europeo pueda dar este jueves o este viernes una señal clara de más ambición climática.

“Hay una dificultad clarísima y no hay un mensaje tan potente de la UE para arrastrar a los demás países, con lo que andamos despacito”, indicó a Servimedia la responsable de la campaña de clima y energía de Greenpeace, Raquel Montón.

Aunque el reconocimiento de la ciencia podría quedar explícitamente recogido en la decisión final de la Cumbre del Clima en un año con fuertes demandas de la calle, las tensiones geopolíticas obstaculizan un acuerdo ambicioso. Además, coincide con que algunos de los países más reticentes cuentan con problemas de salud pública, seguridad o acceso a energía. Por ejemplo, la India.

Los países podrían reconocer que urge abordar la “brecha significativa” entre las emisiones de gases de efecto invernadero que se expulsan a la atmósfera con lo que debería emitirse para cumplir con el Acuerdo de París.

“LAGUNAS”

La decisión de Madrid incluiría la necesidad de “mejorar la implementación y la ambición” en materia climática, pero no con un llamamiento claro como pretende la ONU. En todo caso, admitiría “lagunas en términos financieros, tecnológicos y de capacidad” para que los países en desarrollo luchen contra la crisis climática e instaría a las naciones ricas a abordar esas “brechas” a partir de 2020.

Estas disparidades se producen en un momento en que países, empresas, regiones, ciudades y ciudadanos piden más ambición, lo que agranda las diferencias entre esos actores y lo que ocurre entre las paredes de la COP25, que suele adoptar decisiones consensuadas.

“El consenso no va a frenar el cambio climático. Hay gente que está a favor de la lucha climática y gente que no, y ahí hay una línea arancelaria, de mercado y de dinero que separa a los países”, resumió a Servimedia el responsable de cambio climático de Ecologistas en Acción, Javier Andaluz.

MECANISMOS DE CARBONO

Por otro lado, las negociaciones se complican para cerrar el libro de reglas del Acuerdo de París. Sólo falta por regular el artículo 6, dedicado a los mercados de carbono, esto es, que países y empresas puedan intercambiar créditos de emisiones.

Las fuentes consultadas indican que Brasil, China e India ralentizan los acuerdos porque pretenden arrastrar los créditos generados por el Protocolo de Kioto al nuevo ciclo que empezará en 2020 con el Acuerdo de París.

Otros negociadores, como la UE, que tiene un mercado regional propio que le ha llevado muchos años poner en marcha, pretenden que con París se ponga el contador a cero.

Tampoco está claro garantizar la “integridad ambiental” del sistema para que no haya doble contabilidad de las mismas emisiones que un país o empresa vende a un comprador. Ni se vislumbran acercamientos sobre si es necesario que un porcentaje de esas transacciones se destine a un fondo de adaptación para países vulnerables al cambio climático. Además, la UE prefiere que en los mercados de carbono no haya acuerdo a cerrarlo sin garantías.

Por otro lado, la revisión del mecanismo de pérdidas y daños (por el que los países desarrollados deben ayudar a los países en desarrollo a afrontar los efectos climáticos) se atasca por cuestiones geopolíticas.

Varias fuentes resaltan que todo parece indicar que se creará un grupo de trabajo específico que podría arrojar luz el próximo año sobre si en este apartado se crea un fondo financiero propio o se aprovechan otras fórmulas ya vigentes, como el Fondo Verde para el Clima.

(SERVIMEDIA)
12 Dic 2019
MGR/GIC/pai/

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