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Las gestoras del Santander y Caixabank impulsan con sus inversiones las políticas sociales y medioambientales

-Ambos bancos auguran, junto a KPMG, una presión creciente de los inversores institucionales para favorecer el cumplimiento de los ODS

VÍDEO: los clientes de Servimedia disponen de imágenes y sonido de estas declaraciones en el enlace https://drive.google.com/drive/folders/1Gfbhjs-kFAx52rI0lQD8mS8DcjYvKSPh

Imagen de los asistentes al encuentro en Servimedia | Foto: Jorge Villa
MADRID

Las gestoras del Santander y Caixabank han escalado su participación en las empresas donde destinan recursos y asumen un rol “más activo” a la hora de opinar sobre su gestión en materia de políticas sociales, medioambientales y de buen gobierno (las llamadas ESG, por sus siglas en inglés).

Así lo revelaron las directoras de Banca Responsable de Caixabank, Sandra González, y del Santander, Lara de Mesa, en un foro sobre ‘Finanzas Sostenibles’ celebrado en Servimedia, junto al socio responsable de Sostenibilidad y Buen Gobierno de KPMG en España, Ramón Pueyo, y el director de Consultoría para el Sector Financiero de KPMG en España, Pablo Vañó.

“La gestora de pensiones y la de activos del banco están tomando este papel más activo como parte de su estrategia de ‘engagement’ en las Juntas de las entidades en las que ellas tienen alguna propiedad y usan ‘proxy advisor’ sostenibles para poder opinar en la gestión de las compañías”, explicó la directiva de Caixabank.

Los ‘proxy advisor’, o “asesores de voto” en español, son firmas contratadas por inversores institucionales para recomendarles votar a favor o en contra de distintos aspectos y que están cobrando protagonismo precisamente sobre el seguimiento regulatorio de las compañías en materia de gobierno corporativo y los citados ESG.

“Pero no se trata solo de excluir aquellas compañías que no estén haciendo prácticas óptimas, sino de ayudar a que todas las empresas viren hacia tomar mejores decisiones”, precisó González, quien auguró que “cada vez se va a ver muchísimo más un papel activo por parte de los inversores institucionales” en esta materia.

Una razón es que el cambio hacia una economía más sostenible y social no solo es un clamor general por la emergencia climática y desequilibrios sociales, sino que viene impuesto por la regulación. A título de ejemplo, detalló la Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD) aprobada en 2015 por el Consejo de Estabilidad Financiera y que es, explicó, “una iniciativa que parte también de los mercados y lo que pide es más transparencia para poder gestionar mejor sus inversiones, con lo cual creo que tiene todo el sentido”.

“Igualmente nuestra gestora de activos, Santander Asset Management, y lo que están haciendo todos los inversores es utilizan esos analistas ESG, que de alguna forma te rankea cuál es el ‘performance’ de las entidades, pero luego desarrollan metodologías propias y desarrollas un ‘engagement’ proactivo con las empresas, de forma que tu estrategia va más allá”, agregó a su vez la directora de Banca Responsable del Santander, Lara de Mesa.

Según coincidió, la estrategia es “intentar ejercer tu voz y participar de la agenda de las empresas en las que has invertido” con una relación “constructiva” donde se demanda información a las compañías sobre cuáles con sus objetivos, cómo los llevarán a cabo y posteriormente se ejerce un escrutinio sobre su cumplimiento.

“Impone más presión, pero también, de alguna forma, te marca el camino y eso ayuda a que, de alguna forma, todos avancemos en la misma dirección y hagamos esfuerzos”, valoró de Mesa. “Todo lo que sea que al inversor le transmitas hechos y realidades, compromisos tangibles de cómo quieres avanzar en tu agenda, el inversor lo espera, y si no lo haces y no lo asumes efectivamente, te vas a quedar fuera de la cartera de inversores relevantes”, auguró.

FINANZAS SOSTENIBLES EN EL BUEN GOBIERNO

El socio responsable de Sostenibilidad y Buen Gobierno de KPMG en España, Ramón Pueyo, explicó de manera particular que las finanzas sostenibles siempre han formado parte de las recomendaciones de buen gobierno.

A título ilustrativo recordó que el Código Cadbury inglés, que data de 1992, “ya ponía el foco en que una de las tareas básicas del consejo de administración consiste en asegurar que la compañía mantiene unas relaciones adecuadas con sus grupos de interés” e, incluso, el código de buen gobierno español de 2015 establecía en su recomendación 32 “cómo el consejo de administración debe estar informado, asimismo, de cuál es la percepción que tienen acerca de la compañía grupos de interés significativos, entre ellos los inversores”.

Sin embargo, reconoció que los Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados por Naciones Unidas, que son 17, con 169 metas y 255 indicadores, lo refuerzan, en la medida que “hay algo que subyace a todos ellos y es la necesidad de tener instituciones más fuertes y mejor gestionadas”.

“Este papel que tienen los inversores de ejercer no sólo su derecho a la salida, a vender las acciones, sino su derecho a la voz, a expresar un poco la opinión que tienen de la calidad del ‘management’ y de las prácticas de buen gobierno en materia de sostenibilidad, es algo que vamos a ver cada vez más y los consejos de administración tendrán que estar más pendientes de cuáles son sus preocupaciones”, auguró.

VENTAJAS PARA TODA LA PLANTILLA

“Esto es una carrera de fondo en la que efectivamente tenemos que involucrar a todos los clientes, inversores, empleados, reguladores y a la sociedad misma. Queremos que todos de la mano para avanzar en las finanzas sostenibles”, apuntó a su vez el director de Consultoría para el Sector Financiero de KPMG, Pablo Vañó.

En opinión de este último experto de KPMG y centrando el debate de manera específica de las finanzas sostenibles, las empresas ya han cubierto una primera fase con “la implicación de la alta dirección y la concienciación de la alta dirección” como lo prueba que en todas las entidades se hayan creado comités y comisiones específicas.

Ahora toca, a su juicio, trabajar en una segunda etapa para “hacer que todos los empleados de la entidad piensen en verde”. “¿Esto qué significa? Significa que el ‘portfolio manager’ de la cartera de riesgo de crédito que está concediendo operaciones tiene que pensar en verde y este es el principal reto que tenemos en los próximos meses u años: que hasta el último empleado de la entidad piense en verde”, afirmó.

La clave a su juicio ahí será tener un programa de comunicación interno adecuado y alineado con el programa de cultura de riesgos de la entidad.

(SERVIMEDIA)
15 Mar 2020
PAI/ECR/nbc/

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