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Albella cree que puede ser “un buen momento” para avanzar en el modelo supervisor 'twin peaks'

- Aconseja que el impuesto a las transacciones financieras “no se separe del patrón” de la Tasa Tobin de Francia e Italia

Albello, hoy durante su comparecencia | Foto: Congreso de los Diputados
MADRID

El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sebastián Albella, cree que puede ser “un buen momento” para abordar una reforma en el esquema supervisor que avance hacia el modelo ‘twin peaks’: con la vigilancia de la solvencia en manos del Banco de España y la referida a conducta de mercados aglutinada en la CNMV.

Albella aseguró advertir “bastantes consensos” sobre dicha estructura durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital en el Congreso y juzgó que podría ser el momento óptimo “para abordar una reforma de ese calibre” que, según recordó, ya fue defendida entre las conclusiones de la comisión parlamentaria creada para analizar la crisis financiera del 2008.

A su juicio, una estructura así debería hacer caer la nueva autoridad de resolución de quejas del consumidor de productos y servicios financieros en la órbita de la CNMV y no escindirla como organismo totalmente autónomo.

La Autoridad Independiente de Protección del Cliente Financiero ideada para desjudicializar los conflictos por productos y servicios financieros que el Gobierno quería haber lanzado en 2019 aglutinaría, en principio, los servicios de reclamaciones de la CNNV, la Dirección General de Seguros y el Banco de España.

El proyecto se inspiraba en el ‘Ombusman’ británico, con poder para mediar, imponer dictámenes vinculantes e inspirar cómo resolver las disputas. “Estamos de acuerdo en que se puede reforzar ese flanco, pero nos gustaría más en un contexto más amplio, haciendo un modelo ‘twin peaks’ y que ese tipo de ‘Ombusman’ estuviese situado dentro del supervisor de conducta”, reclamó Albella.

Consideró que podría tener autonomía de gestión, pero estar embebido en la CNMV al estilo de la FSA británica, de forma que la nueva autoridad y el supervisor de mercados de retroalimentarían también en sus funciones y conocimientos.

Al ser preguntado sobre el nuevo impuesto sobre las transacciones financieras o Tasa Tobin, Albella recordó que el deseo expresado desde la CNMV es que una iniciativa de este tipo “se hubiera adoptado de manera coordinada en toda Europa”.

Pero una vez que el Gobierno la ha llevado al Congreso para ponerla en marcha indicó que sólo cabe “colaboración técnica” y en este ámbito desveló que “se llamó a la conveniencia de que el patrón de nuestro impuesto no se separe del impuesto francés o italiano” y “no se fuera más allá”.

A título de ejemplo indicó que en ninguno de esos países la tasa se extiende a derivados o a negociación de alta frecuencia “porque son países preocupados en el mantenimiento de la competitividad del mercado”, ya que se corre el riesgo de perder atractivo de cara a los inversores.

Albella explicó que el impuesto de las transacciones financieras es una tasa sobre la adquisición de acciones de las compañías españolas grandes y, “por tanto, tendrá efectos como todos los impuestos” los tienen, en la medida de que los inversores internacionales pueden ver que tienen más costes adquirir títulos de cotizadas españolas “y, quizá eso, les mueva a invertir en australianas o alemanas”.

El presidente de CNMV quiso, sin embargo, quitar hierro explicando que es una tasa implantada en “países tan importantes como Francia e Italia, y no ha sido un drama”. “Tenemos que contemplarlo con tranquilidad”, zanjó, aunque sí advirtió de que se trata de un tributo “complejo” y “difícil de recaudar” ya que obliga a establecer la tasa a operaciones realizadas sobre grandes empresas españolas, tanto si se ejecutan dentro como fuera de España, “lo que puede suponer un reto”.

(SERVIMEDIA)
29 Jun 2020
ECR/mjg/

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