Los desastres climáticos han matado a dos millones de personas en 50 años

- Según un informe de 16 organismos internacionales

- Hoy se celebra el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres

MADRID
SERVIMEDIA

Los peligros relacionados con el tiempo, el clima y el agua han sido reconocidos como la causa de más de 11.000 desastres en los últimos 50 años, que han provocado dos millones de víctimas mortales y han ocasionado pérdidas económicas valoradas en 3,6 billones de dólares (unos 3,05 billones de euros).

Aunque la media de muertes notificadas en cada desastre se ha reducido en un tercio durante el último medio siglo, la cantidad de episodios registrados se ha quintuplicado y las pérdidas económicas se han multiplicado por siete, según un nuevo informe sobre servicios climáticos elaborado por diversos organismos internacionales y dado a conocer este martes coincidiendo con el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres.

Los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos -cuya frecuencia, intensidad y gravedad han aumentado por el cambio climático- afectan sobre todo a las comunidades vulnerables. A pesar de ello, una de cada tres personas todavía no está adecuadamente cubierta por sistemas de alerta temprana, según se indica en el informe.

En 2018, alrededor de 108 millones de personas de todo el mundo necesitaron ayuda del sistema humanitario internacional por tormentas, crecidas, sequías e incendios forestales. De ahora a 2020, esa cifra podría aumentar en casi un 50% y el coste asociado anual podría rondar los 20.000 millones de dólares (16.950 millones de euros).

El secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Petteri Taalas, apuntó que "los sistemas de alerta temprana son condición indispensable para la reducción efectiva de los riesgos de desastre y la adaptación al cambio climático", y añadió que "estar preparados y ser capaces de reaccionar en el momento oportuno y en el lugar adecuado puede salvar muchas vidas y proteger los medios de subsistencia de las comunidades de todo el mundo".

"Si bien la Covid-19 ha generado una profunda crisis sanitaria y económica a escala internacional de la que tardaremos años en recuperarnos, es fundamental recordar que el cambio climático seguirá representando una amenaza constante y creciente para la vida humana, los ecosistemas, las economías y las sociedades durante los siglos venideros", afirmó.

PAÍSES MÁS AFECTADOS

Los sistemas de alerta temprana figuran como máxima prioridad en los planes climáticos de casi el 90% de los países menos adelantados (PMA) y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID). Sin embargo, muchos de ellos carecen de la capacidad requerida y la inversión financiera no siempre llega a los ámbitos donde los recursos son más necesarios.

La situación es particularmente grave en los PEID y en los PMA. Desde 1970, los peligros relacionados con el tiempo, el clima y el agua han ocasionado pérdidas en los PEID valoradas en 153.000 millones de dólares, cuando el PIB medio de esos países es de 13.700 millones de dólares. En ese periodo de tiempo, los peligros de índole meteorológica, climática e hidrológica han ocasionado la muerte de 1,4 millones de personas en los PMA (el 70% del total de víctimas mortales).

Los datos facilitados por 138 países de la OMM muestran que sólo un 40% de ellos cuentan con sistemas de alerta temprana multirriesgos. Esto significa que, en promedio, una de cada tres personas en todo el mundo todavía no está cubierta por sistemas de alerta temprana.

África presenta las mayores deficiencias en materia de capacidad. En ese vasto continente, si bien la capacidad es adecuada en términos de conocimiento de los riesgos y su predicción, sólo 44 personas de cada 100 están cubiertas por sistemas de alerta temprana (en los países para los que se dispone de datos).

A pesar de que en 2018 los fondos anuales destinados al clima sujetos a seguimiento alcanzaron por primera vez el medio billón de dólares, el porcentaje de esos recursos dedicado a actividades de adaptación es muy pequeño (5%); de esa cifra, sólo una parte se asigna a iniciativas centradas en la información sobre riesgos y los sistemas de alerta temprana.

La OMM se encargó de coordinar la elaboración del informe, que contiene aportaciones de 16 organismos: la Alianza para una Acción Temprana que Tenga en Cuenta los Riesgos, la Climate Policy Initiative, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), el Fondo de Adaptación, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el Fondo Verde para el Clima, el Grupo Banco Mundial y su Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación, el Grupo de Observación de la Tierra (GEO), la Iniciativa de Riesgo Climático y Sistemas de Alerta Temprana (CREWS), la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), la Oficina para el Clima y la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la OMM, el Organismo Francés de Desarrollo, la OMM, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

En el informe se señalan ámbitos en los que la inversión de los gobiernos en sistemas eficaces de alerta temprana puede reforzar la resiliencia de los países ante múltiples peligros relacionados con el tiempo, el clima y el agua; se apuntan estrategias que pueden emplearse para materializar esas inversiones, y se ofrecen ejemplos de experiencias exitosas en casos de ciclones tropicales y huracanes, crecidas, sequías, olas de calor, incendios forestales, tormentas de arena y polvo, plagas de langostas del desierto, inviernos rigurosos y desbordamientos repentinos de lagos glaciales.

(SERVIMEDIA)
13 Oct 2020
MGR/gja