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Organizaciones de pacientes crónicos alertan de que tan solo la mitad han podido continuar con sus tratamientos en el último cuatrimestre de 2020

MADRID

La Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) alertó este viernes de que solo el 53% de los pacientes crónicos ha podido continuar su tratamiento en los centros ambulatorios y hospitalarios con normalidad desde la finalización del primer estado de alarma, mientras que el 44,3% ha sufrido algún cambio en su atención.

Son algunos de los datos del ‘Estudio del impacto de la COVID-19 en las personas con enfermedad crónica’ que ha presentado la plataforma y que recoge información relativa a los meses comprendidos entre septiembre y diciembre de 2020. Completa la información contenida en el que se presentó en verano.

La presidenta de la POP, Carina Escobar, señaló que “cuando se inició la crisis sanitaria provocada por la Covid-19 en nuestro país, comenzamos este estudio para conocer cuál estaba siendo el impacto en los pacientes crónicos y los datos que obtuvimos resultaron ser muy preocupantes, poniendo de relevancia que el sistema no había sido capaz de mantener la atención a las personas con una patología previa”.

Escobar indicó que “con la continuidad de esta situación tan compleja, vimos necesario realizar una segunda fase de seguimiento que nos permitiera comprender la situación para concretar así propuestas de mejora de la atención sanitaria”.

Este estudio también muestra que un 25,2% de los pacientes, con enfermedades crónicas, declaran haber tenido dificultades para conseguir su tratamiento farmacológico.

Además, analiza el seguimiento del estado de salud y/o anímico de los encuestados destacando especialmente el rol de atención primaria en el 4 de cada 10 pacientes han recibido seguimiento por su parte. En cuanto a la atención hospitalaria, este dato ha mejorado, también, en 11 puntos, registrando un 29,4%. Con respecto a la actividad de las asociaciones de pacientes, la percepción ha sido que su seguimiento se ha triplicado (14,9%) con respecto a la primera encuesta.

INSATISFACCIÓN CON LA ASISTENCIA SANITARIA

Mientras que, en la primera fase del estudio, un 10% de los encuestados solicitó el aplazamiento de pruebas o intervenciones por miedo al contagio, en la segunda fase, este porcentaje se incrementa hasta alcanzar el 19%.

Por otro lado, se registra un alto nivel de insatisfacción por parte de los pacientes encuestados, ya que, en comparación con la primera evaluación del estudio en el que el 28,1% de los pacientes crónicos afirmaba encontrarse insatisfecho por la atención sanitaria recibida, en la segunda ola este porcentaje se duplica alzando el 54,2% de los encuestados.

En este punto, Escobar ha explicado que son "conscientes de que es una crisis sin precedentes, y al inicio de la misma podíamos comprender ciertos desajustes en el sistema, pero nueve meses después seguíamos viendo cómo todavía no se habían alcanzado los niveles de atención prepandemia y las necesidades de los pacientes, desatendidos durante tanto tiempo, se vieron cada vez más acuciadas”.

Por su parte, María Gálvez, directora de la POP explicó que “estos datos son claros ejemplificadores de las dificultades que los pacientes con alguna patología han sufrido durante los últimos meses. El SNS ha ido adoptando ciertas medidas puntuales en diferentes comunidades autónomas, pero éstas requieren de una equidad y permanencia que proporcione no solo continuidad en la asistencia sanitaria, sino que ésta sea segura para los pacientes que lo necesiten”.

IMPACTO SOCIAL, LABORAL Y ECONÓMICO

Los datos del estudio revelan que el impacto de la pandemia en la situación de los pacientes crónicos ha ido más allá de lo sanitario, afectando a su ámbito laboral y situación económica.

El informe refleja que la opción del teletrabajo ha disminuido notablemente durante la segunda fase de evaluación pasando del 63,6% a un 18,9%. Esto ha supuesto que, una vez finalizada la etapa de confinamiento domiciliario, uno de cada dos participantes haya tenido que asistir a su puesto físico de trabajo a pesar de ser población de riesgo.

Además, durante esta segunda ola, un 5% más de participantes solicitaron algún tipo de ayuda social, mientras que el porcentaje que contestó que pronto tendría que realizar dicha solicitud es, aproximadamente, 7 puntos porcentuales superior.

Por último, del documento se desprende que, con respecto al impacto emocional, los pacientes han mejorado, con respecto a la etapa anterior mostrando una menor dificultad para dormir, un gradiente menor de irritabilidad o de sentimiento de tristeza/infelicidad. Sin embargo, aumentó un 13% la percepción de soledad y en general, tras todo lo ocurrido por la pandemia de la COVID-19, el 44,0% de los encuestados se siente pesimista de cara al futuro.

(SERVIMEDIA)
22 Ene 2021
LMG/gja/

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