Clima

El Ártico recibirá más lluvia que nieve a mediados de siglo

MADRID
SERVIMEDIA

Más lluvia que nieve caerá en el Ártico y esta transición ocurrirá a partir de mediados de este siglo, décadas antes de lo que se pensaba anteriormente en esa región del planeta.

Ésta es la predicción que hacen cinco investigadores de instituciones de Canadá, Estados Unidos, Finlandia y Reino Unido en un estudio publicado en la revista ‘Nature Communications’.

Las proyecciones de los últimos modelos climáticos muestran un fuerte aumento en la tasa y el rango de precipitación que se espera que caiga en el Ártico, y que la mayoría de esos episodios futuros serán de lluvia. Ese cambio se debe al rápido calentamiento, la pérdida de hielo marino y el transporte de calor hacia el Polo Norte.

Michelle McCrystall, becaria postdoctoral en el Centro de Ciencias de Observación de la Tierra de la Universidad de Manitoba (Canadá), apunta que hay “enormes ramificaciones” en esos cambios, como menos capa de nieve, más derretimiento del permafrost, más episodios de lluvia sobre nieve y más inundaciones por el aumento de la descarga de los ríos, todo lo cual acarrea implicaciones sobre la vida silvestre y los medios de vida humanos.

Los investigadores apuntan que esa transición hacia una era dominada por la lluvia en el Ártico comenzará en diferentes momentos según la estación y la región. Por ejemplo, en otoño los nuevos modelos climáticos predicen que el cambio ocurrirá entre 2050 y 2080, mientras que los modelos antiguos predijeron que ello llegaría entre 2070 y 2080. En lo que podría considerarse un presagio, ya que esos investigadores estaban elaborando el estudio, en agosto de este año llovió por primera vez en el punto más alto de la capa de hielo de Groenlandia.

“El hecho de que lloviera en la cima de Groenlandia y que tal vez tengamos más lluvias en el futuro me asombra un poco”, indica McCrystall, que añade: “Cuando hablamos de que esto sucederá en 2100 parece que falta mucho tiempo, pero sólo son 80 años. Ésa es la próxima generación. Y si continuamos la trayectoria a la que vamos, muchos problemas podrían suceder incluso más rápido de lo que hemos proyectado".

MENOS NIEVE

Los autores recalcan que la reducción de la capa de nieve exacerbará aún más el calentamiento del Ártico y del planeta a través de la retroalimentación del albedo, el aumento de los flujos de dióxido de carbono en invierno, las liberaciones de metano del suelo y el deshielo del permafrost. El cambio de precipitación también afectará a la humedad del suelo y las aguas subterráneas, así como a las redes de hongos subterráneos que sustentan toda la flora aérea.

Más episodios de lluvia que nieve pueden ser devastadores para las poblaciones silvestres de caribúes, renos y bueyes almizcleros: la lluvia puede congelarse y crear capas de hielo, lo que les impide acceder al forraje enterrado bajo la nieve.

"El problema que afrontamos hoy es que el Ártico está cambiando tan rápido que la vida silvestre del Ártico podría no ser capaz de adaptarse”, apunta Mark Serreze, coautor del estudio y director del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC, por sus siglas en inglés), que agrega: “No es sólo un problema para los renos, el caribú y el buey almizclero, sino también para las personas del norte que dependen de ellos”.

MENOS DE 1,5 GRADOS

El equipo de investigación, que incluye miembros de University College de Londres y la Universidad de Exeter (Reino Unido), la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos) y la Universidad de Lapland (Finlandia), observa que, si el calentamiento global se sitúa por debajo de 1,5ºC respecto a la era preindustrial, algunos de estos cambios proyectados de nevadas a lluvias pueden no ocurrir en algunas regiones del Ártico. Pero si el mundo continúa en la trayectoria actual, con proyecciones de que el planeta se caliente 3ºC más a finales de siglo, es probable que suceda esa transición.

"Los nuevos modelos no podrían ser más claros en cuanto a que, a menos que se detenga el calentamiento global, el Ártico futuro será más húmedo. Los mares, una vez congelados, serán aguas abiertas, la lluvia reemplazará a la nieve", subraya James Screen, del Instituto de Sistemas Globales de la Universidad de Exeter.

En resumen, más lluvia significa más agua dulce en la superficie del océano, lo que podría ayudar al crecimiento del hielo marino, pero más lluvia se asocia con más calor, lo que disminuiría el crecimiento del hielo marino.

"La gente podría decir: 'Bueno, ¿Qué tiene eso que ver conmigo?' Esto te va a afectar y, de hecho, te está afectando ahora", señala McCrystall, que concluye: “Lo que la gente debe entender es que vivimos en una sociedad global donde todo está interconectado y eso es cierto en el clima. Tenemos un clima global. Entonces, lo que suceda en una región afectará lo que suceda en el resto del mundo".

(SERVIMEDIA)
05 Dic 2021
MGR/gja