Conciliación
El 32% de las madres y el 18% de los padres adaptaron su jornada laboral al tener hijos
- El uso de permisos alcanza niveles similares entre hombres y mujeres, pero las mujeres los solicitan por más tiempo y piden más excedencias
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
El 32% de las madres cambiaron su jornada laboral al tener hijos frente al 18% de los padres que adaptaron sus condiciones laborales por esa circunstancia, y hasta un 75% de los progenitores ocupados declararon no haber modificado su situación laboral por motivos de conciliación, con una diferencia clara por sexos: el 82% de los varones frente a 68% de las mujeres, 14 puntos menos.
Así se desprende de una nota publicada por Funcas en la que se analizan los datos del último módulo de 'Conciliación de la vida laboral y la familiar' de la Encuesta de Población Activa, que ofrece una visión de cómo hombres y mujeres han adaptado o limitado su vida laboral en relación con las responsabilidades familiares y de cuidados.
“La conciliación sigue descansando más en las madres que en los padres, incluso en un contexto de convergencia normativa en el acceso a los permisos de maternidad o paternidad”, explicó el investigador de Funcas, Juan Carlos Rodríguez. “La sociedad ha avanzado en la institucionalización de la conciliación, pero sigue organizada en torno a la familia y con división de roles por sexos, aunque de manera menos acusada que en el pasado”, añadió.
Aunque según el análisis de Funcas un 75% de los empleados no modificaron sus condiciones laborales por motivos de conciliación, entre quienes sí lo hicieron destacan las mujeres, que en un 32% adaptaron su jornada laboral frente al 18% de los padres.
En concreto, destaca que un 8% de las ocupadas con responsabilidades de cuidado ha reducido el tiempo de trabajo (al pasar a jornada parcial o de otro tipo), pero solo lo ha hecho el 1% de los ocupados varones. Con todo, el cambio laboral más extendido es el de las adaptaciones de la jornada sin modificaciones en el número de horas (por ejemplo, cambios de turnos o en el horario de entrada y salida). Esta adaptación alcanza al 10% de los ocupados con responsabilidades de cuidados, sin apenas diferencias de género.
EXCEDENCIAS
Persiste también asimetría en cuanto a la duración de los permisos por nacimiento entre padres y madres, y también en cuanto a la solicitud de excedencias, que también es más habitual en las madres que en los padres.
En la población de 18 a 54 años que ha criado a algún menor de 15 años, un 56% ha disfrutado de un permiso (56%), solo (52%) o en combinación con alguna excedencia (4%). El alcance total de las excedencias, solas o en combinación con permisos, es del 5%. Apenas hay diferencias entre los padres y las madres, pues han hecho uso de permisos el 58% de los primeros y el 57% de las segundas. Esta igualación respondería a la progresiva equiparación de los permisos de paternidad a los de maternidad de las dos últimas décadas, indicaron desde Funcas.
En cuanto a la duración de los permisos, en el caso de los varones el 59% opta por permisos de una duración máxima de dos meses, frente al 38% de las mujeres cuidadoras que optan por permisos de más de seis meses, una circunstancia por la que optan solo el 7% de los padres.
Para el 68% de los ocupados no existe una dificultad laboral concreta para conciliar, aunque destacan los horarios impredecibles o difíciles, la extensión de la jornada laboral y la duración de los trayectos al trabajo como algunos de los condicionantes con mayor impacto.
En cuanto a la recurrencia a cuidados profesionales, como guarderías, escuelas infantiles o cuidadores remunerados, los datos indican que el 18% de los encuestados de 18 a 74 años que conviven con hijos menores de 15 años en la actualidad subcontrata servicios profesionales de cuidado para todos esos hijos. Recurren más a estos servicios los ocupados (20%), pero no mucho más que los parados (15%), aunque casi duplican a los inactivos (11%).
AYUDA FAMILIAR
Lo más llamativo es la evolución del uso de servicios profesionales de cuidado: entre 2010 y 2025 apenas varía entre los ocupados, pero sí en parados e inactivos. Entre los ocupados, el recurso a servicios profesionales rondaba el 20% en 2005, cifra muy similar a la de 2025. Sin embargo, en el caso de los parados el porcentaje se ha duplicado entre 2010 (primer año con datos disponibles) y 2025, pasando del 7% al 15%. También lo ha hecho en el caso de los inactivos, al subir del 5% de 2010 al 11% de 2025.
La principal razón para no hacer uso de estos servicios es la preferencia por organizar el cuidado dentro del hogar, que menciona el 54%, y que adquiere un valor máximo entre los inactivos (65%). La segunda razón más mencionada es la de la ayuda familiar (o de amigos), que cita un 19%.
Los datos de la 'European Labour Force Survey' sitúan el caso español en perspectiva y sugieren que el aumento en el uso de guarderías y otros servicios de cuidado infantil no ha sido suficiente para que España deje de ocupar las últimas posiciones en esa clasificación. En 2018, el porcentaje de la población española con responsabilidades de cuidado infantil que recurría a servicios de cuidado profesionales para sus hijos fue del 16%, el segundo más bajo (solo por encima de Malta) y muy alejado de la media de la UE28 (33%).
Entre los ocupados, la posición es la antepenúltima, también a 17 puntos de la media, y entre los inactivos, la posición es la 24ª, a 10 puntos de la media. En los primeros lugares, con porcentajes para el total de la población de referencia cercanos o superiores al 50%, figuran países con un rasgo común: un nivel apreciable de gasto público sobre PIB en transferencias monetarias de la partida “familia e hijos”.
(SERVIMEDIA)
06 Jul 2026
MAG/gja


