Investigación

Abren nuevas vías para personalizar el tratamiento de la fibrosis hepática

MADRID
SERVIMEDIA

Científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han identificado un mecanismo clave en el desarrollo de la fibrosis hepática, lo que representa un paso más hacia el desarrollo de terapias personalizadas para evitar su progresión.

Según informó este martes el centro de investigación, muchas enfermedades del hígado comparten una característica común: la fibrosis, es decir, la acumulación progresiva de cicatrices en el tejido hepático. Esas cicatrices, que surgen como respuesta del hígado al daño persistente, pueden impedir al órgano funcionar correctamente. La fibrosis afecta a millones de personas en todo el mundo y puede progresar hacia cirrosis y cáncer de hígado.

Ahora, este estudio del CNIO, publicado en la revista ‘Nature Metabolism’, abre la puerta hacia el desarrollo de terapias personalizadas para evitar su progresión. De hecho, el jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del CNIO, Nabil Djouder, y su equipo, centraron su investigación en los conductos biliares, que atraviesan el hígado transportando la bilis. Más concretamente, en las células que forman esas vías, llamadas células epiteliales biliares (BEC, por sus siglas en inglés).

GUARDIANES DEL HÍGADO

Hasta ahora, las BEC se consideraban una reserva de células con capacidad para regenerar el hígado. Además de ser los componentes de los conductos biliares, una especie de “tuberías” estancas que transportan la bilis, y le impiden entrar en contacto con el tejido hepático.

Sin embargo, este estudio cambia esa visión. Las células BEC no son solo conductos pasivos, sino guardianes activos que regulan el entorno del hígado. El nuevo estudio del CNIO identificó el mecanismo molecular que ayuda a los conductos biliares a evitar la fibrosis.

En condiciones normales, las células BEC expresan en su interior una proteína, el receptor FXR. Cuando la bilis circula por los conductos biliares, FXR detecta los ácidos biliares, se une a ellos y activa la producción de otra proteína llamada YAP. Se forman entonces unas moléculas de adhesión que mantienen las células BEC tan pegadas entre sí, que la bilis no tiene acceso al tejido hepático. Al mismo tiempo, YAP limita la proliferación excesiva de células BEC, ya que regula la activación de una tercera proteína esencial para su multiplicación.

BARRERA EFICAZ

Este sistema es clave para que los conductos biliares funcionen como una barrera eficaz. Sin embargo, en algunas enfermedades o condiciones genéticas, la proteína FXR deja de funcionar correctamente o de expresarse, y las células BEC pierden este mecanismo de control: proliferan en exceso, la barrera se debilita y se producen fugas de los ácidos biliares hasta el tejido que realiza las funciones del hígado –el parénquima hepático–.

Al llegar a zonas del hígado donde no deberían estar, los ácidos biliares activan otras células –las células estrelladas–, que generan cicatrices. Si estas se acumulan, dan lugar a la fibrosis hepática. Tanto la proliferación excesiva de las células BEC como la fibrosis pueden progresar hacia cirrosis hepática, una enfermedad grave y potencialmente mortal.

En este sentido, Paula Sánchez, del equipo de Djouder y primera autora del estudio, consideró que este trabajo cambia la forma de entender el papel de las vías biliares y subrayó la importancia clínica de los resultados: “nuestro trabajo muestra que las células BEC son reguladores activos de la salud del hígado. Al controlar la señalización FXR-YAP, estas células forman una barrera que impide las fugas de ácidos biliares y la fibrosis. Este hallazgo permite encauzar mejor la investigación hacia terapias más seguras y dirigidas”.

Este conocimiento puede contribuir a establecer cribados para seleccionar a los pacientes para los fármacos dirigidos. Según Djouder, “comprender cómo responden los distintos tipos de células del hígado permitirá seleccionar mejor a los pacientes candidatos a terapias dirigidas a FXR, y evitar posibles efectos adversos en otros pacientes”.

(SERVIMEDIA)
28 Abr 2026
ABG/gja