Casa Real
Académicos expertos en Monarquía señalan que Felipe VI mantiene con el PSOE "una relación más distante que su padre"
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El documento 'Las izquierdas y la Monarquía en España. Una relación ambivalente', publicado recientemente por la Red para el Estudio de Monarquías Contemporáneas (Remco), señala que Felipe VI mantiene con el PSOE "una relación más distante que su padre", Juan Carlos I, y recoge que "los socialistas en el Gobierno" no se han "esforzado por proteger" la figura del Rey "por temor a malquistarse con sus aliados de la izquierda y el nacionalismo", lo que ha dado lugar a "desaires a la Corona".
El catedrático de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos de la Universidad Rey Juan Carlos, Roberto Villa García, es el autor de este trabajo en el que se ofrece una perspectiva histórica para comprender la relación entre cultura republicana, izquierda política y monarquía parlamentaria en la España contemporánea.
Entre las conclusiones de la investigación realizada por el catedrático se destaca que "el PSOE aceptó la Monarquía parlamentaria en la Transición como fórmula funcional, pero sin abandonar del todo su sustrato republicano emocional".
Históricamente el Partido Socialista en el exilio había mantenido "su adhesión sentimental a la República, pero el fracaso de su reconocimiento internacional abrió paso a una vía posibilista de entendimiento con los monárquicos". Posteriormente, "la izquierda aceptó dar margen a la Monarquía cuando la Corona empezó a demostrar que podía desprenderse del franquismo y conducir una democratización efectiva", recoge el documento publicado por Remco.
RELACIÓN DISTANTE
En la actualidad, "la monarquía sobrevive como único elemento de integración y de sostén del sistema político, con un Felipe VI que ha conseguido reflotar la imagen de la institución, pero que, en perspectiva histórica, mantiene con el PSOE una relación más distante que su padre", concluye el documento.
"Los socialistas en el Gobierno tampoco se han esforzado por proteger su persona o su imagen, por temor a malquistarse con sus aliados de la izquierda y el nacionalismo", lo que ha dado lugar a la proliferación de "desaires a la Corona en encuentros institucionales o actos políticos".
EL PAPEL DE LA DERECHA
El documento también señala, aunque de forma somera, el papel de la derecha en relación a la "relegitimación" de la Monarquía y destaca que la "centrifugación" de este espectro político ha dado lugar al surgimiento de "un movimiento de contestación que en buena medida ya no hace bandera del 'régimen del 78'".
"Probablemente hoy se esté en el punto más crítico de la relación entre la izquierda y la Monarquía desde la proclamación de Juan Carlos I el 22 de febrero de 1975. La izquierda nacionalista, la comunista y la post-comunista son abiertamente partidarias de la República y, como tal, de someter la forma del Estado a la vetusta fórmula del referéndum. De ellas, sólo la primera mantiene, eso sí, su programa máximo: la abolición de la Corona sería la primera etapa de un proceso que conduciría al derecho de autodeterminación de sus respectivas 'naciones'".
LA CRISIS DE CEUTA
En conversación con Servimedia, el catedrático Roberto Villa, señaló que "con el Rey y lo que puede o no hacer ha habido bastante confusión estos días, no exenta de hooliganismo". En su opinión, "una parte de la opinión pública le ha instado a actuar al margen del Gobierno y, como poco, de tomar la decisión de presentarse unilateralmente en Ceuta. Esto habría supuesto una grave crisis constitucional, puesto que en una Monarquía parlamentaria habría sido una ruptura explícita entre la Corona y el presidente que el Rey propuso al Congreso de los Diputados en 2023".
De este modo, el historiador destacó que "hay una derecha caudillista que no entiende la función arbitral y moderadora de un Rey constitucional".
De otra parte, señaló que "la Constitución dice claramente que el Rey es la cabeza del Estado y simboliza su unidad y su permanencia, y el presidente del Gobierno reconoció que se había producido un ataque a la integridad territorial de ese Estado que encarna el monarca".
"En una circunstancia tan crítica, si el Rey manifiesta su intención de acudir a Ceuta para representar la voluntad de España entera de preservar la seguridad de la ciudad y de quienes la habitan, esa iniciativa que entra dentro de las funciones constitucionales del monarca debió ser respetada y, por tanto, otorgado inmediatamente el refrendo", concluyó en conversación con Servimedia. Aunque añadió: "El Rey es un árbitro y, por tanto, no puede convertirse en una parte del conflicto. Si el Gobierno abusa de su posición, es a los partidos de la oposición a los que les toca hacer su trabajo y salir en defensa de las instituciones".
El catedrático achaca la posición del Gobierno al "viejo prejuicio republicano, nunca abandonado pese al posibilismo de la transición. Un posibilismo que parece que se agota progresivamente conforme los socialistas de Sánchez se sienten cada vez menos solidarios con el sistema político de la Constitución de 1978".
(SERVIMEDIA)
06 Sep 2026
MAG/clc


