Salud
La actividad física y un sueño adecuado se vinculan con menos riesgo de demencia
- Según un metaanálisis con millones de adultos de mediana edad y mayores
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La actividad física regular y dormir las horas recomendadas pueden reducir el riesgo de demencia en la edad adulta.
Esa es la conclusión principal de un metaanálisis que incluyó a millones de adultos de mediana edad y mayores. El trabajo fue realizado por Akinkunle Oye-Somefun y sus colegas de la Universidad de York (Canadá) y aparece publicado en la revista ‘PLOS One’.
Se calcula que 55 millones de personas en todo el mundo viven con demencia y se prevé que tanto su prevalencia como su coste aumenten hasta alcanzar los dos billones de dólares en el mundo para 2030.
Los tratamientos actuales para prevenir o tratar la demencia tienen una eficacia limitada, por lo que las iniciativas de salud pública también se han centrado en promover hábitos de vida saludables para reducir su riesgo antes de que aparezcan los síntomas.
Se sabe que comportamientos saludables como la actividad física regular y una buena higiene del sueño favorecen la salud cognitiva. Sin embargo, aún es necesario comprender mejor su relación con la demencia.
En una revisión sistemática y metaanálisis, los investigadores analizaron datos de 69 estudios de cohortes prospectivos que representan a millones de adultos mayores de 35 años que viven en comunidad para determinar si existía una relación entre el desarrollo de la demencia y tres hábitos de vida: actividad física, sedentarismo y duración del sueño.
Cada uno de los estudios observacionales registró los comportamientos de participantes cognitivamente sanos y, posteriormente, realizó un seguimiento para informar sobre las tasas de demencia subsiguientes.
OPORTUNIDADES
En general, el metaanálisis reveló que la actividad física regular, un menor tiempo de sedentarismo y un sueño nocturno adecuado (siete a ocho horas) se asociaron con un menor riesgo posterior de demencia.
La actividad física regular se vinculó con un riesgo promedio un 25% menor de demencia entre los 49 estudios analizados.
Dormir muy poco (menos de siete horas) o demasiado (más de ocho) se relacionó con un riesgo posterior de demencia un 18% y un 28% mayor, respectivamente, en comparación con un sueño nocturno óptimo de siete a ocho horas.
Permanecer sentado durante periodos prolongados (más de ocho horas al día) se asoció con un riesgo de demencia un 27% mayor en los tres estudios relevantes analizados.
“La demencia se desarrolla a lo largo de décadas y nuestros hallazgos sugieren que comportamientos cotidianos como la actividad física, el tiempo que se pasa sentado y la duración del sueño pueden estar relacionados con el riesgo de padecerla. Comprender cómo se relaciona cada uno de estos comportamientos con el riesgo a lo largo del tiempo puede ayudar a los investigadores a identificar oportunidades para favorecer la salud cerebral a lo largo de la vida”, apuntan los autores.
(SERVIMEDIA)
12 Abr 2026
MGR/mjg


