Vínculo emocional

El amor hacia los animales es similar al de las personas, según un estudio

- Ambos comparten bases biológicas asociadas al apego

- Este sábado se celebra el Día de San Valentín

MADRID
SERVIMEDIA

El amor que se siente hacia los animales de compañía es similar al que se experimenta por las personas.

Así se desprende de un estudio publicado en la revista ‘Science’ y rescatado este miércoles por la Fundación Affinity con motivo del Día de San Valentín, que se celebra este sábado.

La Fundacción Affinity indicó que esa conmemoración “normalmente se asocia a las parejas”, pero también es una fecha para “celebrar el amor en todas sus formas”.

En este sentido, el mencionado estudio explica que el vínculo que se establece entre los perros y las personas se parece al amor entre humanos, pues ambos comparten bases biológicas asociadas al apego.

Aunque no es idéntico, este amor comparte características fundamentales con el amor humano y ayuda a explicar por qué muchas personas describen el cariño que sienten por sus animales de compañía de manera similar al que profesan por las personas.

MIRADA

En concreto, el estudio destaca que el contacto visual entre perros y personas aumenta la oxitocina, reforzando el vínculo emocional humano-animal. En los humanos, mirarse a los ojos es una de las señales más potentes de intimidad, confianza y conexión emocional.

En cuanto a los perros, estos han desarrollado esta misma forma de comunicación afectiva con las personas, desencadenando una respuesta hormonal idéntica en ambos.

De esta forma, se crea un bucle emocional positivo muy similar al que se produce en las relaciones humanas basadas en el afecto. Este mecanismo ayuda a explicar por qué muchas personas sienten que su animal les entiende o les conecta emocionalmente sin necesidad de palabras.

Otras investigaciones recientes también indican que, cuando las personas interactúan con perros y gatos, se activan en el cerebro redes neuronales implicadas en el apego, la recompensa y la empatía.

“El vínculo con un animal de compañía se construye de una forma muy particular: no depende de expectativas, de palabras ni de reciprocidad explícita. Para muchas personas, la relación con su perro o su gato se basa en la convivencia, la presencia y una respuesta emocional constante que se vive como genuina”, según Loreto Sánchez, psicóloga colaboradora de la Fundación Affinity.

Sánchez añade: “Esa manera de vincular, más sencilla y menos condicionada, ayuda a explicar por qué este lazo puede tener un peso tan real y significativo en la vida afectiva cotidiana”.

VÍNCULO PROFUNDO

En este sentido, se ha demostrado que la conocida como la ‘hormona del amor’ se activa en la relación con los animales de compañía igual que en las relaciones humanas más estrechas- como la maternofilial o de pareja-, reduciendo el estrés y generando bienestar en ambos. Ello se debe a que los humanos desarrollan una conexión emocional que fortalece el lazo que se establece con las mascotas.

Este vínculo, además, tiene características que muchas personas valoran especialmente, pues los animales de compañía no juzgan, no esperan nada a cambio y ofrecen afecto constante, entro otros beneficios.

Una de las personas que experimenta ese amor es Susana Hurtado, que convive con su perro Ónix, desde hace casi 10 años. “El amor que siento por Onix no necesita palabras: se construye en las miradas, en las rutinas compartidas y en esa presencia silenciosa que te acompaña incluso en los días más difíciles”, indica.

Susana agrega: “Llegó a mi vida con miedos, cicatrices y una historia de abandono, y aun así decidió confiar; y en ese gesto tan sencillo me enseñó que el cariño más sincero también nace de la resiliencia. Con él he aprendido a bajar el ritmo, a disfrutar de lo simple y a sentirme acompañada sin condiciones: un amor que deja huella”.

A este respecto, sentencia: “Nunca me imaginé lo que iba a suponer su llegada, es mi compañero de vida e incluso me he hecho dos tatuajes suyos. Por Ónix todo vale la pena”.

ELEMENTOS FISIOLÓGICOS

Jaume Fatjó, director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud de la Universidad Autónoma de Barcelona, indica que “el vínculo con un animal de compañía se construye desde la conexión emocional, la seguridad y la compañía, y para muchas personas se vive con la misma intensidad y significado que otros vínculos humanos importantes”.

“De hecho, cuando observamos qué ocurre en el cerebro en un vínculo de apego, vemos que se activan mecanismos muy similares a los que se ponen en marcha cuando interactuamos con nuestro animal: hay elementos incluso fisiológicos que equiparan esa conexión a la que sentimos por las personas a las que más queremos, situándola entre las relaciones más significativas”, concluye.

(SERVIMEDIA)
11 Feb 2026
MGR/gja