Defensa

La Armada muestra sus capacidades ante el incremento de amenazas a las infraestructuras submarinas

Málaga
SERVIMEDIA

La Armada española destacó este miércoles las capacidades con las que cuenta la Fuerza de Medidas Contra Minas ante el incremento de las amenazas a las infraestructuras submarinas, a consecuencia del actual panorama geoestratégico.

Así se puso de manifiesto en una jornada de demostración de capacidades llevada a cabo en aguas de Málaga por los buques cazaminas ‘Turia’ y Duero’.

El informe anual del Departamento de Seguridad Nacional de 2025 puso de relieve que las infraestructuras críticas marinas se han convertido en “un ámbito de atención prioritaria”, tanto por si creciente exposición a riesgos físicos, operativos y geopolíticos, como por su relevancia para la continuidad de servicios esenciales.

Desde el sabotaje de los gasoductos submarinos rusos Nord Stream en septiembre de 2022 hasta hoy, se ha evidenciado que “puertos, terminales energéticas, cables submarinos, gasoductos e interconexiones eléctricas concentran una parte significativa del tráfico de datos, energía y mercancías”, lo que multiplica “el impacto potencial de cualquier incidente que afecte a su funcionamiento".

A lo largo del año pasado, señala el Departamento de Seguridad Nacional, se observó “un aumento de aproximaciones no autorizadas y comportamientos anómalos” en el entorno de infraestructuras submarinas y marítimas sensibles, “incluidos cables de telecomunicaciones, boyas instrumentadas, puertos estratégicos y plataformas energéticas”.

En estas circunstancias, ya advertidas tanto por la Unión Europea como por la OTAN, España es uno de los países más preparados, gracias en buena medida a la 1ª Escuadrilla de Medidas Contra Minas (MCM), que depende directamente del Comandante de la Fuerza de Medidas Contra Minas, capitán de fragata Javier Molina Martínez.

Está constituida por seis cazaminas de la clase Segura y tiene su base en Cartagena, aunque estos días dos de sus unidades, el ‘Turia’ y el ‘Duero’ se hacen a la mar desde el Puerto de Málaga en una de las misiones de OPV, de presencia y vigilancia.

Los buques de la 1ª Escuadrilla fueron construidos en dos series en los astilleros de Navantia en Cartagena. A la primera serie pertenecen cuatro cazaminas (Segura, Sella, Tambre y Turia) y dos a la segunda (Duero y Tajo).

Son buques construidos en plástico reforzado con fibra de vidrio (PRFV), lo que les proporciona una reducida firma magnética a la vez que una gran resistencia al choque producido por las explosiones submarinas.

Su sistema de combate es de fabricación íntegramente nacional y destacan por su discreción magneto-acústica. Tienen una alta maniobrabilidad gracias a sus propulsores Voith Schneider y a su sistema de posicionamiento dinámico.

Las operaciones MCM se basan en la búsqueda sistemática, reconocimiento, identificación y, en su caso, neutralización de todo tipo de artefactos explosivos en el medio acuático.

En un ejercicio realizado ante los medios de comunicación, el ‘Turia’ al mando del capitán de corbeta Jesús Remírez de Esparza, expuso algunos de los instrumentos con los que cuentan para las operaciones de caza y de contraminado.

El primer recurso y el más importante son los equipos de buceadores, pero la profundidad máxima actual de buceo en la Armada es de 90 metros, que podría llegar a 114 metros en situaciones excepcionales. A la citada lógica limitación se suma la absorción de nitrógeno en sangre y tejidos en las inmersiones, que obliga a que los cazaminas cuenten con cámaras hiperbáricas a bordo.

Por otro lado, el ‘Turia’ y el resto de su clase dispone del sónar de profundidad variable (VDS) AN/ SQQ-32 (Sp) y los vehículos por control remoto ‘Pluto Plus II’, y ‘Minesniper’. Según recoge un artículo de la Revista General de Marina, el ‘Pluto Plus’ es un ROV construido en Italia por la empresa Gaymarine, pesa aproximadamente 320 kg y tiene una capacidad de 100 kg.

Su uso principal es el de identificación de objetos de interés detectados por el sonar del cazaminas. También tiene la capacidad de contraminado mediante la carga CM-104.

Por otra parte, el ‘Minesniper’ es un ROV no recuperable, quiere decir que tiene como misión principal la neutralización de una mina, especialmente las de orinque. Es un producto de la empresa noruega Kongsberg y cuenta con baterías internas y guiado por fibra óptica además de con una carga explosiva proyectada en su proa que es capaz de inutilizar un explosivo en el agua.

Con estas herramientas, los buques de la 1ª Escuadrilla de Medidas Contra Minas contribuyen a mantener abiertos al tráfico los puertos principales y bases navales de España, así como posibilitan las operaciones anfibias de proyección del poder naval sobre tierra.

Gracias a ellos la Fuerza de Medidas Contra Minas está integrada plenamente en la OTAN y mantiene una unidad permanentemente en la Agrupación SNMCMG2 (Standing Naval Force MCM Group Two), cuyo escenario natural de actuación son las aguas del Mar Mediterráneo.

FUTURO PROMETEDOR

De cara al futuro cercano, la Fuerza MCM española sufrirá una verdadera revolución cuando incorpore el futuro BAM IS ‘Poseidón’, previsiblemente en julio de 2027. El buque que construye Navantia surgió como una necesidad asociada a los submarinos S-80 con el fin de prestar apoyo y garantizar la seguridad de las dotaciones desde el inicio de su vida operativa.

Por ello, el ‘Poseidón’ será capaz de transportar un mini-submarino de rescate y realizar exploraciones e intervenciones subacuáticas con vehículos tripulados remotamente hasta 3.000 metros de profundidad. Además, a finales de este año 2026 la Armada espera la incorporación de la Embarcación de Apoyo a Buceadores A22 'Proserpina'.

Está equipada para operaciones de intervención subacuática, incluyendo sonar de barrido lateral (SBL), un vehículo autónomo subacuático (AUV) ligero, modular y desplegable, y un vehículo operado remotamente (ROV) para observación y exploración. El ROV puede operar a profundidades de hasta 900 metros, mientras que el AUV alcanza los 300 metros.

(SERVIMEDIA)
03 Jun 2026
MGN/pai