Biodiversidad
Las ballenas se recuperan en el Atlántico sureste 40 años después del fin de su caza comercial
- Según un estudio
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
Una nueva investigación revela un aumento de los avistamientos de las dos especies de ballenas más grandes del mundo -la azul antártica y la de aleta o rorcual común- en el Atlántico sudoriental 40 años después del fin de la caza comercial de esos cetáceos.
Este hallazgo, publicado este miércoles en la revista ‘African Journal of Marine Science’, se produce tras más de 60 años de avistamientos y varamientos confirmados en Namibia y la costa oeste de Sudáfrica.
Si bien las cifras generales siguen siendo bajas, los avistamientos de ambas especies aumentaron notablemente en los últimos años, pues el 95% de las observaciones se registraron desde 2012.
“Nuestros resultados aportan pruebas importantes de que estos gigantes del océano se están recuperando lentamente del devastador impacto de la caza comercial de ballenas del siglo XX, que los llevó al borde de la extinción”, apunta Bridget James, del Centro de Estadística en Ecología, Medio Ambiente y Conservación de la Universidad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica).
James añade: “Los avistamientos siguen siendo raros, pero son cada vez más frecuentes que en décadas anteriores. Con una protección constante, hay motivos para creer que esta recuperación puede continuar”.
DATOS HISTÓRICOS
El estudio se centró en las ballenas azules antárticas y las ballenas de aleta, ambas especies muy demandadas durante la era de la caza industrial de ballenas. Entre 1913 y 1978, murieron 350.000 ballenas azules y 725.000 ballenas de aleta, lo que provocó una drástica disminución de sus poblaciones en el mundo.
Actualmente, la ballena azul antártica sigue figurando en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie en peligro crítico de extinción. Su población se estima en torno a un 3% de la que existía antes de la caza de ballenas, y aumenta lentamente a un ritmo de entre un 5% y un 8% anual.
Las ballenas de aleta están clasificadas como ‘vulnerables’ y se cree que sus poblaciones se han recuperado hasta superar un 30% de los niveles históricos y crecen a un ritmo de entre un 4% y un 5% anual.
A pesar de estas señales de mejoría, ambas especies siguen siendo difíciles de estudiar, ya que recorren grandes distancias y pasan gran parte de su vida en remotas aguas antárticas. Los datos sobre las rutas migratorias y las posibles zonas de reproducción -incluido el Atlántico sudoriental- han sido particularmente limitados.
“Los datos históricos sobre la caza de ballenas sugieren que el sureste del Atlántico pudo haber sido en el pasado una importante zona de cría tanto para la ballena azul como para la ballena de aleta”, indica Janes, antes de agregar: “Pero, hasta ahora, hemos tenido muy poca información consolidada sobre su presencia más reciente en esta región”.
PRUDENCIA
Para subsanar esta deficiencia, los investigadores recopilaron avistamientos y varamientos verificados registrados entre 1964 y marzo de 2025, centrándose en el ecosistema de afloramiento de Benguela, una región rica en nutrientes frente a las costas de Namibia y la costa oeste de Sudáfrica, para comprender mejor las tendencias de presencia y estacionalidad.
Sobre las ballenas azules antárticas, hubo 12 avistamientos, un varamiento y cinco registros publicados adicionales. Hubo más observaciones de ballenas de aleta (76 avistamientos y seis varamientos documentados).
Las ballenas azules se avistaron con mayor frecuencia entre finales de la primavera y el otoño, mientras que las ballenas de aleta parecían estar presentes durante todo el año.
“A medida que las poblaciones se recuperan lentamente, es de esperar que estas ballenas comiencen a recolonizar partes de su área de distribución histórica”, afirma Simon Elwen, investigador asociado del Departamento de BotZoo de la Universidad de Stellenbosch (Sudáfrica).
“El aumento de avistamientos y varamientos es coherente con esta recuperación gradual, aunque el incremento de los esfuerzos de observación en alta mar también puede contribuir”, destaca Elwen.
Los investigadores advierten de que esa recuperación no significa que las amenazas hayan desaparecido. Las grandes ballenas siguen estando en riesgo debido a las colisiones con barcos, el enredo en aparejos de pesca, el ruido submarino, la contaminación y los cambios en los ecosistemas oceánicos provocados por el cambio climático.
“Los indicios de un retorno al sureste del Atlántico no significan una recuperación total para las ballenas azules y las ballenas de aleta, y estas poblaciones tienen un largo camino por recorrer para alcanzar sus cifras históricas”, apunta James.
Elwen apostilla: “Demuestran resiliencia, pero cabe destacar que ambas especies siguen siendo vulnerables a las presiones humanas modernas, y resaltan que, incluso con más de 50 años de recuperación desde el fin de la caza comercial de ballenas, ¡solo hemos podido recopilar 12 registros de ballenas azules frente a nuestras costas!”.
(SERVIMEDIA)
15 Abr 2026
MGR/clc


