Feminismo
Bustinduy confirma su “determinación absoluta” para implantar la prestación universal por crianza
- A su juicio, es “la gran ambición social” de la legislatura
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El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, confirmó este miércoles su “determinación absoluta” para implantar la prestación universal por crianza, que ve como la gran ambición social” de la legislatura.
Así lo reivindicó Bustinduy durante su intervención en el acto ‘Hacia un estado social feminista. Infancia y desigualdad’, celebrado en el marco de la semana por el Día de la Mujer para “poner en el centro del debate público las políticas feministas” y que será clausurado por la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego.
En el transcurso de su alocución, el titular de Derechos Sociales aseveró que la prestación universal por crianza es “el gran proyecto, la gran ambición social para esta legislatura”, consciente de que “quedan muchos obstáculos todavía por remover para conseguirlo”.
“Pero nuestra determinación es absoluta para alcanzarlo”, abundó, al tiempo que indicó que otra de sus “grandes prioridades para esta legislatura” es la reforma “en profundidad” del sistema de la atención a la dependencia y de promoción de la autonomía personal.
En la misma línea, hizo referencia al actual contexto de crisis global como consecuencia del conflicto en Oriente Medio y subrayó que el “mensaje” que envía el Gobierno desde esta jornada es que “no solo no hay que retroceder, sino que hay que reafirmar, redoblar el compromiso con la transformación de la sociedad, del mundo frente a aquellos que quieren convertirlo en esta pesadilla”.
MOMENTO MUY DIFÍCIL
“Es evidente que estamos en un momento muy difícil, muy duro, en el que la reacción frente a los formidables avances que el movimiento feminista ha conseguido vive un momento de auge evidente, con una fuerza política evidente”, agregó, al tiempo que puntualizó que “no cabe simplemente culpar individualmente a cada una de las personas, especialmente con los jóvenes también, que pueden reproducir estos mantras”.
A su entender, “de lo que se trata es de dar una respuesta a ese constructo, a ese artefacto discursivo, retórico, cultural, político, según el cual hablar de feminismo, ocuparse del mismo, como de las luchas Lgtbi, de las luchas antirracistas, de las luchas ecologistas, en cierto modo significaría postergar o dejar de lado otro tipo de discursos, batallas, prioridades que tendrían que ver con la realidad material de la gente” como el derecho a la vivienda, los salarios, la precariedad, “como si luchar por una cosa o una agenda de derechos estuviera en colisión o en contradicción con la otra”.
A este respecto, estimó que “es importante decir las veces que haga falta que esa contraposición es falsa, radicalmente falsa”. “Que las luchas feministas no son constructos culturales; que hablan de la vida material, de las condiciones de trabajo, del acceso a la vivienda, de la precarización de los sueldos, de múltiples formas de violencia que atraviesan de manera estructural nuestra vida económica, política, social y que determinan cómo viven millones de compatriotas en el día a día”, prosiguió.
“Los derechos de las mayorías trabajadoras jamás han estado, jamás van a estar en competición unos con otros. Esa contraposición solo existe en las estratagemas de sus adversarios y sería iluso no asumir hasta qué punto esa agenda responde a una operación orquestada con formidables recursos, que traduce y expresa formidables posiciones de poder en nuestra sociedad”, apostilló.
ADVERSARIOS
En este punto, criticó que dichos “adversarios señalan por igual y combaten por igual los avances de la agenda feminista, como los avances de la agenda climática, como los avances de la agenda social”. “La coherencia de todos esos aspectos se ve precisamente en la agenda política de sus adversarios”, deslizó.
“Por eso es más importante que nunca decir que sí, por supuesto, el Estado social ha de ser feminista, no puede no serlo, y que esa afirmación debe traducirse en que todas las políticas públicas incorporen de forma transversal la dimensión de género como un elemento prioritario y eso sucede en el caso concreto de los derechos de la infancia y en todas las políticas de apoyo a las familias”, completó.
En el mismo sentido, consideró que “revertir” la actual situación de los cuidados “es el primer objetivo que debe seguir la construcción de un Estado social del siglo XXI”. “Y eso pasa por articular los resortes necesarios para poder generar una distribución democrática, justa y sostenible del tiempo en nuestra sociedad y recursos suficientes para que la llamada conciliación pueda convertirse en una realidad sostenible y asumible”, añadió.
Tras explicar que España mantiene a día de hoy un déficit de alrededor del 1% del PIB respecto a la media europea en inversión pública en políticas de apoyo a las familias y a la infancia, señaló que este es un “dato que es inseparable de ese 29% de riesgo de pobreza y exclusión social que viven niños, niñas y adolescentes en España”.
RAÍCES PROFUNDAS
“Esto tiene raíces profundas, tiene que ver con la construcción tardía e incompleta de nuestro Estado del bienestar y con una de sus principales características, que ha hecho, por su carácter eminentemente familiarista, recaer sobre las familias la responsabilidad de proveer de una red de seguridad a los ciudadanos, siendo el apoyo del Estado siempre un resorte secundario de protección”, defendió.
En este contexto, hizo hincapié en que, al abordar la adopción de la prestación universal por crianza o la reforma en profundidad del sistema de la atención a la dependencia y de promoción de la autonomía personal, se trata de “avanzar, consolidar esos dos pilares que debe tener el Estado social del siglo XXI para poder paliar los enormes, gigantescos déficits que todavía presenta en términos de protección social”.
“Creo que son dos líneas, por supuesto insuficientes, incompletas, pero absolutamente imprescindibles para poder avanzar en esa dimensión que se resume en un objetivo muy concreto, que es hacer viable el sostenimiento de la vida en nuestras sociedades”, sentenció, convencido de la existencia de “una tarea ingente por delante para dotar de un contenido radicalmente diferente a ese concepto de seguridad”.
Por último, se mostró convencido de que “la única manera de hacer viable esa lucha y de hacer viable los avances que necesitamos para poder hacer sostenible la vida pasan por fortificar y consolidar esa redundancia entre la construcción de un Estado social y un Estado feminista”.
(SERVIMEDIA)
04 Mar 2026
MJR/gja


