Biodiversidad

El calor del océano profundo se acerca cada vez más a la Antártida

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Un nuevo estudio de décadas de duración, basado en datos oceanográficos, ofrece la primera evidencia de que el calor de las profundidades oceánicas se acerca a la Antártida, lo que amenaza las frágiles plataformas de hielo que bordean el continente.

El estudio fue liderado por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) con colaboradores de la Universidad de California (Estados Unidos) y aparece publicado este martes en la revista ‘Communications Earth&Environment’.

El trabajo recopila mediciones oceánicas a largo plazo recogidas por barcos y dispositivos flotantes robóticos para demostrar que una masa cálida llamada ‘agua profunda circumpolar’ se ha expandido y desplazado hacia la plataforma continental antártica en los últimos 20 años.

Anteriormente, los científicos no contaban con suficientes observaciones oceánicas para detectar la tendencia al calentamiento. “Es preocupante porque esta agua caliente puede filtrarse por debajo de las plataformas de hielo antárticas, derritiéndolas desde abajo y desestabilizándolas”, según Joshua Lanham, de Cambridge Earth Sciences.

Las plataformas de hielo desempeñan un papel importante al contener las capas heladas y los glaciares del interior de la Antártida, que, en conjunto, retienen suficiente agua dulce como para elevar el nivel del mar en unos 58 metros.

Es la primera vez que los científicos observan el cambio en la temperatura de las profundidades oceánicas en todo el océano Antártico, según Lanham, quien añade: "Es algo que los modelos climáticos habían predicho debido al calentamiento global, pero no lo habíamos visto en los datos".

BOYAS

Las observaciones previas del Antártico se limitaban a transectos registrados por barcos una vez cada década. Esta información, recopilada como parte de un programa internacional de larga duración, proporcionaba datos detallados sobre la temperatura, la salinidad y los nutrientes en toda la columna de agua, pero, sin datos continuos, los científicos tenían más incertidumbre sobre los cambios a largo plazo en la distribución del calor.

Para llenar los vacíos en el registro, los investigadores, incluidos científicos de la Institución Scripps de Oceanografía y la Universidad de California en Los Ángeles, complementaron las mediciones del barco con datos disponibles públicamente recopilados por una red global de boyas autónomas que se desplazan a la deriva por la superficie del océano.

Estas boyas ofrecen instantáneas continuas del océano, pero el programa no lleva funcionando tanto tiempo como los barcos que recopilan secciones hidrográficas detalladas.

Mediante el aprendizaje automático, los investigadores tomaron los datos de las boyas y los combinaron con patrones a largo plazo extraídos de las mediciones de los barcos para construir un nuevo registro que captura instantáneas mensuales detalladas de las últimas cuatro décadas, lo que les permitió descubrir el cambio en las aguas cálidas.

“Antes, las capas de hielo estaban protegidas por una masa de agua fría que impedía su derretimiento. Ahora parece que la circulación oceánica ha cambiado, y es como si alguien hubiera abierto el grifo del agua caliente y ahora el agua se estuviera calentando”, apunta Sarah Purkey, de la Institución Scripps de Oceanografía.

Más del 90% del exceso de calor del calentamiento global se almacena en el océano, y el Antártico absorbe la mayor parte del calor antropogénico. Los hallazgos no solo tienen implicaciones para el deshielo antártico y el aumento del nivel del mar.

“El océano Antártico desempeña un papel fundamental en la regulación del calor global y el almacenamiento de carbono, por lo que los cambios en la distribución del calor en esta región tienen implicaciones más amplias para el sistema climático global”, indica Ali Mashayek, de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge.

CORRIENTE ATLÁNTICA

En las gélidas aguas que rodean los polos, se forma agua extremadamente fría y densa que se hunde hacia las profundidades del océano. A medida que el agua se hunde, absorbe calor, carbono y nutrientes, poniendo en marcha una red global de corrientes, incluida la Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés), que transporta agua por todo el Atlántico.

Los modelos climáticos indican que el aumento de las temperaturas del aire y el aporte de agua dulce procedente del deshielo están reduciendo la formación de esta masa de agua densa en el Atlántico Norte, lo que podría provocar un debilitamiento de la AMOC.

Recientemente se han pronosticado cambios similares para el Antártico. Los modelos climáticos sugieren que la producción de agua fría y densa disminuirá en la Antártida, lo que provocará que las aguas profundas circumpolares más cálidas se desplacen hacia el continente para ocupar el espacio dejado por la disminución del agua fría.

“Ahora podemos ver que este escenario ya se está manifestando en las observaciones. No se trata solo de un posible escenario futuro sugerido por los modelos; es algo que está sucediendo ahora mismo, con implicaciones más amplias sobre cómo el carbono, los nutrientes y el calor circulan por el océano global”, concluye Lanham.

(SERVIMEDIA)
28 Abr 2026
MGR/mjg