Biodiversidad
El cambio climático adelgaza a las abejas y las avispas
- Nacen hasta casi 23 días antes y pierden hasta un 34% de su masa corporal, según un estudio
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El calentamiento global altera el momento de aparición de los insectos tras la hibernación en primavera o verano en todo el mundo y, en concreto, adelanta el nacimiento y ayuda a la pérdida de masa corporal de las abejas y las avispas.
Así se recoge en un estudio liderado por Cristina Ganuza e Ingolf Steffan-Dewenter, del Biocentro de la Universidad de Wurzburgo (Alemania), y publicado en la revista ‘Functional Ecology’.
El trabajo se basa en 14.921 abejas o avispas en hibernación de más de 160 regiones de Baviera (Alemania), que luego fueron criadas en la universidad bajo condiciones controladas de frío, calor y en primavera para simular diferentes escenarios climáticos.
La mayoría de las abejas silvestres hibernan como larvas en sus capullos, ya sea en el suelo, la madera u otros lugares protegidos.
Las especies que emergen a principios de la primavera hibernan como adultas completamente desarrolladas dentro del capullo, mientras que las que nacen más tarde en el verano aún necesitan completar su desarrollo durante la primavera.
El cambio climático altera la eclosión de los insectos tras la hibernación en primavera o verano. Estos cambios pueden tener consecuencias, pues si eclosionan demasiado pronto por las altas temperaturas, es posible que aún no encuentren las flores o las presas de las que se alimentan.
Además, los adultos hibernantes consumen sus reservas de grasa esenciales más rápidamente a temperaturas elevadas. Esto puede reducir sus posibilidades de supervivencia y reproducción.
RESULTADOS
¿Qué ocurre con la aptitud física de las abejas y las avispas cuando cambian las temperaturas en primavera, antes de la época de eclosión? Los investigadores estudiaron cinco especies de abejas y avispas silvestres que habitan en Baviera y eclosionan en diferentes épocas del año.
El estudio indica que las cinco especies eclosionaron más pronto con temperaturas primaverales más cálidas (hasta 22,9 días antes).
Sin embargo, las poblaciones diferían según su origen climático: las especies primaverales de regiones más cálidas, como la Baja Franconia, aparecieron particularmente temprano con temperaturas primaverales cálidas y conservaron más masa corporal en el periodo siguiente que los individuos de regiones más frías, como el Bosque Bávaro.
Por el contrario, solo los individuos de especies de finales de verano originarios de regiones más frías eclosionaron antes. Las hembras de especies de verano perdieron masa corporal más rápidamente en condiciones más cálidas; en algunos casos hasta un 34%.
“Nuestros datos demuestran que los insectos de regiones más frías son especialmente vulnerables a las primaveras cálidas. Pierden energía más rápidamente y, por lo tanto, tienen peores condiciones iniciales”, subraya Ganuza.
(SERVIMEDIA)
17 Abr 2026
MGR/gja


