Clima
El cambio climático elevó un 55% la extensión de la zona afectada por la dana de Valencia
- Según un estudio de la Universidad de Valladolid y la Aemet en colaboración con el CSIC
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El calentamiento global por las actividades humanas influyó en la catastrófica dana producida en Valencia en 2024 porque intensificó la tasa de precipitación en un 20%, extendió un 55% la zona afectada por precipitaciones extremas extremas y aumentó un 19% el volumen total de lluvia en la cuenca del Júcar en comparación con la era preindustrial.
Esa esa la conclusión principal de un estudio liderado por la Universidad de Valladolid (Uva) y la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
El estudio atribuye esta intensificación de las consecuencias de la dana al aumento del contenido de humedad y a una mayor inestabilidad atmosférica, procesos exacerbados por el calentamiento del Mediterráneo.
El 29 de octubre de 2024, precipitaciones sin precedentes afectaron al sureste de España. En algunas localidades, el volumen de agua superó la media anual en tan solo unas horas.
El estudio, publicado este martes en la revista ‘Nature Communications’, cuantifica por primera vez las alteraciones de la estructura interna de la tormenta provocadas por el cambio climático.
RÉCORDS
El 29 octubre de 2024, el sureste peninsular registró intensas precipitaciones provocadas por una depresión aislada en niveles altos (dana), alimentada por la entrada de aire muy cálido y húmedo desde el mar Mediterráneo.
Las lluvias afectaron con especial virulencia a la provincia de Valencia, donde se registraron casos como el municipio de Turís, donde la estación meteorológica registró precipitaciones que superaron la media anual (771 litros por metro cuadrado) en solo 15 horas.
Además, las acumulaciones superaron el mayor dato de lluvias registrado en una hora en España con 184 litros por metro cuadrado.
El nuevo trabajo emplea simulaciones de alta resolución que permiten determinar la influencia del cambio climático en la dinámica convectiva de la tormenta, proceso por el cual se originan las precipitaciones tras el rápido ascenso de aire cálido y húmedo desde el mar hacia las capas altas de la atmósfera.
Los datos reflejan que la temperatura de las aguas superficiales del mar Mediterráneo presentaba una anomalía de 1,2 grados por encima de lo normal, lo que provocó un mayor contenido de humedad atmosférica.
Como resultado, las precipitaciones se intensificaron un 20% por cada grado de calentamiento del mar, es decir, en un contexto sin cambio climático, las lluvias hubieran sido hasta una quinta parte menos intensas.
Este aumento supera incluso la escala de Clausius-Clapeyron, que explica cómo cada grado centígrado que aumenta la temperatura del aire, este puede contener un 7% más de vapor de agua.
“La temperatura del mar actuó como combustible, amplificando la energía potencial convectiva disponible en la tormenta con corrientes ascendentes más intensas y cambios en la actividad de la microfísica de nubes”, explica Carlos Calvo, autor principal del estudio y actualmente investigador del CIDE (Centro de Investigaciones sobre Desertificación).
DE LO GLOBAL A LO LOCAL
Los investigadores analizaron los datos registrados mediante un enfoque de ‘pseudo-calentamiento global’ de muy alta resolución espacial, que permitió evaluar la contribución del cambio climático. “Estudiamos distintos componentes internos de la tormenta mediante el uso de simulaciones de alta resolución (un kilómetro) aplicando esta metodología”, aclara Calvo.
Este sistema funciona de manera análoga a un gemelo digital que, tras reconstruir la meteorología que caracterizó la dana, aplica un forzamiento para eliminar el calentamiento global acumulado desde la era preindustrial.
Esto permite a los investigadores comparar ambos escenarios, la tormenta de octubre de 2024, con cambio climático; y la reconstrucción de esas mismas precipitaciones sin sus efectos. “Esta metodología nos permite cuantificar cómo el calentamiento global ha influido en un evento meteorológico extremo”, añade Calvo.
Los modelos empleados en el estudio permiten superar las limitaciones de las atribuciones tradicionales al cambio climático. Se trata de metodologías que se basan en la estadística (impacto en superficie del evento meteorológico), con datos casi exclusivamente observacionales, lo que impide analizar cómo el cambio climático influye en la dinámica interna de la tormenta.
“Gracias a la alta resolución de las simulaciones, la metodología utilizada permite cuantificar los diferentes componentes de un sistema convectivo y estudiar cómo influye el cambio climático sobre ellos”, destaca Juan Jesús González Alemán, meteorólogo e investigador de la Aemet.
La metodología empleada en este estudio demuestra que intervienen procesos no lineales en el impacto del cambio climático sobre los procesos atmosféricos responsables del rápido ascenso del aire cálido y húmedo (sistema convectivo).
“Esto se debe a grandes incrementos en la liberación de calor latente y en las corrientes ascendentes provocados por pequeños aumentos en la evaporación y flujo de vapor de agua”, explica María Luisa Martín, profesora e investigadora de la Universidad de Valladolid.
TORMENTAS VIRULENTAS
El sexto informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) indica que el calentamiento global registrado durante el periodo industrial supuso un incremento aproximado de 1,3 grados. Este dato supone el aumento de la capacidad de la atmósfera para albergar vapor de agua, lo que deriva en mayores precipitaciones globales.
Los resultados del nuevo estudio refuerzan las conclusiones del IPCC al indicar que el cambio climático podría intensificar la ocurrencia de inundaciones repentinas en la región del Mediterráneo occidental. En el caso particular de la dana, intensificó la tasa de precipitación en un 20% y extendió un 55% la zona afectada por las precipitaciones.
En este contexto, los eventos extremos en el Mediterráneo occidental podrían estar evolucionando hacia escenarios de mayor intensidad debido al calentamiento global, con formación de tormentas más virulentas y complejas.
“Los hallazgos ponen de manifiesto la necesidad urgente de implementar estrategias de adaptación efectivas, incluida la monitorización y predicción de estos fenómenos, así como revisar la planificación urbana para hacer frente a riesgos hidrometeorológicos crecientes en un mundo que se calienta rápidamente”, concluye César Azorín, investigador principal del Laboratorio de Clima, Atmósfera y Océano del CIDE.
(SERVIMEDIA)
17 Feb 2026
MGR/clc


