Salud y clima

El cambio climático triplica las alertas sanitarias por calor extremo en Europa en apenas 25 años

- Según un informe elaborado por 65 investigadores

MADRID
SERVIMEDIA

El calentamiento global causado por los seres humanos agrava los efectos sobre la salud y se cobra vidas en Europa, hasta el punto de que las alertas sanitarias por calor extremo se han triplicado en apenas 25 años.

Así se recoge en el ‘Informe Europeo 2026’ de Lancet Countdown sobre Salud y Cambio Climático, fruto del trabajo de 65 investigadores de 46 instituciones académicas y de la ONU. La investigación, difundida este miércoles, ofrece la evaluación más exhaustiva hasta la fecha sobre cómo el cambio climático afecta a la salud de la población en toda Europa mediante 43 indicadores.

El trabajo, publicado en la revista ‘The Lancet Public Health’, fue dirigido por la Universidad de Heidelberg, de Alemania, y el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

Según el informe, los riesgos asociados al calor están disparándose en Europa, con un incremento del 318% en las alertas por calor extremo en comparación con la década de 1990 (4,3 alertas diarias extremas al año entre 2015 y 2024, frente a solamente una entre 1991 y 2000).

Además, en casi todo el continente se está observando un aumento de las muertes achacables al calor, que podrían alcanzar una cifra de 62.000 fallecimientos en 2024.

“En toda Europa, las consecuencias del cambio climático para la salud se están acelerando más rápido de lo que lo hace nuestra capacidad de respuesta”, según Joacim Rocklöv, codirector de Lancet Countdown en Europa y profesor titular de la Universidad de Heidelberg.

Rocklöv añade: “El aumento de las temperaturas, el empeoramiento de la contaminación del aire en los hogares, la exposición a enfermedades infecciosas y las crecientes amenazas a la seguridad alimentaria colocan a millones de personas en situación de peligro ahora mismo, no en un futuro lejano”.

MUERTES POR CALOR

Por otro lado, el informe revela que el 99,6% de las regiones analizadas han experimentado un aumento de las muertes atribuibles al aumento de las temperaturas durante la última década.

Las alertas por calor extremo se multiplicaron por tres entre los decenios de 1991 y 2000, y de 2015 a 2024, lo que apunta a un rápido aumento de los días en los que el calor puede ser mortal. Esta situación golpea con más crudeza a los más vulnerables: los bebés, las personas mayores y las que trabajan al aire libre se hallan entre las más afectadas por el calor extremo.

Las desigualdades también se exacerban, ya que los hogares con bajos ingresos tienen un 10% más de probabilidades de verse afectados por la inseguridad alimentaria causada por fenómenos meteorológicos extremos.

Mientras tanto, las personas que viven en regiones económicamente deprimidas están más expuestas a los incendios forestales y no tienen tanto acceso a zonas verdes.

ENFERMEDADES INFECCIOSAS

Al mismo tiempo, el cambio climático contribuye a la propagación de enfermedades infecciosas. El riesgo promedio general de brotes de dengue en Europa prácticamente se ha cuadruplicado: ha aumentado un 297% si se compara la última década con el periodo de 1980 a 2010.

Por su parte, países como Italia y Francia, que suelen considerarse zonas de bajo riesgo dada la elevada salinidad del Mediterráneo, sufrieron un aumento del 32% en la extensión de litoral propicio para las infecciones por Vibrio entre 2015 y 2024, en comparación con el periodo de referencia (1980-2010).

Además, el cambio climático ha prolongado la temporada de polen entre una y dos semanas en comparación con la década de 1990, lo que aumenta la duración de la exposición para quienes padecen rinitis alérgica.

“El aumento creciente de los impactos negativos para la salud debidos al cambio climático pone de manifiesto que la protección de las personas más vulnerables debe ser una prioridad", apunta Hedi Kriit, investigadora adjunta de Lancet Countdown en Europa.

COMBUSTIBLES FÓSILES

Al mismo tiempo, la dependencia de Europa de los combustibles fósiles supedita a los Gobiernos a unos mercados volátiles y menoscaba la seguridad energética y la resiliencia económica, lo que hace que la crisis sea más letal, injusta y costosa de sobrellevar, según el informe.

Para hacer frente al aumento de los costes energéticos, motivado por la invasión rusa de Ucrania, las ayudas gubernamentales europeas ascendieron a 444.000 millones de euros en 2023, triplicando con creces los niveles de 2016, cuando se ratificó el Acuerdo de París y los países se comprometieron a mitigar el calentamiento global.

”En la actualidad, mientras el conflicto en Irán genera una nueva ola de incertidumbre y sufrimiento para la población de toda la región, queda patente de nuevo que, mientras Europa siga dependiendo de los combustibles fósiles, nuestras economías, nuestros presupuestos públicos y, en última instancia, nuestra salud seguirán siendo vulnerables”, resume Hannah Klauber, codirectora del Grupo de trabajo 4 (Economía y Finanzas) de Lancet Countdown en Europa.

Este uso de combustibles contaminantes repercute directamente en la salud, ya que ha contribuido a un aumento del 4 % en la mortalidad atribuible a la contaminación atmosférica por PM2,5 (partículas en suspensión) en los hogares de la UE entre 2000 y 2022.

AVANCES

No obstante, el informe apunta que se han hecho avances prometedores en varios frentes, incluyendo el rápido crecimiento de las energías renovables, la disminución de la intensidad de carbono y una mayor adaptación sanitaria en Europa, lo cual indica que es posible un futuro más saludable con bajas emisiones de carbono.

En 2023, la electricidad procedente de fuentes renovables alcanzó un récord de un 21,5% de la combinación energética europea, lo que supone más del doble del porcentaje registrado en 2016.

Tanto la intensidad de carbono como el consumo de carbón se redujeron de nuevo en 2023, respaldados por una inversión en energías limpias que ahora es un 86% superior a la de 2015.

Las muertes relacionadas con la contaminación atmosférica generada por el sector energético en la UE han caído un 84% desde 2000 y un 58% en el sector del transporte. Estas mejoras evidencian que las medidas climáticas beneficiosas para la salud son factibles y eficaces.

“Reorientar las inversiones de los combustibles fósiles hacia las energías limpias, mejorar la calidad del aire, proteger a los grupos vulnerables y adaptar los sistemas sanitarios para afrontar los impactos climáticos cada vez más frecuentes reportará beneficios para la salud, tanto inmediatos como a largo plazo”, según Cathryn Tonne, codirectora de Lancet Countdown en Europa y profesora titular de ISGlobal.

(SERVIMEDIA)
22 Abr 2026
MGR/nbc/gja