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Accidente trenes

Centenares de madrileños recuerdan a las víctimas de Adamuz en la Catedral de La Almudena

- “La Iglesia no viene hoy a ofrecer respuestas rápidas sino a compartir el peso del duelo”, afirma el arzobispo de Madrid

MADRID
SERVIMEDIA

Una Catedral de La Almudena a rebosar acogió este jueves la misa funeral promovida por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, para recordar a las 45 víctimas mortales del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba), de las cuales seis residían en la región.

A dicha celebración litúrgica acudieron, además de la propia presidenta regional, el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida; el presidente del Senado, Pedro Rollán; el presidente de la Asamble de Madrid, Enrique Ossorio; el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín; y diferentes representantes de los grupos con representación en el Consistorio madrileño y de la Comunidad de Madrid, salvo de Más Madrid.

La Catedral, con capacidad para alrededor de 800 personas sentadas, se quedó pequeña para acoger a todos los madrileños que quisieron recordar a las víctimas, por lo que numerosas personas tuvieron que seguir la misa de pie.

Las autoridades accedieron por la entrada principal, en la explanada frente al Palacio Real, y fueron recibidos por apenas una decena de personas que reclamaron a la presidenta de la Comunidad de Madrid “un funeral para las víctimas de las residencias” y la llamaron “asesina”, gritos que fueron respondidos por algunos asistentes dando las “gracias” a Ayuso por esta misa funeral.

Una vez ya dentro de la catedral, un silencio sepulcral por parte de todos los asistentes recibió a los diputados y concejales que ocuparon las cinco primeras filas de la catedral y que saludaron a los familiares de algunos de los fallecidos que acudieron a la misa.

HOMILÍA

Durante la eucaristía, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, señaló que “hoy la Iglesia permanece en silencio junto a un pueblo herido” y apuntó que, en muchas diócesis, en estos días, junto con las autoridades y con todos los vecinos, “sentimos la necesidad de reunirnos para afrontar también desde la fe el dolor de las víctimas y la solidaridad de los vecinos y de los cuerpos de emergencia que a todos nos ha tocado profundamente”.

Cobo comentó que “al ritmo de otras diócesis que hoy hacen lo mismo, la provincia eclesiástica con nuestros hermanos obispos, junto con las autoridades que nos acompañáis, queremos esta noche acoger y presentar la vida de las víctimas mortales de Madrid, Alcalá y Getafe, y el dolor de los heridos y de tantas familias afectadas”.

El cardenal arzobispo de Madrid recordó el nombre de algunas de las víctimas del accidente ferroviario y deseó la pronta recuperación de los heridos. “Junto a la sorpresa y la muerte inesperada, nos queda el silencio desconcertante del Sábado Santo”.

Un silencio, continuó, que “no es vacío ni ausencia, sino un silencio lleno de nombres, de historias truncadas, de vínculos rotos demasiado pronto”. Porque “cada vida perdida deja un vacío infinito en el corazón de su gente. Hoy lo reafirmamos con respeto y con dolor”, aseveró.

Cobo remarcó que “aquí el lenguaje humano se vuelve insuficiente”. Por eso, añadió, “la Iglesia no viene hoy a ofrecer respuestas rápidas, sino a compartir el peso del duelo, a permanecer, a no marcharse cuando el sufrimiento incomoda” y recalcó que “nuestro deseo como creyentes no es comprenderlo todo, sino estar y abrazar, aun en la distancia”.

Por último, indicó que esta noche, “como Iglesia, junto a todos los que se incorporan a este gesto y a esta oración, queremos estar con quienes han perdido a un hijo, a una esposa, a un hermano, a un amigo; estar con quienes sienten que una parte de su vida se ha derrumbado y que el futuro, de pronto, se ha vuelto incierto; queremos estar junto a un pueblo que ha sido herido y traspasado”.

“Queremos estar, incluso cuando no sabemos qué decir, porque la presencia fiel ya es consuelo”, concluyó el cardenal arzobispo de Madrid.

(SERVIMEDIA)
29 Ene 2026
DSB/clc