Medio ambiente
Los chimpancés cometen más gamberradas en la infancia y no en la adolescencia
- A diferencia de los humanos, según un estudio
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El punto máximo de comportamientos de riesgo entre los chimpancés se produce durante la infancia y no en la adolescencia, como suele ocurrir con los seres humanos.
Esa es la conclusión principal de un estudio realizado por investigadores de las universidades de Michigan y James Madison (Estados Unidos), y publicado en la revista ‘iScience’.
Los investigadores esperaban encontrar comportamientos de riesgo que alcanzaran su punto máximo en un estudio sobre chimpancés, pero descubrieron que las crías son las que corren mayores riesgos.
El trabajo examinó el desarrollo de conductas de riesgo en chimpancés como modelo para el comportamiento humano. Se descubrió que ese comportamiento alcanza su punto máximo durante la infancia y luego disminuye gradualmente a medida que envejecen.
También demostró que esta conducta no estaba vinculada al sexo ni a la altura sobre el suelo: las crías de chimpancé, tanto machos como hembras, tenían la misma probabilidad de realizar movimientos de riesgo en cualquier nivel del dosel.
Esto es justo lo contrario de la toma de riesgos en los niños humanos: muchos tipos de comportamiento de riesgo alcanzan su punto máximo en la adolescencia, más los niños que las niñas.
MENOS VIGILANCIA
El trabajo sugiere que esto podría deberse a que los padres y otros cuidadores humanos pueden vigilar más de cerca a los bebés humanos, mientras que las madres chimpancé se limitan a restringir el comportamiento de sus hijos solo durante el tiempo que pueden mantenerlos a su alcance.
"Uno de los principales hallazgos es que todas las crías de chimpancés son peligrosas, y que las crías y jóvenes chimpancés son incluso más peligrosas que los adolescentes", según Lauren Sarringhaus, profesora adjunta de biología en la Universidad James Madison, antes de añadir: "Esto es notable porque no es lo que se observa en humanos".
Los investigadores sugieren que, si se los deja a su suerte, los humanos podrían participar en los juegos más arriesgados cuando son muy pequeños, pero los padres y cuidadores previenen esas gamberradas, lo que empuja la mayor toma de riesgos a la adolescencia.
Los chimpancés son animales arbóreos, lo que significa que pasan gran parte de su vida trepando árboles en busca de alimento y las caídas pueden tener consecuencias graves.
JUEGO
Investigaciones previas sugieren que el juego podría ayudar a los chimpancés a practicar habilidades locomotoras o a determinar las consecuencias de comportamientos arriesgados cuando son jóvenes, con menor peso corporal y huesos más esponjosos, y menos propensos a lesionarse.
Bryce Murray, de la Universidad de Michigan, quiso examinar si los chimpancés y los humanos presentaban trayectorias similares de comportamiento de riesgo.
El comportamiento físico de riesgo en humanos es difícil de estudiar. Resulta poco ético pedir a las personas que se arriesguen a hacerse daño al realizar una tarea compleja en un laboratorio, por lo que el estudio del comportamiento de riesgo suele basarse en datos de observación o encuestas.
"Sin embargo, no existe ningún comportamiento en los humanos que se mantenga constante a lo largo del desarrollo. Por ejemplo, el paracaidismo no es algo legal hasta los 18 años", recalca Murray.
CASI 120 CHIMPANCÉS
Así pues, los investigadores se centraron en los chimpancés. Laura MacLatchy, profesora de antropología de la Universidad de Michigan, y Sarringhaus grabaron horas de movimiento de 119 chimpancés salvajes, como parte del Proyecto Chimpancé Ngogo en el Parque Nacional Kibale (Uganda). Murray analizó las grabaciones y clasificó la locomoción arriesgada por edad.
Los chimpancés generalmente se consideran bebés hasta los 5 años, jóvenes entre los 5 y los 10 años, y adolescentes entre los 10 y los 15. Los investigadores consideraron conducta de riesgo el ‘vuelo libre’, en el que se dejan caer intencionalmente de una rama o saltan de rama en rama soltándose por completo de cualquier soporte.
"Bryce descubrió que, de hecho, los chimpancés más jóvenes hacían saltos y caídas alocadas, y que esto disminuía gradualmente con la edad. Nos quedamos perplejos, pensando: '¿Qué está pasando?'", apunta MacLatchy.
Esta investigadora añade: "Nos dimos cuenta de que los chimpancés más pequeños no tenían restricciones en lo que hacían, tan pronto como estaban fuera del alcance de su madre y dejaban de aferrarse a ella y pasearse sobre ella".
Los investigadores descubrieron que las crías de chimpancé tenían tres veces más probabilidades que los adultos de incurrir en conductas de riesgo. Los jóvenes tenían 2,5 veces más probabilidades y los adolescentes, 2,1 veces más.
"Los chimpancés simplemente no tienen la capacidad que tenemos nosotros para restringir el comportamiento. En general, es muy diferente para los humanos", apunta Sarringhaus.
(SERVIMEDIA)
10 Ene 2026
MGR/fcm


