Biología marina

La ciencia advierte de que "no siempre hace falta complicar los cálculos" para decidir cuánto pescado se puede capturar

Madrid
SERVIMEDIA

Una tesis doctoral del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), basada en análisis sobre atún de aleta amarilla y merluza europea, concluyó que "modelos más simples pueden ser igual de eficaces" para fijar las cuotas de pesca, los límites anuales de captura que determinan cuánto se puede pescar sin poner en riesgo la supervivencia de las especies, si "están bien ajustados y respaldados por datos de calidad".

La investigación, desarrollada en el Centro Oceanográfico de Vigo del IEO, aborda una cuestión "clave en biología marina y gestión pesquera": cómo estimar con la mayor precisión posible cuántos ejemplares quedan en el mar y cuánto puede capturarse sin comprometer la renovación natural de las poblaciones. Para ello, el estudio comparó distintos tipos de modelos científicos utilizados para evaluar el estado de los llamados “stocks” o poblaciones pesqueras. Estos modelos combinan datos de campañas oceanográficas, capturas comerciales y características biológicas de las especies (como crecimiento, reproducción o mortalidad) para estimar la biomasa disponible y la capacidad de recuperación, según informó el IEO.

El estudio demostró que "añadir más variables y hacer los modelos más complejos no garantiza automáticamente mejores resultados". En algunos casos, cuando esa complejidad no está bien justificada o no cuenta con datos suficientes, puede "incluso introducir errores o sesgos en las estimaciones". Por el contrario, los investigadores señalaron que los modelos más sencillos, "si están bien calibrados y se centran en los procesos biológicos realmente relevantes", pueden ofrecer un asesoramiento igual de fiable para la toma de decisiones. La clave no está en complicar el cálculo, sino en comprender bien cómo funciona cada especie y contar con información sólida, destaca el informe.

“La complejidad resulta valiosa únicamente cuando se introduce de manera estratégica, gradual y sustentada en hipótesis sólidas y datos de calidad. Bajo estas condiciones, constituye una herramienta que fortalece un asesoramiento más realista, precautorio y útil para la gestión sostenible de las pesquerías y de los ecosistemas que las sustentan”, señaló el autor de la tesis, Francisco Izquierdo.

ADAPTACIÓN A LA REALIDAD ECOLÓGICA

El trabajo utiliza como casos de estudio la merluza europea del Atlántico sur, una especie de gran importancia para la flota española, y el atún de aleta amarilla del océano Índico, uno de los túnidos más comercializados a escala internacional. En ambos casos, se analizó cuándo tiene sentido incorporar factores adicionales, como diferencias entre machos y hembras o patrones espaciales de distribución.

Desde el punto de vista de la oceanografía y la biología marina, la conclusión es clara: los modelos deben adaptarse a la realidad ecológica de cada especie y no al revés. Introducir complejidad solo es útil cuando responde a procesos biológicos clave y mejora realmente la capacidad de anticipar la evolución de las poblaciones, concluye el estudio que, además, refuerza la idea de que una buena gestión no depende de hacer modelos más sofisticados, sino de entender mejor el mar y las dinámicas de vida que alberga.

(SERVIMEDIA)
26 Feb 2026
EDU/gja