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Ciencia asegura que España ya no solo investiga sino que empieza a competir por liderar la innovación global

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SERVIMEDIA

España está dejando de ser un actor centrado en la producción científica para posicionarse como competidor real en la carrera global por la innovación, apoyada en el aumento de la inversión pública, la atracción de capital internacional y el fortalecimiento de su ecosistema tecnológico. Así lo recoge el último informe del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Fundación I+E sobre la capacidad del país para captar inversión en I+D+i.

El Informe 2026 Innovación España apunta a un cambio de fase en el modelo español, cada vez "más orientado a transformar conocimiento en impacto económico y tecnológico". El documento, elaborado por el ministerio a través del CDTI, analiza la evolución reciente del sistema español de innovación y destaca un giro estructural: "De una economía científica centrada en la generación de conocimiento a un modelo que busca competir en la transferencia tecnológica, la creación de empresas innovadoras y la participación en cadenas globales de valor".

Durante la presentación de este informe este miércoles en Madrid, elaborado por la Fundación I+E y elaborado conjuntamente con ICEX-Invest in Spain, el secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, Juan Cruz Cigudosa, defendió que España “ya no solo investiga, sino que empieza a competir por liderar la innovación a escala global”.

El informe subraya que este avance se sustenta "en una combinación de políticas públicas orientadas a reforzar la financiación de la I+D+i, mejorar los instrumentos de apoyo a la innovación empresarial y favorecer la colaboración entre centros de investigación, universidades y tejido productivo". A ello se suma el desarrollo de incentivos fiscales y programas específicos que han contribuido a atraer inversión extranjera en sectores estratégicos.

Así, pone de manifiesto "la calidad de las infraestructuras tecnológicas y de conectividad" del país (segunda mayor cobertura de fibra óptica de Europa y cobertura 5G urbana, por encima de la media europea). Además, destaca la "solidez del capital humano disponible para proyectos de alta intensidad innovadora", con más de 295.000 personas empleadas a tiempo completo en actividades de I+D.

El documento no se limita a describir el estado de la innovación en España, sino que actúa "como una herramienta de posicionamiento internacional, diseñada para atraer inversión y talento en un contexto de creciente competencia global". Así, presenta a España de cara al exterior como un ecosistema integrado en el que confluyen centros de investigación, empresas, startups y políticas públicas, y que "aspira a consolidarse como puente estratégico entre Europa, Latinoamérica y el norte de África".

Desde el punto de vista del ecosistema innovador, España invirtió en 2024 casi 24.000 millones de euros en I+D (ejercicio del que se dispone de datos consolidados), con un crecimiento que casi dobla la media europea de los últimos cinco años. También ofrece uno de los marcos de incentivos fiscales a la I+D "más competitivos del continente". España es, además, el tercer país con mayor retorno en el programa marco de investigación e innovación de la Unión Europea, Horizonte Europa.

Siempre según el análisis de estas entidades, España ha mantenido en los últimos años un flujo sostenido de inversión extranjera superior a los 30.000 millones de euros anuales, una cifra que "sitúa al país entre los principales destinos de capital internacional en Europa". Este volumen no solo refleja estabilidad económica, sino también un creciente interés por sectores vinculados a la innovación.

LA 12º ECONOMÍA MUNDIAL

El informe destaca además el peso de España como cuarta economía de la Unión Europea y duodécima a nivel mundial, un factor que refuerza su capacidad de atracción en un contexto de competencia creciente entre países por captar proyectos tecnológicos e industriales. Esta posición se complementa con una red de infraestructuras científicas y tecnológicas que permite absorber inversión y transformarla en actividad económica.

El texto técnico se estructura en torno a tres ejes: los atractivos de España para la atracción de inversión en términos de potencial económico, infraestructuras, capital humano y sectores emergentes (España para venir); las condiciones, facilidades e incentivos que ofrece para la innovación y el desarrollo de proyectos (España para quedarse); y su posición estratégica como enclave de conexión con Europa, América Latina y el norte de África (España para empezar).

BIOTECNOLOGÍA, ENERGÍAS Y DIGITALIZACIÓN

Entre los ámbitos con mayor potencial, el documento identifica la biotecnología, la transición energética y la digitalización avanzada como vectores clave de crecimiento, en los que España ha empezado "a ganar peso como destino de proyectos internacionales". Esta tendencia se refleja tanto en la llegada de capital como en la consolidación de capacidades científicas y tecnológicas en el territorio.

"España es un país con condiciones excelentes para innovar e investigar; para acoger industrias capaces de transformar ideas disruptivas en realidades tangibles; y para liderar con éxito la transición energética y ecológica hacia un modelo más sostenible. Pero, más allá de la excelencia, existe la convicción de que ese potencial puede reforzarse aún más", declaró el presidente de la Fundación i+E, Sergio Rodríguez.

Por ello, el informe destaca el papel de los organismos públicos de investigación y de las universidades como "pilares del sistema", y pone el foco en la necesidad de seguir reforzando la transferencia de conocimiento al mercado. Uno de los retos pendientes es "acelerar la conversión de resultados científicos en soluciones aplicadas y productos con impacto económico".

El Ministerio de Ciencia subrayó que este proceso se produce en un contexto de creciente competencia internacional por atraer talento e inversión, lo que obliga a consolidar las fortalezas del sistema español y a mejorar su capacidad de ejecución.

El informe concluye que España dispone de "una base sólida para reforzar su posición en el mapa global de la innovación", aunque advierte de que mantener esta trayectoria "requerirá continuidad en las políticas públicas, estabilidad regulatoria y una mayor integración entre ciencia, empresa y sociedad".

(SERVIMEDIA)
22 Abr 2026
EDU/clc