Satélites
Científicos alertan del impacto ecológico de los satélites que pretenden iluminar la Tierra durante la noche
- Investigadores aprovecharán el Trío de Eclipses para analizar cómo reaccionan los animales a cambios bruscos de luz para impedir luego los proyectos que aspiran a reflejar luz solar desde el espacio
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Los eclipses solares que atravesarán España mañana miércoles y en 2027 y 2028 podrían convertirse en "un laboratorio natural" para estudiar uno de los desafíos ambientales emergentes de las próximas décadas: el impacto que tendría sobre los ecosistemas la iluminación artificial de grandes zonas de la Tierra mediante satélites situados en órbita.
Así lo explicó a Servimedia el astrónomo Alejandro Sánchez, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) y director científico de la Fundación Stars4all, quien participa en proyectos destinados a analizar cómo reaccionan los animales cuando una brusca disminución de la luz solar transforma temporalmente el día en noche.
“Un eclipse total de Sol es una ruptura completa de los ciclos habituales de luz, pero dura apenas unos minutos y ocurre muy pocas veces en el mismo lugar”, señaló. Según explicó, esta situación ofrece una oportunidad única para estudiar la respuesta de aves, insectos y otros animales ante alteraciones repentinas de las condiciones lumínicas. La investigación "cobra especial interés" para los científicos que se oponen a los "proyectos espaciales que plantean utilizar satélites reflectantes capaces de redirigir la luz solar hacia determinadas zonas de la superficie terrestre".
El objetivo de estas iniciativas sería proporcionar iluminación nocturna para distintos usos, desde actividades industriales hasta aplicaciones estratégicas o energéticas. “Si un eclipse total es una noche durante el día, estos sistemas harían justamente lo contrario: producirían un día durante la noche”, explicó Sánchez.
Aunque algunas de estas propuestas se encuentran todavía en fase de desarrollo, el astrónomo considera que sus posibles consecuencias ambientales merecen una atención mucho mayor de la que reciben actualmente: “A mí me preocupa más el impacto ecológico que el impacto sobre la propia astronomía”.
Sánchez subrayó que no todos los proyectos relacionados con eclipses artificiales persiguen iluminar la Tierra. De hecho, la Agencia Espacial Europea (ESA) "desarrolló en varias ocasiones misiones destinadas precisamente a reproducir eclipses de forma controlada en el espacio con fines científicos". Además, considera que la principal preocupación debería ser ambiental. A su juicio, alterar de manera sistemática la oscuridad nocturna "podría afectar a numerosas especies que dependen de los ciclos naturales de luz y oscuridad para orientarse, reproducirse o alimentarse".
“Los eclipses nos ofrecen un experimento natural irrepetible para entender qué ocurre cuando alteramos bruscamente la iluminación a la que están acostumbrados los animales”, concluyó. Con ese objetivo, este investigador colabora con Ecoeclipse, un proyecto científico que aprovechará la secuencia de eclipses visibles desde España desde este miércoles y en 2026 y 2028 para registrar cambios en los paisajes sonoros y en la actividad de distintas especies animales.
REFLECT ORBITAL
La posibilidad de utilizar satélites con grandes espejos durante la noche reabrió recientemente un debate científico y ambiental de alcance global. Aunque empresas como la estadounidense Reflect Orbital sostienen que estos sistemas podrían utilizarse para apoyar labores de emergencia, aumentar la producción agrícola o prolongar la actividad de instalaciones energéticas, numerosos expertos advierten de que las consecuencias sobre los ecosistemas y la observación astronómica podrían ser profundas.
Su precedente más conocido fue un programa soviético desarrollado en los años noventa. En 1993, el satélite Znamya-2 desplegó con éxito un espejo de unos 20 metros de diámetro que llegó a proyectar un haz luminoso sobre una franja de Europa. Según relató posteriormente Smithsonian Magazine, el objetivo era "redirigir la luz solar perdida en el espacio de vuelta a la Tierra", con el propósito de ampliar artificialmente las horas de iluminación en determinadas regiones. El experimento "produjo una luminosidad comparable a varias lunas llenas" antes de que el proyecto fuera finalmente abandonado.
La empresa californiana Reflect Orbital, a través de su consejero delegado, Ben Nowack, detalló que los posibles beneficios económicos y energéticos justifican la experimentación con una tecnología que denomina "luz solar bajo demanda". Sostuvo que la iluminación nocturna podría prolongar las horas disponibles para la fotosíntesis y favorecer determinados cultivos en regiones con limitaciones de luz.
ALTERACIÓN DE PROCESOS BIOLÓGICOS
En la línea de la advertencia del astrofísico del IAA, otros científicos y organizaciones ambientales internacionales alertaron de que una mayor iluminación nocturna podría afectar a insectos polinizadores, aves migratorias y otras especies cuya actividad depende de la alternancia natural entre el día y la noche. Estos cambios "podrían repercutir indirectamente en la agricultura al alterar procesos de polinización, control biológico de plagas o reproducción de especies esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas".
Por su parte, la American Astronomical Society advirtió que los espejos orbitales "podrían alterar de forma significativa el cielo nocturno y afectar tanto a la investigación científica como al entorno natural". Su directora de políticas públicas, Roohi Dalal, aseguró que "está claro que las actividades que Reflect Orbital propone tendrán un impacto sobre el medio ambiente terrestre, incluida la salud humana, la agricultura y la vida silvestre, además de la astronomía".
La responsable de asuntos institucionales del Observatorio Europeo Austral (ESO), Betty Kioko, calificó el concepto como una "amenaza existencial" para la astronomía óptica, mientras que el científico jefe del Observatorio Vera C. Rubin, Tony Tyson, llegó a describir estos planes como "incluso más locos" que las megaconstelaciones de satélites que ya preocupan a la comunidad científica por su impacto sobre las observaciones del cosmos.
(SERVIMEDIA)
11 Ago 2026
EDU/clc


