Energía
Un cierre largo de Ormuz disparará los precios del gas en Europa por encima de la crisis energética de 2022
- Según un estudio internacional dirigido por la Universidad de Oxford
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Un cierre prolongado del estrecho de Ormuz, junto con algunos cambios plausibles en la política energética de Estados Unidos, podría provocar que los precios de importación de gas natural licuado (GNL) en Europa se disparen muy por encima de los máximos alcanzados en la crisis energética de 2022, derivada de la invasión rusa en Ucrania.
Así se desprende de un nuevo estudio realizado por un grupo de académicos de prestigio dirigido por el profesor Jan Rosenow, de la Universidad de Oxford (Reino Unido).
En el estudio también participaron autores de la Universidad Técnica de Viena (Austria), la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (Noruega), el Instituto de Estudios Energéticos de Oxford (Reino Unido) y la Universidad de París Dauphine PSL (Francia).
El análisis cuestiona la idea de que Europa haya aumentado su seguridad energética desde 2022 y plantea tres escenarios ante la actual crisis energética tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán.
Gracias a un modelo detallado de los flujos comerciales mundiales de GNL, los autores analizan un escenario de reapertura parcial del estrecho de Ormuz con perturbaciones continuas, un cierre sostenido de seis meses y un cierre prolongado combinado con restricciones a las exportaciones de gas natural licuado de Estados Unidos.
MEDIDAS INSUFICIENTES
En todos los escenarios, Europa no se queda físicamente sin gas. Sin embargo, ante la acumulación de perturbaciones, los precios superan el pico alcanzado durante la crisis de 2022 y las medidas unilaterales de Europa resultan insuficientes para estabilizar los mercados.
La principal limitación para la seguridad energética europea ya no es la escasez física, sino la exposición a la formación de precios en un mercado mundial de GNL estrechamente interconectado.
Es poco probable que la diversificación de los proveedores de gas natural tras la crisis energética de 2022 resuelva la vulnerabilidad subyacente del sistema energético, mientras que los cambios estructurales hacia las energías renovables son fundamentales, según los autores.
“Europa no se quedó sin gas durante el cierre del estrecho de Ormuz. Simplemente pagamos una fortuna por los cargamentos que sí recibimos. Esa es la clave. La narrativa posterior a 2022 fue que Europa había ganado al pasar del gasoducto ruso al GNL transportado por mar. Lo que no hicimos fue reducir nuestra dependencia”, según Jan Rosenow, de la Universidad de Oxford.
Rosenow añade: “La única protección fiable contra los altos precios del gas es consumir menos gas y eso implica acelerar la electrificación, la eficiencia energética y las energías renovables”.
Sebastian Zwickl-Bernhard, de la Universidad Técnica de Viena y la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, subraya: “Nuestro modelo muestra que la principal vulnerabilidad de Europa ya no es la escasez física, sino la formación de precios en un mercado global de GNL estrechamente interconectado”.
“Incluso ante una grave interrupción, Europa no se queda sin gas, pero los precios se disparan hasta niveles que provocan daños económicos comparables a los de una escasez física. Y ninguna respuesta plausible de la demanda europea puede estabilizar el mercado por sí sola”, recalca.
(SERVIMEDIA)
20 Mayo 2026
MGR/clc


