Salud infantil
El Consejo de Enfermería alerta sobre las bebidas energéticas porque "no son inocuas y deben prohibirse a los menores”
- Reclama una normativa estatal que limite el acceso de niños y adolescentes a estos productos por sus "efectos adversos" sobre la salud
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El Consejo General de Enfermería (CGE) reclamó este lunes prohibir la venta de bebidas energéticas a los menores de edad en toda España al considerar que estos productos, caracterizados por su elevado contenido en cafeína y otros estimulantes, pueden provocar efectos adversos sobre la salud física y mental de niños y adolescentes.
Esta organización sanitaria respaldó así las restricciones ya aplicadas por comunidades autónomas, como Galicia y Baleares, y pidió al Gobierno una regulación homogénea para todo el territorio nacional.
Esta solicitud coincide con la tramitación por parte del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 de una normativa destinada a limitar el acceso de los menores a las bebidas energéticas, una medida que ya ha comenzado a implantarse en algunos territorios.
El presidente del CGE, Florentino Pérez Raya, valoró positivamente este tipo de iniciativas, aunque reclamó prudencia a la hora de evaluar su impacto. “Desde la profesión enfermera valoramos positivamente esta medida, aunque debemos ser rigurosos: existe evidencia sobre los riesgos de estas bebidas, pero todavía hay poca evidencia directa de que prohibir su venta consiga reducir por sí solo su consumo o mejorar la salud de los adolescentes a largo plazo”, afirmó.
Por ello, el Consejo considera que cualquier restricción debe acompañarse de "campañas de educación sanitaria y sensibilización dirigidas a menores, familias y centros educativos", así como de nuevas investigaciones que permitan evaluar el efecto real de estas políticas sobre los hábitos de consumo.
El enfermero responsable de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación del CGE, Héctor Nafría, subrayó que el objetivo de estas medidas no es “alarmar o criminalizar a los jóvenes”, sino "protegerlos frente a productos con altas concentraciones de cafeína que suelen comercializarse mediante formatos, sabores y campañas promocionales especialmente atractivas" para este grupo de población.
EFECTOS CARDIOVASCULARES
Según explicó, la evidencia científica disponible relaciona el consumo de bebidas energéticas con alteraciones del sueño, nerviosismo, ansiedad y distintos efectos cardiovasculares, como aumentos de la presión arterial y palpitaciones. Además, recordó que una lata de medio litro puede contener alrededor de 160 miligramos de cafeína, una cantidad que supera ligeramente la ingesta diaria de referencia establecida por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria para un adolescente de unos 50 kilogramos de peso.
El problema dista mucho de ser residual, insistió Nafría. De acuerdo con los datos de la encuesta Estudes 2025, el 38,4% de los estudiantes españoles de entre 14 y 18 años consumió bebidas energéticas durante el último mes y el 15,2% las había mezclado con alcohol.
Nafría defendió por ello la aplicación del principio de precaución: “Consideramos razonable restringir su venta a menores aplicando un principio de prevención. Pero no debemos presentar la prohibición como una solución cuya eficacia ya esté demostrada. Para saber si funciona será necesario evaluar si disminuyen realmente el acceso, el consumo y los problemas de salud, y comprobar que no aparecen vías alternativas de compra”.
ENDURECER LA REGULACIÓN
Por su parte, la coordinadora del comité científico de la Asociación de Enfermeras de Nutrición y Dietética (AdENyD), Marilourdes de Torres, propuso incluso modificar la forma en que se presentan estos productos ante los consumidores: “En realidad son bebidas estimulantes, por su elevada concentración de cafeína, azúcares, taurina y otros ingredientes. Deberían empezar a denominarse así para entender su impacto en la salud".
Esta especialista también abogó por "endurecer algunos aspectos de la futura regulación". Frente a la propuesta planteada por Consumo, que prevé restringir determinadas bebidas energéticas a los menores de 18 años en función de su concentración de cafeína, De Torres defendió fijar límites más estrictos, establecer envases de un máximo de 250 mililitros y prohibir su venta a través de máquinas expendedoras.
Asimismo, pidió que estos productos se sitúen en los establecimientos junto a las bebidas alcohólicas y no junto a los refrescos convencionales, así como incorporar advertencias sanitarias visibles en el etiquetado. “Estas bebidas no tienen propiedades saludables, y este es el mensaje que tiene que calar”, concluyó.
(SERVIMEDIA)
31 Ago 2026
EDU/mjg


