Cumbre del Clima
La COP30 de Belém examina la lucha climática 10 años después del Acuerdo de París
- Pone a prueba el consenso de todos los países ante el negacionismo de Trump, mientras crecen los impactos del calentamiento global
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La 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático -conocida como COP30- comienza este lunes en Belém (Brasil) con el reto fundamental de medir la temperatura de la acción climática a un mes de que se cumpla el décimo aniversario de la adopción del Acuerdo de París, el primer pacto mundial de lucha contra el calentamiento global.
La Cumbre del Clima se celebra al menos hasta el próximo 21 de noviembre (el día de finalización podría retrasarse) en el principal punto de entrada a la Amazonía, ya que Belém se halla en la desembocadura del río Amazonas.
El centro de convenciones Parque da Cidade reunirá a delegados de casi 200 países en el momento más incierto de la lucha climática cuando este año se conmemoran tres importantes aniversarios: los 80 años del nacimiento de Naciones Unidas, los 20 años de la entrada en vigor del Protocolo de Kioto y los 10 años de la adopción del Acuerdo de París.
Por ello, previsiblemente habrá muchos gestos de defensa del multilateralismo, es decir, el sistema de trabajo habitual de la ONU que consiste en cerrar acuerdos entre todos los países, lo que supone dialogar y negociar hasta encontrar espacios comunes de encuentro.
Y más teniendo en cuenta que en Brasil se alcanzaron los primeros acuerdos ambientales multilaterales con la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992, de la que surgieron la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc).
“IR MÁS RÁPIDO”
Además, la COP30 será la primera cumbre climática tras cerrarse el libro de reglas del Acuerdo de París con la creación de los mercados de carbono, aprobada el año pasado en la COP29 de Bakú (Azerbaiyán).
Igualmente, se convertirá en la primera tras cumplirse un ciclo completo del Acuerdo de París tras aprobarse el balance mundial en la COP23 de Dubái (Emiratos Árabes Unidos) e iniciarse la presentación de nuevos planes climáticos nacionales con objetivos de reducción de emisiones de gases que calientan el planeta para 2035.
“Estamos a punto de lograrlo, ya que el reglamento del Acuerdo de París está completo y su ciclo de políticas en marcha, listo para una implementación acelerada. Estamos a punto de lograrlo, ya que la ambición global finalmente logra reducir la curva de emisiones y la transición climática se convierte en una tendencia irreversible. Pero ‘a punto de lograrlo’ no es suficiente. Debemos ir más rápido”, apuntó este sábado André Correa do Lago, ¡presidente de la COP30, en su décima y última carta dirigida a la comunidad internacional.
PLANES NACIONALES
El objetivo principal de las negociaciones climáticas, recogido en el Acuerdo de París, es limitar el calentamiento global lo más cerca posible de 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales. Para ello, resulta fundamental reducir los gases que calientan el planeta, fundamentalmente en el sector de la energía, responsable del 80% de esas emisiones.
Sin embargo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) apunta que el planeta una doble brecha que cerrar. Una es sobre la mitigación, puesto que los nuevos compromisos climáticos de los países encaminan al mundo hacia un aumento de la temperatura global de entre 2,3 y 2,5 grados por encima de los niveles preindustriales durante este siglo.
La otra se centra en la adaptación, pues las necesidades de fondos para la adaptación de los países en desarrollo a los impactos del cambio climático son 12 veces mayores que los actuales flujos de financiación pública internacional que aportan las naciones ricas.
Además, la racha de temperaturas excepcionales continúa en 2025 y se prevé que este año se convierta en el segundo o el tercero más cálido jamás registrado, según datos actualizados de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Los planes climáticos nacionales presentados ante la ONU hasta el pasado 30 de septiembre supondrían rebajar un 10% las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 2035, pero, según Naciones Unidas, es una sexta parte de lo necesario para limitar el calentamiento a 1,5 grados.
El planeta Tierra ha alcanzado niveles récord en 22 de sus 34 ‘signos vitales’ y muchos de ellos muestran una marcada tendencia en la dirección equivocada, por lo que la crisis climática se está acelerando a “un ritmo alarmante” y el mundo se encuentra “al borde del abismo” y se acerca al “caos climático, según una coalición internacional de científicos.
BRECHA DE AMBICIÓN
Por ello, existe una “brecha de ambición climática”, apuntan fuentes de la delegación española en Belém, puesto que los compromisos de los países no son suficientes para contener el calentamiento global a 1,5 grados.
Otro aspecto que sobrevolará en las negociaciones en la COP30 es la necesidad de movilizar más recursos para cumplir el objetivo de Bakú de movilizar 1,3 billones anuales de dólares en financiación de los países ricos para acción climática en las naciones en desarrollo en 2035, de los cuales 300.000 millones provendrían de fuentes públicas.
Igualmente, en Belén se espera concluir un programa de trabajo sobre indicadores en materia de adaptación para evaluar de la misma manera a todos los países en ese ámbito, un trabajo que comenzó en Dubái en 2023.
(SERVIMEDIA)
10 Nov 2025
MGR/gja


