Aniversario
Se cumple un año de la muerte del papa Francisco, que llegó desde "el fin del mundo"
- León XIV, su sucesor, pasará este 21 de abril en África, en un viaje pastoral a las "periferias existenciales" sobre las que puso el foco Bergoglio
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
Este martes 21 de abril se cumple un año de la muerte del papa Francisco, el pontífice argentino que dijo llegar desde "el fin del mundo" y acarició con misericordia las periferias. Jorge Mario Bergoglio, que eligió llamarse como el santo de Asís por su cercanía a los pobres y la naturaleza, fue el 266 líder de la Iglesia católica.
Su sucesor, Robert Prevost, elegido por el cónclave de cardenales apenas dos semanas después, 'celebrará' este primer aniversario precisamente en un histórico viaje con destino a esas "periferias existenciales" sobre las que puso el foco el argentino. León XIV está embarcado en un viaje a África desde el 13 de abril, y su agenda para el día 21 tendrá citas en Angola y Guinea Ecuatorial.
León, como hizo su predecesor, tendrá estos días gestos hacia los más vulnerables. Durante su pontificado, que se prorrogó durante doce años, Francisco dedicó sus gestos, sus discursos y sus acciones a esos protagonistas más descartados por la sociedad: desde las personas sin hogar que duermen bajo las columnas de San Pedro, hasta los migrantes que mueren en el “cementerio del Mediterráneo”, las víctimas de trata, los conflictos olvidados, los niños abortados o las personas con discapacidad.
El cardenal irlandés Kevin Farrell, como camarlengo del Colegio Cardenalicio, confirmó la muerte de Francisco en la mañana del 21 de abril de 2025, lunes de Pascua. El cardenal irlandés leyó un breve comunicado en una comparecencia televisada desde la capilla de Casa Santa Marta acompañado por el secretario de Estado del Vaticano, Prieto Parolin, que continúa como 'número dos' de León.
"Anuncio con profundo dolor la muerte del papa, a las 7.35 horas", dijo Farrell. "Su vida ha estado dedicado al servicio del señor", afirmó. El prefecto destacó los valores que han guiado el papado de Francisco: "La lealtad, el coraje y el amor universal, en modo particular a favor de los pobres y los marginados".
ÚLTIMO MENSAJE
En su última aparición pública, el día antes, Domingo de Pascua, Francisco transmitió la paz de Cristo Resucitado y recorrió en papamóvil la plaza de San Pedro visiblemente mermado de salud. En el mensaje que se leyó ese día en su nombre, Francisco transmitió un mensaje de fraternidad y recordó en el domingo de Resurrección que "el amor venció al odio. La luz venció a las tinieblas. La verdad venció a la mentira. El perdón venció a la venganza. El mal no ha desaparecido de nuestra historia, permanecerá hasta el final, pero ya no tiene dominio, ya no tiene poder sobre quien acoge la gracia de este día".
El papa insistió en su último mensaje en la necesidad de poner fin a los "numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo. Cuánta violencia percibimos a menudo también en las familias, contra las mujeres o los niños. Cuánto desprecio se tiene a veces hacia los más débiles, los marginados y los migrantes", según puede leerse en el texto que elaboró para la Pascua.
El jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio (Buenos Aires, 17 de diciembre de 1936) era hijo de migrantes de la región italiana del Piamonte, y eligió su nombre en recuerdo a San Francisco de Asís, el santo de los pobres, y con un guiño también a San Francisco Javier, el santo español con quien compartió congregación. El lema pontificio de Francisco procede de las Homilías de san Beda el Venerable, sacerdote quien, comentando el episodio evangélico de la vocación de san Mateo, escribió que Jesús vio a un publicano y como le miró con sentimiento de amor (misericordia) y le eligió, le dijo: “Sígueme”.
Esas palabras marcaron a Bergoglio, en la fiesta de san Mateo del año 1953, cuando con 17 años experimentó su vocación a ejemplo de san Ignacio de Loyola. Una vez elegido obispo, monseñor Bergoglio, en recuerdo de tal acontecimiento decidió elegir, como lema y programa de vida, la expresión de san Beda ‘miserando atque eligendo’, que también reprodujo en su escudo pontificio.
PROCESOS
El papa argentino también se identificó por abrir “procesos” en el seno de la Iglesia católica, como transmitieron desde el Colegio de Cardenales a Servimedia. Puso en marcha reformas eclesiales que habrían de culminarse aunque él no estuviese al frente de la ‘barca de Pedro’. Los abusos sexuales, de conciencia y de poder en el seno de la institución; las finanzas vaticanas; el papel de la mujer y los laicos en la Iglesia; la evangelización… Pero además impulsó la idea -y la práctica- de “tender puentes”, para alcanzar la paz en los distintos rincones del mundo y con otras confesiones religiosas, con diversos entornos profesionales (políticos, economistas, científicos, teólogos…).
Asimismo, emprendió importantes reformas tanto en el funcionamiento de la Iglesia como del Vaticano, llamando a los sacerdotes y obispos a no ser “príncipes” y tener “olor a oveja”, invitando a una fe “en salida” que no convierta los templos “en museos”, sino que éstos estén abiertos y cercanos a las necesidades del ser humano. Francisco también abanderó reformas en el abordaje de las finanzas vaticanas y en los casos de abusos en el seno de la Iglesia, algo que también ha provocado numerosas críticas entre los propios católicos.
A primera vista, sobre todo ello destacó su estilo cercano, afable y sonriente, que se acrecentó con las múltiples anécdotas en las que fue partícipe. Francisco telefoneó a decenas de personas que no esperaban que el Papa les llamase, prescindió del 'papamóvil' y ha comprometido a sus responsables de seguridad y protocolo por improvisar gestos y conversaciones sobre la marcha.
PANDEMIA
El 266º papa de la Iglesia católica fue el pontífice del covid. Para la historia quedaron las imágenes de su figura solitaria atravesando el granito de la una inmensa plaza de San Pedro en la vigilia que convocó el 27 de marzo de 2020.
Pero también reclamó atender a las personas sin hogar que duermen bajo las columnas del Vaticano o promovió una gran escultura ante San Pedro con una gran barca con migrantes de todas las partes del mundo. Acarició el rostro desfigurado de personas con discapacidad, regaló su solideo a niños, invitó a las madres a dar el pecho a sus hijos en misa y lavó los pies a presos y fieles de otras religiones. A todos pidió: “No se olviden de rezar por mí”. A lo que a veces añadió con sorna, pero “a favor”. E incluso, se excusó en que si los destinatarios de esa petición no eran creyentes, le enviasen “buena onda”.
¿DE TRANSICIÓN?
Pese a que hubo quienes indicaron que sería un papa de transición, el reinado de más de doce años de Francisco superó a su predecesor, Benedicto XVI, el pontífice alemán que sorprendió al mundo a renunciar como Papa cuando tenía 85 años en febrero de 2013. Hasta entonces habría transcurrido casi ocho años en la silla de Pedro.
El 13 de marzo de ese año, Jorge Mario Bergoglio se asomó ante la plaza de San Pedro con una broma: “Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo”, dijo sobre su elección como papa, para a renglón seguido pedir a los fieles que rezasen “el uno por el otro” y también “por el mundo”, “para que haya una hermandad”. Y también, una coletilla que ha repetido en cada audiencia que ha mantenido: “Recen por mí”.
Los últimos años, Francisco compatibilizó su extensa agenda con varios achaques derivados de enfermedades previas y la edad, como la lesión de su rodilla derecha que le llevó a ser usuario de silla de ruedas. También vio mermada su salud por problemas respiratorios y una dolencia intestinal, pero no le impidió realizar alrededor de medio centenar de históricos viajes internacionales, para visitar unos 70 países, algunos jamás pisados por un papa. A principios de 2023 estuvo en República Democrática del Congo y Sudán del Sur y el viaje más largo del pontificado de Francisco tuvo lugar del 2 al 13 de septiembre de 2024. Su destino fue Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur. Pero también recorrió numerosos puntos de Italia, y se ‘escapó’ por Roma en decenas de ocasiones, protagonizando anécdotas de todo tipo: desde pedir la paz en la embajada de Rusia, a pasar una revisión óptica o comprar un disco.
Su convalecencia más larga fue la que le tuvo durante 38 días hospitalizado en el Policlínico Gemelli de Roma, donde ingresó el 14 de febrero de 2025 por problemas respiratorios. Según confirmó el equipo médico, en varias ocasiones estuvo al borde de la muerte.
Amigo del rabino Abraham Skorka, tras llegar al Vaticano impulsó el diálogo entre “hermanos” con otras confesiones religiosas católicas y no católicas, como el manifiesto rubricado por la "fraternidad humana" con los musulmanes.
LA PERSONA EN EL CENTRO
El papa Bergoglio firmó cuatro encíclicas, ‘Lumen Fidei’, sobre la fe (29 de junio de 2013), ‘Laudato Si’, sobre el cuidado de la “casa común”, (24 de mayo de 2015), ‘Fratelli Tutti’, sobre la fraternidad social (3 de octubre de 2020) y ‘Dilexit nos’, sobre el Corazón de Jesús, (24 de octubre de 2024). Un año después, su sucesor, León XIV, publicó la exhortación apostólica 'Dilexi te' ('Te he amado'), que habría comenzado su predecesor.
A ellas también hay que sumar un centenar de cartas apostólicas y ‘motu proprio’, con los que revolucionó la justicia, las finanzas y el organigrama vaticano. En sus escritos, además de promover a todo ser humano como tripulantes de la misma “barca” impulsó la idea de la ecología integral, que pone la persona en el centro.
Asimismo, emprendió importantes reformas tanto en el funcionamiento de la Iglesia como del Vaticano, llamando a los sacerdotes y obispos a no ser “príncipes” y tener “olor a oveja”, invitando a una fe “en salida” que no convierta los templos “en museos”, sino que éstos estén abiertos y cercanos a las necesidades del ser humano. Francisco también abanderó reformas el abordaje de los casos de abusos en el seno de la Iglesia, para una mayor participación de las mujeres y los laicos en la toma de decisiones eclesiales, algo que también ha provocado numerosas críticas entre los propios católicos.
En su testamento dejó plasmado su deseo de ser enterrado en la Basílica de Santa María La Mayor de Roma, que alberga el icono de la Virgen Salus Populi Romani, al que tuvo gran devoción desde antes de ser elegido papa y al que visitó con frecuencia, especialmente antes y después de sus viajes.
(SERVIMEDIA)
19 Abr 2026
AHP/pai


