Discapacidad

Daniel Dorado lucha por devolverle a su padre parte de “la vida que le robaron” tras una negligencia médica

- Reclama una furgoneta adaptada para que Agapito, de 50 años, con daño cerebral grave, pueda acudir a rehabilitación y recuperar momentos con su familia

Madrid
SERVIMEDIA

Daniel Dorado lucha por devolverle a su padre, Agapito, de 50 años, parte de “la vida que le robaron” después de que, según denuncia, sufriera un daño cerebral grave tras recibir un medicamento al que era alérgico.

Dos años después, su hijo mantiene abierta la reclamación por lo ocurrido y promueve una campaña solidaria para conseguir una furgoneta adaptada que facilite sus desplazamientos a rehabilitación y le permita compartir más tiempo con su familia.

Según relató Daniel Dorado en declaraciones a Servimedia, su padre ingresó en el hospital por una pancreatitis leve y recibió metamizol pese a que su alergia figuraba en la documentación clínica. El fármaco le provocó una reacción anafiláctica y una parada cardiaca que, según su hijo, “se prolongó durante unos 15 minutos”. Las consecuencias fueron graves: Agapito sufrió una lesión cerebral que le ocasionó espasticidad y afasia de Broca, una alteración que dificulta su capacidad para expresarse.

“Entiende todo, pero no puede comunicarse como antes”, explicó Daniel Dorado, que recordó que el pronóstico inicial era “muy grave”. Pese a las dificultades, aseguró que su padre ha experimentado “avances con la rehabilitación y la estimulación”, por lo que consideró fundamental que pueda acceder a más tratamientos.

Dorado sostuvo que su padre iba a ingresar en una unidad de neurorrehabilitación, pero que una infección y la prolongación de su estancia hospitalaria hicieron que “perdiera esa plaza”. Después pasó por varias residencias, donde, según denunció su hijo, “no siempre recibió la atención y la estimulación que necesitaba”.

Ante esta situación, Daniel Dorado decidió llevarlo por su cuenta a un centro de rehabilitación intensiva en A Coruña. Para financiar los desplazamientos, el alquiler de vehículos adaptados y las sesiones terapéuticas, recurrió a una campaña de donaciones. Según sus cálculos, “los gastos superaron los 10.000 euros”.

“He visto que responde a los estímulos y que puede avanzar”, afirmó. Por ello, reunió alrededor de 50.000 firmas para “reclamar una rehabilitación más intensiva”. Sin embargo, aseguró que el Servicio Gallego de Salud (Sergas) le trasladó que “este tipo de tratamiento está dirigido a pacientes en fase aguda o subaguda” y que su padre “ya no cumplía los criterios para recibirlo”.

Tras dos años de gestiones, Dorado explicó que ha conseguido una sesión semanal de logopedia a través del sistema público, aunque consideró que “no es suficiente” para las necesidades de Agapito.

MOMENTOS EN FAMILIA

La campaña impulsada con la colaboración de la Fundación Donio pretende recaudar fondos para adquirir una furgoneta adaptada de segunda mano. El vehículo permitiría trasladar a Agapito a las terapias y facilitar que salga de la residencia, coma en casa, visite a su padre y disfrute de sus nietas, de cinco y dos años.

“Mi único objetivo es sacarle muchas sonrisas”, resumió Daniel Dorado, que quiere recuperar con su padre parte de las actividades que compartían antes de la lesión. Entre ellas está el fútbol: ambos son aficionados al Real Madrid y al Celta, y Agapito solía acudir a los partidos y entrenamientos de su hijo, que trabaja como entrenador.

Dorado también recordó que su hija nació el mismo día en que su padre salió de la UCI y pasó a planta. Cuando llevó a las niñas a visitarlo, aseguró que empezó a observar “respuestas a los estímulos” y que su padre dirigía la mirada hacia ellas. Esos momentos, explicó, reforzaron su convencimiento de que “mantener el contacto con la familia y continuar con la rehabilitación es esencial”.

DOS AÑOS DE RECLAMACIONES

Además de buscar recursos para mejorar la calidad de vida de su padre, Daniel Dorado mantiene abierta una reclamación judicial por lo ocurrido. Según contó, tuvo que convertirse en tutor legal de Agapito para acceder a sus informes médicos. La familia tiene previsto un nuevo trámite judicial este miércoles.

Dorado afirmó que los especialistas que han valorado el caso “sitúan en torno a 1,5 millones de euros el coste de los daños y de los cuidados” que su padre necesitará a lo largo de su vida. También lamentó la respuesta de la aseguradora, que, según relató, habría planteado “una cobertura limitada, con diez viajes al año, para los desplazamientos en vehículo adaptado”.

La situación también ha tenido consecuencias económicas para la familia. El hijo de Agapito aseguró que dejó su trabajo y que gran parte de los ingresos de su padre “se destinan a pagar la residencia y los cuidados”.

Para contar su experiencia, publicó el libro ‘La vida que nos robaron’, en el que recoge el recorrido de la familia desde el ingreso hospitalario y su lucha por conseguir una atención adecuada. También comparte la evolución de su padre en la cuenta de Instagram ‘@luchandopormilsonrisasdemipapa’.

La campaña para recaudar fondos destinados a la furgoneta adaptada está disponible en la web de la Fundación Donio.

(SERVIMEDIA)
21 Oct 2026
RIM/clc