Salud
Dejar de fumar, incluso tarde, ralentiza el riesgo de demencia
- Según un estudio a casi 9.500 personas de 12 países, entre ellos España
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
Abandonar el hábito de fumar, incluso a una edad tardía, se asocia con un deterioro cognitivo más lento.
Esa es la conclusión de un estudio realizado por la University College de Londres (Reino Unido) y publicado este martes en la revista ‘The Lancet Healthy Longevity’. La investigación se basa en datos de 9.436 personas de 40 años o más (con una edad promedio de 58 años) en 12 países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza.
El estudio compara los resultados de pruebas cognitivas entre personas que dejaron de fumar con los de un grupo de control equivalente que siguió fumando. El equipo de investigación descubrió que las puntuaciones cognitivas de quienes dejaron de fumar bajaron significativamente menos que las de sus homólogos fumadores en los seis años posteriores.
En cuanto a la fluidez verbal, la tasa de deterioro se redujo aproximadamente a la mitad, mientras que en el caso de la memoria se redujo un 20%. Dado que un deterioro cognitivo más lento se relaciona con un menor riesgo de demencia, sus hallazgos se suman a la creciente evidencia que sugiere que dejar de fumar podría ser una estrategia preventiva para la enfermedad. Sin embargo, se necesita más investigación para confirmarlo, según el estudio.
“Nuestro estudio sugiere que dejar de fumar puede ayudar a las personas a mantener una mejor salud cognitiva a largo plazo, incluso cuando tenemos 50 años o más cuando dejamos de fumar”, según Mikaela Bloomberg, del Instituto de Epidemiología y Atención de la Salud de la University College de Londres.
Bloomberg añade: “Ya sabemos que dejar de fumar, incluso en etapas posteriores de la vida, suele ir acompañado de mejoras en la salud física y el bienestar. Parece que, también para nuestra salud cognitiva, nunca es demasiado tarde para dejarlo”.
MEDIANA EDAD
Este hallazgo es especialmente importante porque los fumadores de mediana edad y mayores tienen menos probabilidades de intentar dejar de fumar que los grupos más jóvenes, pero sufren desproporcionadamente los daños del tabaco.
La evidencia de que dejar de fumar puede favorecer la salud cognitiva podría ofrecer una nueva motivación convincente para que este grupo intente dejar de fumar.
“Además, mientras los responsables de las políticas se enfrentan a los desafíos del envejecimiento de la población, estos hallazgos proporcionan otra razón para invertir en el control del tabaco”, apunta Bloomberg.
Se cree que fumar perjudica la salud cerebral, en parte porque afecta la salud cardiovascular, ya que daña los vasos sanguíneos que suministran oxígeno al cerebro.
También se cree que afecta la salud cognitiva al causar inflamación crónica y dañar directamente las células cerebrales mediante estrés oxidativo, debido a la creación de moléculas inestables llamadas radicales libres.
“Un deterioro cognitivo más lento se relaciona con un menor riesgo de demencia. Estos hallazgos refuerzan la evidencia que sugiere que dejar de fumar podría ser una estrategia preventiva para la enfermedad. Sin embargo, se necesitarán más investigaciones que examinen específicamente la demencia para confirmarlo”, recalca Andrew Steptoe, del Instituto de Epidemiología y Atención Sanitaria de la University College de Londres.
MEMORIA Y FLUIDEZ VERBAL
Estudios previos habían encontrado una mejora a corto plazo en la función cognitiva tras dejar de fumar. Sin embargo, se desconocía si esto se mantenía a largo plazo, en particular cuando las personas dejaban de fumar en etapas posteriores de la vida.
Para responder a esta pregunta, el equipo de investigación de la University College de Londres analizó datos de tres estudios en curso, en los que un grupo representativo nacional de participantes respondía a encuestas cada dos años.
Se comparó a más de 4.700 participantes que dejaron de fumar con un número igual de personas que continuaron con ese hábito. Ambos grupos se equipararon en función de sus puntuaciones cognitivas iniciales y otros factores como edad, sexo, nivel educativo y país de nacimiento.
Los investigadores descubrieron que las puntuaciones de ambos grupos en las pruebas de memoria y fluidez verbal disminuyeron a un ritmo similar durante los seis años previos a que los participantes de un grupo dejaran de fumar. Estas trayectorias divergieron en los seis años posteriores a dejar de fumar.
En quienes abandonaron el hábito tabáquico, la tasa de deterioro fue un 20% menor en la memoria y un 50% menor en la fluidez verbal. En la práctica, esto significó que, con cada año de envejecimiento, quienes dejaron de fumar experimentaron entre tres y cuatro meses menos de deterioro de la memoria y seis meses menos de deterioro de la fluidez que quienes continuaron fumando.
(SERVIMEDIA)
14 Oct 2025
MGR/gja


