Clima
Los desastres naturales suben un 69% las protestas públicas en América Latina
- Según un estudio en sus cinco principales economías (Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México)
- Las comunidades más pequeñas afrontan recuperaciones económicas más largas, con daños que se alargan hasta cuatro meses
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Las catástrofes naturales causan un aumento del 69% en las protestas públicas en América Latina, una consecuencia social que los planificadores de emergencias rara vez tienen en cuenta y para la cual los sistemas actuales de respuesta ante desastres no están diseñados.
Esa es la principal conclusión de un estudio que se publicará próximamente en la revista ‘Risk Analysis’. Es uno de los primeros trabajos en medir el impacto económico y social local de los desastres naturales en cinco de las economías más grandes de la región: Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México.
Cuando un desastre natural azota una comunidad latinoamericana, los daños no se limitan a la caída de tendido eléctrico y las calles inundadas.
Mientras que la mayoría de las investigaciones anteriores se basaban en datos nacionales recopilados anual o trimestralmente, el nuevo estudio utiliza mediciones satelitales mensuales de la emisión de luz nocturna para rastrear la actividad económica distrito por distrito, capturando así las perturbaciones a nivel comunitario que las estadísticas oficiales suelen pasar por alto.
“Lo que descubrimos es que el impacto económico de un desastre natural no se distribuye de manera uniforme. Las comunidades más pequeñas son las que sufren los mayores daños y las que tardan más en recuperarse”, según Fernando Antonio Ignacio González, de la Universidad Católica del Norte y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina.
González añade: “Comprender con precisión cuándo y dónde se sienten los impactos es fundamental para dirigir los recursos adecuados a los lugares correctos en el momento oportuno. Una respuesta ante desastres generalizada no es suficiente. Las comunidades pequeñas y las regiones propensas a inundaciones necesitan sistemas especializados y de respuesta más rápida”.
MENOS LUZ
El estudio indica que la actividad económica disminuye de forma inmediata y considerable durante el primer mes posterior a un desastre natural, pues la luminosidad nocturna -cantidad de luz artificial generada en la superficie terrestre al anochecer- baja un 18% de media.
Además, las protestas públicas aumentan un 69%, pero los Gobiernos no toman medidas enérgicas, como toques de queda, arrestos masivos o enfrentamientos físicos.
El tipo de desastre determina el momento en que se manifiestan los daños. Las inundaciones y otros desastres hidrológicos causan una interrupción económica inmediata, con carreteras intransitables y negocios paralizados durante el primer mes.
Las tormentas y las sequías se desarrollan más lentamente, con pérdidas agrícolas que se acumulan a lo largo de meses y un impacto económico que solo se hace visible dos o tres meses tras el inicio del desastre.
Los terremotos y otros episodios geofísicos no muestran una disminución económica estadísticamente significativa en los datos, un hallazgo que González atribuye, en parte, a la rapidez con la que se restablece la infraestructura esencial tras los eventos sísmicos.
PAÍS A PAÍS
Chile lidera en exposición a desastres, pero es uno de los países líderes en recuperación rápida. Más de un tercio de los distritos chilenos se vieron afectados durante el periodo de estudio, pero es el país que se recupera más rápidamente de los cinco analizados.
Esto probablemente se deba a estrictos códigos de construcción, requisitos obligatorios de seguros, recursos de emergencia preposicionados y la estabilidad macroeconómica, que permite al Gobierno desplegar fondos rápidamente.
Esto contrasta con Argentina, donde el daño económico no aparece hasta tres meses después de un desastre, pero luego persiste hasta cinco meses, un patrón vinculado a crisis fiscales recurrentes, desafíos en la coordinación intergubernamental y la rápida urbanización que ha concentrado poblaciones en áreas propensas a inundaciones.
Brasil, Colombia y México no mostraron una disminución económica estadísticamente significativa en los datos.
(SERVIMEDIA)
07 Abr 2026
MGR/nbc


