Investigación
Descubren que el ovario cuenta sus propias reservas de óvulos
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Científicos del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona han descubierto que el ovario podría contar sus propias reservas de óvulos gracias a una hormona aún sin identificar o a algún tipo de señalización neuronal, un hallazgo que ha sido posible gracias al primer mapa tridimensional completo del órgano en ratones.
Según informó este miércoles el CRG, a medida que los ratones envejecen, su reserva total de óvulos se desploma alrededor de diez veces. Sin embargo, este estudio publicado en la revista ‘Nature Aging’ comprobó que la proporción de óvulos que se encuentran en la breve ventana en la que un folículo pasa de estar latente a crecer se mantiene constante durante toda la vida, en torno al 14%.
La líder de grupo en el CRG y autora principal del estudio, la doctora Elvan Böke, expuso que "se activa el mismo porcentaje de ovocitos con independencia de la edad del ratón". "Eso significa que el ovario dispone de un mecanismo sensor que sabe cuántos ovocitos hay dentro y solo despierta una proporción fija. Nadie lo sabía hasta ahora. Es biología completamente nueva".
El hallazgo desafió la idea de que los ovarios son un simple depósito pasivo de óvulos. El equipo del CRG replanteó el órgano reproductor femenino como un sistema sometido a una vigilancia activa y sugirió que el ovario podría estar contando sus propias reservas de óvulos gracias a una hormona todavía sin identificar o a algún tipo de señalización neuronal.
MAPA TRIDIMENSIONAL
Este descubrimiento fue posible gracias al primer mapa tridimensional completo que muestra cómo cambia el ovario de un mamífero a lo largo de toda su vida reproductiva. El equipo del CRG combinó microscopía de alta resolución con inteligencia artificial para contar y clasificar cada uno de los óvulos, u ovocitos, en más de 100 ovarios intactos que abarcan toda la vida reproductiva de un ratón.
Estudios anteriores ya obtuvieron imágenes tridimensionales de ovarios humanos y de ratón, pero no lograron seguir el crecimiento de los ovocitos con tanta precisión como el equipo del CRG, el primero en seguir a un ratón a lo largo de toda su vida reproductiva, ovocito a ovocito, en un espacio tridimensional. En total, rastrearon más de 85.000 células y generaron un conjunto de datos de una escala y una resolución sin precedentes.
El estudio también arrojó un segundo resultado sorprendente. Al llegar a la pubertad, un ratón puede acabar con el triple de óvulos que otro, a pesar de que ambos animales son genéticamente idénticos y se han criado exactamente en las mismas condiciones.
VARIABILIDAD
En este sentido, la doctora Böke explicó que "estos ratones son, en esencia, gemelos idénticos de la misma edad y con las mismas condiciones de vida y, aun así, tienen ovarios completamente diferentes. Encontramos una variabilidad enorme que no es genética". "Significa que ocurre algo más que todavía no entendemos".
La variabilidad ya estaba presente en los ratones antes de que alcanzaran la pubertad, lo que sugiere que se origina muy pronto, posiblemente durante el desarrollo embrionario. Los ratones con reservas ováricas más pequeñas también tenían ovarios más pequeños y menos óvulos en crecimiento, lo que indica que estos primeros acontecimientos condicionan la función ovárica de por vida.
Un tercer hallazgo echó por tierra una vieja suposición sobre la activación de los óvulos. En un momento dado, solo se activan unos pocos ovocitos, a pesar de que el ovario almacena cientos de miles de óvulos latentes. Una hipótesis muy asentada sostenía que los óvulos latentes, al estar tan apretados, se inhibían entre sí.
La investigación del CRG descubrió justo lo contrario. Las regiones del ovario con mayor densidad de óvulos latentes eran también aquellas en las que más óvulos salían de la latencia. El primer autor del estudio, Arturo D'Angelo, señaló que "esta idea siempre rondó por ahí, pero es la primera vez que hay datos reales".
El equipo del CRG creyó, además, que la variación en la reserva ovárica de las mujeres, con toda su diversidad genética y ambiental, es probablemente mucho mayor que la de los ratones. Advierte de que los estudios en personas necesitarán cohortes más amplias para extraer conclusiones sólidas.
(SERVIMEDIA)
12 Ago 2026
ABG/pai


