Belleza
Detectan químicos peligrosos en extensiones de pelo
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Un nuevo estudio ha identificado docenas de sustancias químicas peligrosas en extensiones de cabello, incluidos productos hechos de pelo humano.
Así se explica en la evidencia más sólida hasta la fecha de los posibles riesgos para la salud asociados con esta categoría de productos de belleza, en gran medida no regulada.
Según algunas proyecciones, el mercado mundial de extensiones de cabello superará los 14.000 millones de dólares en 2028.
Publicado en la revista ‘Environment&Health’, el estudio surge en medio de una creciente preocupación por los efectos en la salud de las extensiones de cabello.
Más del 70% de las mujeres negras de Estados Unidos afirman haber usado extensiones de cabello al menos una vez en el último año, en comparación con menos de un 10% de las mujeres de otros grupos raciales y étnicos. Muchas las usan por motivos culturales y personales, así como por comodidad.
“Si bien informes anteriores han encontrado algunas sustancias químicas preocupantes en las extensiones de cabello, aún desconocemos mucho sobre su composición química general. Queríamos comprender mejor la magnitud del problema”, según Elissia Franklin, del Instituto Silent Spring (Estados Unidos).
INFORMACIÓN
Las extensiones de cabello pueden estar hechas de fibras sintéticas y materiales de origen biológico, incluido cabello humano, y a menudo se tratan con productos químicos para hacerlas resistentes al fuego, impermeables o antimicrobianas.
“Sin embargo, las empresas rara vez revelan los químicos utilizados para lograr estas propiedades, lo que deja a los consumidores sin información sobre los riesgos para la salud que conlleva el uso prolongado”, afirmó Franklin.
Las fibras se asientan directamente sobre el cuero cabelludo y el pelo, y al calentarlas y peinarlas, pueden liberar sustancias químicas al aire que quienes las usan podrían respirar.
Para el estudio, Franklin compró 43 productos populares de extensiones de cabello en línea y en tiendas locales de productos de belleza.
Clasificó los productos por tipo de fibra: sintética (principalmente polímeros plásticos) o de origen biológico (incluyendo fibra humana, de plátano o de seda) y los clasificó según sus características.
Diecinueve de las muestras sintéticas afirmaban ser ignífugas, tres eran resistentes al agua, nueve resistentes al calor y tres incluían características ecológicas como ‘sin PVC’ o ‘no tóxico’.
MÁS DE 900 QUIMICOS
Los investigadores emplearon una técnica para analizar las muestras en busca de una amplia gama de sustancias químicas, incluyendo compuestos que no suelen analizarse en productos.
Mediante cromatografía de gases bidimensional con espectrometría de masas de alta resolución, el equipo detectó más de 900 firmas químicas, capturando tanto sustancias conocidas como desconocidas.
Posteriormente, se empleó un software de aprendizaje automático para comparar estas firmas con una biblioteca química, identificando finalmente 169 sustancias químicas de nueve clases estructurales principales.
El análisis reveló docenas de sustancias peligrosas relacionadas con cáncer, alteraciones hormonales, problemas de desarrollo y efectos sobre el sistema inmunitario. Entre ellas se encontraban retardantes de llama, ftalatos, pesticidas, estireno, tetracloroetano y compuestos organoestánnicos.
Todas las muestras, excepto dos, contenían sustancias químicas peligrosas y ambas estaban etiquetadas como ‘no tóxicas’ o ‘libres de tóxicos’.
(SERVIMEDIA)
15 Feb 2026
MGR/mjg


