Medio ambiente
Doñana recibió en 2025 un 27% más lluvia de lo normal, pero con pocas lagunas inundadas
- Según el último informe anual de la Estación Biológica de Doñana
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El Espacio Natural de Doñana, al suroeste de Andalucía, recibió el año pasado un 27% más de lluvia que la media histórica, lo que benefició a la vegetación y la reproducción de aves, anfibios e insectos acuáticos, pero persistieron problemas estructurales como el escaso número de lagunas inundadas, el declive de especies navitas y el impacto de las invasoras.
Esas son algunas de las conclusiones recogidas en el informe ‘Estado de la biodiversidad en Doñana 2025’, presentado este jueves en Sevilla por Eloy Revilla, director de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), y Javier Bustamante, vicedirector responsable de la Infraestructura Científico-Técnica Singular (ICTS) de Doñana.
También aportó datos del informe Rocío Fernández Zamudio, coordinadora del Equipo de Agua y Medio Terrestre del Programa de Seguimiento de Procesos Naturales en el Espacio Natural de Doñana.
El informe refleja una situación compleja que combina señales alentadoras con síntomas preocupantes. “Hay motivos para la esperanza, pero es necesario seguir trabajando en su recuperación”, indicó Revilla.
El director de la EBC señaló que las lluvias de este año apuntan a “una evolución positiva” de Doñana, aunque añadió que persisten “problemas muy importantes que requieren esfuerzos constantes a largo plazo y no se solucionan con un año bueno de lluvias ni con dos”. El informe muestra avances en 2025, como la inundación excepcional de la marisma y las mejoras de los datos en algunas especies.
A pesar de ello, Doñana sigue enfrentando retos estructurales importantes, como la limitada inundación de las lagunas, el declive de algunas especies autóctonas y la expansión de especies invasoras.
MARISMA REVITALIZADA
Durante más de una década, Doñana sufrió precipitaciones por debajo de la media, con una sequía muy acentuada en 2022 y 2023. El ciclo hidrológico 2024-2025 registró una precipitación total de 675 litros por metro cuadrado, un 27% más respecto a la media histórica, situada en 530 litros por metro cuadrado.
Las precipitaciones se concentraron de forma intensa en cortos periodos de tiempo, especialmente en marzo, cuando se recogieron 287,2 litros por metro cuadrado, un 42,6% del total anual.
Estas lluvias provocaron fuertes avenidas en los arroyos que alimentan la marisma y dieron lugar a un llenado excepcional. La marisma alcanzó en marzo una inundación cercana al 100%, algo que no ocurría desde 2010, y se mantuvo con agua durante 157 días, casi el doble de la media histórica (79 jornadas), lo que sitúa este ciclo entre los más largos desde 1984.
Las fenocámaras y torres de flujo instaladas dentro de la Reserva Biológica de Doñana, que analizan la vegetación y su entorno a diario, muestran una marisma con mayor vigor vegetal que en 2024 y con más del doble de productividad.
ESTADO DE LAS LAGUNAS
Sin embargo, esta situación excepcional no se reprodujo en el sistema de lagunas, mucho más dependiente del estado del acuífero que del agua superficial. Solo un 36% de las lagunas llegó a inundarse, lo que refleja la falta de recuperación del acuífero.
Las lagunas peridunares, las más grandes de Doñana (Santa Olalla, Sopetón y Dulce), mantuvieron agua durante gran parte del ciclo hidrológico. En particular, Santa Olalla rompió la dinámica de años anteriores y se ha mantenido inundada durante todo el ciclo.
En muchas lagunas temporales que no presentaron inundación recurrente en los últimos años hubo una colonización progresiva de vegetación terrestre, que sustituyó a los antiguos pastizales húmedos y dificultó su futura recuperación.
AVES ACUÁTICAS
En cuanto a las aves, la ICTS-Doñana mantiene censos aéreos y terrestres periódicos de aves acuáticas. Los censos aéreos, iniciados en la década de 1970, son el primer programa de monitoreo estandarizado y se realizan de forma mensual desde entonces. El censo aéreo refleja una invernada discreta de aves, ya que las lluvias se produjeron sobre todo a partir de finales de enero y, especialmente, durante la primavera.
En enero se censaron 178.907 aves invernantes, una cifra inferior al promedio histórico para este mes, situada en torno a los 280.000 individuos, y muy alejada de los máximos registrados a finales de los años 80 y principios de los 90, cuando se superaban las 600.000 aves.
En general, la mayoría de las especies mostró el año pasado aumentos en abundancia respecto a 2024.
Sin embargo, la serie temporal de los últimos 20 años evidencia un descenso acusado, sostenido y concordante con los datos recogidos de los censos aéreo y terrestre. En particular, los consumidores de vegetación, aves limícolas pequeñas, piscívoras y patos de superficie son los grupos más afectados, con caídas especialmente severas, entre el 69% y el 80%.
En particular, la situación del ánsar común es especialmente sorprendente. Esta especie, profundamente ligada al imaginario colectivo de Doñana, alcanzó mínimos históricos de invernantes, con tan solo 3.500 individuos censados, unas cifras que alertan sobre su futuro en el ecosistema invernal de Doñana.
En 2025, el número de parejas reproductoras aumentó en el 85% de las especies respecto a 2024. No obstante, el panorama es preocupante si se analiza la evolución de los últimos 20 años: cerca de tres cuartas partes de las especies muestran un descenso en el número de parejas reproductoras, asociado a la degradación hidrológica de Doñana.
ANFIBIOS E INSECTOS ACUÁTICOS
Las lluvias del último año tuvieron efectos positivos en algunos grupos. Los escarabajos acuáticos, por ejemplo, alcanzaron en algunas zonas uno de los niveles de abundancia más altos de la última década, probablemente gracias a la mayor disponibilidad de hábitats acuáticos.
Los anfibios fueron también grandes beneficiados por las lluvias, con mejores condiciones para su reproducción. Entre ellos destacan la rana común y el sapo de espuelas, las especies detectadas más frecuentemente en los muestreos. El gallipato, por ejemplo, volvió a observarse en más localidades tras los últimos años de sequía.
Por su parte, reptiles como lagartijas y salamanquesas mantuvieron una alta diversidad, y las zonas afectadas por el incendio de 2017 mostraron una notable recuperación. La detección de especies de interés como la lagartija de Carbonell, endemismo ibérico catalogado como ‘vulnerable’, refuerza el valor de Doñana para la conservación de especies amenazadas.
ESPECIES INVASORAS
En hábitats degradados o con régimen hídrico inestable siguen dominando especies invasoras, uno de los grandes retos para la biodiversidad de Doñana.
El cangrejo rojo americano mantuvo una presencia muy elevada en el Espacio Natural de Doñana. La jaiba azul siguió expandiéndose en caños mareales y volvió a aparecer en Veta Lengua en mayor número que en 2024.
Por primera vez se incorporaron datos detallados del caracol ‘Physella acuta’, detectado en la mayoría de los puntos muestreados y con alto número de individuos en algunas charcas.
En cuanto a la flora invasora, ‘Oxalis pes-caprae’, conocida popularmente como vinagrera, continúa aumentando su capacidad de colonización. Esta especie no solo ocupa cada vez una mayor superficie, sino que, además, se instala con poblaciones más densas.
En 2025, el seguimiento de la hormiga argentina, también una especie invasora, revela que siguió presente en la Reserva Biológica de Doñana, aunque sin señales de expansión.
ESPECIES NATIVAS
En muchos otros grupos de especies nativas, las tendencias continuaron siendo preocupantes. Siguiendo en el medio acuático, la situación de los peces nativos es crítica: solo se registraron tres especies en la marisma y una en lagunas, con abundancias mínimas en la primavera de 2025.
En contraste, los peces exóticos fueron mayoritarios, con especies como la gambusia, la más extendida, o el pez gato, que volvió a aumentar su presencia.
La situación resultó crítica también para las especies nativas de tortugas terrestres y acuáticas. La tortuga mora alcanzó en 2025 uno de los valores más bajos de abundancia de toda la serie histórica.
Por su parte, el galápago leproso y el galápago europeo, incluidos en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, registraron mínimos de población.
Las mariposas tuvieron en 2025 una de las abundancias más bajas de la serie histórica, posiblemente afectadas por eventos de precipitación de naturaleza torrencial.
En cuanto a los mamíferos, conejos y liebres, continuaron manteniendo poblaciones muy bajas, lo que repercutió en especies emblemáticas que se alimentan de ellos. El jabalí presentó también cifras algo superiores, aunque en línea con los últimos años.
Con respecto a micromamíferos, roedores y otros mamíferos de pequeño tamaño, presentaron un escaso número de individuos en todas las especies.
(SERVIMEDIA)
05 Feb 2026
MGR/fcm


