Salud

Dormir bien en la mediana edad se asocia con más esperanza de vida laboral

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Los patrones de sueño saludables en la mediana edad están relacionados con una mayor esperanza de vida laboral. En concreto, un sueño muy interrumpido o prolongado (nueve horas o más por noche) a partir de los 50 años se asocia con una reducción posterior de la participación en la fuerza laboral de alrededor de nueve meses.

Así lo sugiere un amplio estudio realizado con hombres y mujeres en edad laboral, publicado en la revista ‘Occupational & Environmental Medicine’. En más de la mitad de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la edad legal de jubilación ha aumentado como consecuencia del envejecimiento de la población. Por ello, se espera que las personas permanezcan en el mercado laboral durante más tiempo, explican los investigadores.

Diversos estudios han analizado el momento y las razones para abandonar la vida laboral, como la jubilación anticipada y la jubilación por discapacidad o mala salud, pero ninguno ha examinado si un sueño adecuado y de buena calidad podría contribuir a una mayor duración de la vida laboral, añaden.

Por lo tanto, los autores del nuevo estudio querían explorar la relación entre los patrones de sueño y la esperanza de vida laboral, definida como el número promedio de años que se espera que una persona siga trabajando a una edad determinada; en este caso, desde los 50 hasta los 68 años.

Se basaron en datos de dos estudios observacionales: el estudio del Sector Público Finlandés (FPS), que incluyó a 70.339 empleados del sector público entre 2000 y 2016 (80% mujeres), y el estudio de Salud y Apoyo Social (HeSSup), que incluye una muestra aleatoria (6.071) de adultos finlandeses en edad laboral entre 1998 y 2013 (54% mujeres).

RESPUESTAS

La información sobre el sueño se obtuvo a partir de las respuestas de los participantes a la primera encuesta que completaron después de cumplir 50 años. La duración habitual del sueño nocturno se clasificó como corta (menos de siete horas), media (siete a ocho horas y media) y larga (nueve horas o más).

Los trastornos del sueño incluyeron dificultades para conciliar o mantener el sueño, despertarse demasiado temprano y sueño no reparador durante las cuatro semanas anteriores. Estos se clasificaron en ninguno (hasta una noche por semana); moderado (de dos a cuatro noches por semana) y grave (al menos cinco noches semanales).

El análisis de los datos mostró que, en comparación con quienes no presentaban trastornos del sueño, quienes sufrían trastornos moderados podían esperar trabajar casi cinco meses menos y quienes sufrían trastornos graves del sueño, ocho meses menos, independientemente del sexo y el tipo de trabajo.

No reportar trastornos del sueño se asoció con una esperanza de vida laboral de 13 años y 5 meses. Los trastornos moderados del sueño se asociaron con una esperanza de vida laboral de 13 años y los trastornos graves del sueño con una de 12 años y 10 meses.

La mayor esperanza de vida laboral (casi 14 años) a los 50 años se observó entre las mujeres profesionales sin trastornos del sueño y la menor, entre los hombres con trabajos rutinarios y graves trastornos del sueño (casi 12,5 años).

Tanto la duración corta como la media del sueño se asociaron con una esperanza de vida laboral de 13 años y 2 meses. La duración prolongada del sueño nocturno se vinculó con una esperanza de vida laboral de 12 años y 5 meses.

Y en comparación con aquellos que duermen entre 7 y 8,5 horas por noche, dormir 9 horas o más se asoció con una esperanza de vida laboral de alrededor de nueve meses menos entre los participantes del sector público finlandés y de poco más de 30 meses menos entre los participantes del estudio de salud y apoyo social.

APOYO

Sin embargo, en ambos grupos existía una diferencia de un año y cinco meses a cinco años en la esperanza de vida laboral entre los más favorecidos (aquellos con trabajos profesionales o con un alto nivel educativo y sin trastornos del sueño o con una duración del sueño corta o media) y los más desfavorecidos (con trabajos rutinarios o con un bajo nivel educativo y con trastornos graves del sueño o con una duración del sueño prolongada).

Entre los participantes del estudio FPS de 50 años, la mayor esperanza de vida laboral, de alrededor de 13 años y 7 meses, se observó entre hombres y mujeres con trabajos profesionales y pocas horas de sueño nocturno.

Y de las participantes de HeSSup de 50 años, la mayor esperanza de vida laboral, de alrededor de 11 años y medio, se observó entre las mujeres con un alto nivel educativo.

La esperanza de vida laboral más corta, de alrededor de 6 años y 5 meses, se observó en ambos grupos entre los hombres con trabajos rutinarios o con un bajo nivel educativo y que dormían muchas horas por la noche.

“Promover la salud del sueño y brindar apoyo para controlar los trastornos del sueño en la mediana edad puede ser especialmente importante para las personas con un estatus socioeconómico más bajo cuando se busca aumentar la participación en la fuerza laboral a medida que avanza la edad”, apuntan los autores.

(SERVIMEDIA)
22 Ago 2026
MGR/pai