Defensa
El Ejército del Aire pone el foco en la lucha contra drones y misiles hipersónicos y en el uso de bases pequeñas y dispersas
- Presenta el documento 'Visión del Ejército del Aire', una hoja de ruta para su evolución y transformación
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El Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire (JEMA), general Francisco Braco, presentó este jueves el documento 'Visión del Ejército del Aire y del Espacio', una hoja de ruta que marca el rumbo de su transformación en un contexto de "tensiones crecientes" marcado por "la velocidad a la que surgen y evolucionan las amenazas y los escenarios" de combate. Entre las prioridades sitúa la defensa activa frente a misiles balísticos e hipersónicos, drones y guerra electrónica, además de contemplar el uso de bases pequeñas y dispersas para dificultar los ataques enemigos a objetivos prioritarios.
A lo largo de 40 páginas, desgrana, en líneas generales, cómo debe ser la Fuerza Aeroespacial de los próximos años, que resume en "moderna, proyectable y permanentemente preparada para el combate", además de "capaz de actuar con rapidez y eficacia en cualquier escenario" y "tecnológicamente avanzada".
Cinco son los principios sobre los que se sustenta esta transformación: "La preparación permanente; el dominio del Aire, el control del Espacio y la operación en el Ciberespacio; la resiliencia y el empleo ágil en combate; la proyección, la rapidez y el sostenimiento, y, sobre todo, las personas".
En primer lugar, el documento deja claro que el escenario estratégico ha cambiado mucho en los últimos años, con el regreso de la guerra al continente europeo y un aumento global del gasto militar. Pero, más allá de esto, pone el foco en varias ocasiones en la tecnología y lo que esta ha influido en las amenazas. Habla de la proliferación de drones de bajo coste "capaces de saturar defensas", de "municiones merodeadoras que operan por debajo de la cobertura del radar" o de las operaciones electromagnéticas —incluida la guerra electrónica— que se han consolidado como "un elemento central del combate". Pero no se olvida de los misiles hipersónicos y las capacidades antisatélite que "alteran el equilibrio de cualquier operación". Por ello, avisa: es clave "adaptarse y anticiparse". Y contar con los medios más avanzados lo considera "una inversión sólida y responsable".
"CAPACIDADES CREÍBLES"
Un escenario este que, subraya, "impone la necesidad de disponer de capacidades creíbles de disuasión y respuesta frente a amenazas emergentes" como esos "sistemas aéreos no tripulados, misiles balísticos e hipersónicos, amenazas espaciales y armamento de precisión de largo alcance". Deja claro que "la superioridad en el espectro electromagnético y la integración de sensores avanzados constituyen factores decisivos", y añade que es "imprescindible dominar el entorno de la información".
Al mismo tiempo, enmarca las nuevas amenazas por "capas". Por un lado, el espacio, un "dominio de combate con carácter transversal" y "determinante tanto en las operaciones de alta intensidad como en la guerra híbrida", lo que obliga a contar con medios y sistemas que "aseguren el empleo propio y degraden o niegue el del adversario".
En la capa baja pone de relieve el "crecimiento exponencial de drones, municiones merodeadoras y plataformas autónomas", lo que obliga a "vigilar, identificar y actuar" en altitudes donde antes "la amenaza era limitada" y requiere de nuevos sensores o reglas de enfrentamiento adaptadas. Mientras, destaca que hay un "crecimiento sostenido de las Operaciones Aéreas de Gran Altitud (HAO)", que requieren capacidades, tecnologías y procedimientos "específicos".
En cuanto al ciberespacio, hace hincapié en que ya es un "dominio operativo decisivo y permanente" donde se "determina la eficacia de las operaciones en todos los ámbitos", por lo que aquí es clave "preservar la libertad de acción propia" y limitar la capacidad de interferencia del enemigo". En definitiva, un escenario multidominio que tiene como eje central la "nube de combate", con medios y armamentos interconectados. "Es necesario ampliar el enfoque tradicional de la defensa aérea clásica y avanzar hacia un modelo de defensa aeroespacial integral, que abarque desde la capa baja saturada de drones hasta la defensa antimisil, sin olvidar la preservación de los servicios espaciales", resume el documento. "Desde el suelo hasta el espacio exterior", especifica el documento.
Y es en el espacio exterior donde pone sobre la mesa la necesidad de contar con sistemas "resilientes y ciberprotegidos", constelaciones de satélites "redundantes en distintas órbitas" y "capacidad de lanzamiento rápido para recuperar capacidades críticas". Aquí, considera imprescindible disponer de "lanzadores nacionales".
DISPERSIÓN
Pero hay otro elemento destacado en esa transformación, que es la necesidad, casi obligación, de que la Fuerza sea capaz de operar "de forma sostenida en escenarios hostiles y de alta intensidad", algo que solo será posible si se puede sostener "bajo presión continuada". Es aquí donde hace referencia a la necesidad de contar con "una arquitectura resiliente: infraestructuras protegidas, redes distribuidas de mando y control, logística adaptable y capacidad de dispersión operativa".
Porque, recuerda, en las bases se concentran y protegen la mayoría de los recursos, y desde ellas se prepara y proyecta la Fuerza Aeroespacial, de ahí que incrementar su capacidad de supervivencia ante cualquier ataque sea "crítico" y se busque proyectar el poder aéreo desde "ubicaciones dispersas más allá de las grandes bases principales", lo que se denomina 'Empleo Ágil de Combate'. Básicamente, consiste en la dispersión "deliberada y planificada" de fuerzas y medios, evitando concentraciones que puedan convertirse en objetivos prioritarios. Así, se contempla el uso de bases "pequeñas, avanzadas y temporales" que dificulten la planificación y ejecución de ataques enemigos. Una protección que, al mismo tiempo, incluye un impulso de las capacidades antidrones.
UNIVERSIDAD E INDUSTRIA
Una tecnología y unos medios que requieren una cooperación "estrecha de tres pilares estratégicos": la universidad, como "generadora de conocimiento, innovación y talento"; la industria, "como desarrolladora de capacidades y soluciones tecnológicas", y las Fuerzas Armadas", encargadas de integrar y emplear esos medios al servicio de la sociedad". En lo que se refiere a las empresas, insta a contar con una industria nacional de defensa "sólida y competitiva", con capacidad suficiente de producción de repuestos y reparación.
Pero todo esto no sería posible si el Ejército no logra no solo atraer talento, sino mantenerlo, pues son muchos los efectivos que han abandonado las Fuerzas Armadas para hacer carrera en empresas privadas. Por ello insta a buscar el modo de "fidelizar" y "cuidar".
(SERVIMEDIA)
30 Jul 2026
FCM/gja


