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Entre el 70% y el 75% de los niños españoles presenta algún grado de maloclusión, pero solo 1 de cada 10 recibe tratamiento ortodóncico

- La red de clínicas Cleardent indica que la ortodoncia invisible en edad de crecimiento transforma el diagnóstico precoz en "una oportunidad real"

MADRID
SERVIMEDIA

La maloclusión —cualquier desviación en la posición de los dientes o en el desarrollo de la mandíbula y el maxilar— es el tercer problema de salud oral más prevalente en el mundo y uno de los más infradiagnosticados en la infancia. Según los datos que ofrece la red de clínicas Cleardent, entre el 70 y el 75% de los niños españoles presenta algún grado de maloclusión, pero solo 1 de cada 10 recibe tratamiento ortodóncico.

Un informe de Cleardent, que combina datos propios con otros obtenidos a través de la Encuesta de Salud Oral 2020 del CGD, estudios de prevalencia indexados, recomendaciones de la SEDO y la AEEO y análisis de mercado de GMI Insights 2024, concluye que la ortodoncia invisible en edad de crecimiento —Angel Aligner KiD para niños de 6 a 10 años y Angel Aligner Select para adolescentes— representa una alternativa clínica, "tan eficaz como los brackets tradicionales pero con un impacto radicalmente distinto en la experiencia del paciente joven y en la adhesión familiar al tratamiento".

La maloclusión no duele, no sangra y no genera urgencia en la consulta del pediatra. Sin embargo, sus consecuencias sobre la función masticatoria, la respiración, el habla y la autoestima son documentadas y progresivas. Uno de cada cuatro niños en España necesitaría tratamiento ortodóncico urgente, pero el diagnóstico tardío sigue siendo la norma, añade el documento.

Apunta que la clave clínica está en el momento de intervención, ya que los huesos maxilares de un niño son maleables y responden a fuerzas correctoras de forma mucho más eficiente que los de un adulto. Los hábitos orales —succión del chupete o el dedo, respiración oral, interposición lingual— aceleran o agravan su desarrollo.

"La ortodoncia interceptiva tiene su máxima eficacia entre los 6 y los 12 años. Pasada esta etapa, las mismas correcciones requieren tratamientos más largos, más complejos y, en casos graves, cirugía ortognática. El tiempo no solo no ayuda: actúa en contra. La SEDO y la AEEO recomiendan la primera consulta de ortodoncia antes de los 7 años, independientemente de si los padres observan síntomas evidentes", sostiene Cleardent, que agrega que su red ocupa "una posición única para observar la demanda real de ortodoncia invisible infantil a escala nacional. Existe una demanda creciente de evaluación temprana impulsada por padres más informados, pero persiste un gap entre la prevalencia clínica y el número de niños que inician tratamiento". "Actuar durante el crecimiento no es adelantarse: es actuar a tiempo. Cada año de retraso puede significar un tratamiento más largo, más complejo y más costoso".

La compañía señala que, más allá de las cuestiones estéticas, si no se actúa pueden aparecer dificultades en la masticación y el habla, problemas de caries y periodontitis o favorecer apneas del sueño. Por ellos, recomienda una primera consulta antes de los 7 años, aunque no haya síntomas evidentes; no esperar a que estén todos los dientes permanentes, puesto que la ortodoncia interceptiva actúa durante el recambio dental, cuando los huesos aún son maleables: ortodoncia invisible como primera opción para los casos indicados; revisiones anuales con odontopediatra para detectar hábitos deformantes e incipientes maloclusiones; y el abordaje multidisciplinar cuando proceda.

(SERVIMEDIA)
08 Jun 2026
s/gja

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