Neurociencia
El espacio ‘vacío’ entre las neuronas juega un papel activo en la comunicación cerebral
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Un estudio internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que el espacio extracelular del cerebro, la zona situada entre las neuronas y otras células cerebrales, desempeña un papel activo en la comunicación neuronal.
El trabajo apunta a que este entorno, tradicionalmente considerado como un compartimento de tránsito, puede influir directamente en cómo se desplazan las moléculas que permiten transmitir señales en el sistema nervioso. La forma y organización del llamado espacio extracelular influyen directamente en cómo se transmiten las señales químicas entre neuronas.
La investigación, publicada en la revista 'Fluids and Barriers of the CNS', se centró en el espacio extracelular del hipocampo, una región clave para la memoria y el aprendizaje. El equipo utilizó técnicas de microscopía de superresolución y modelos computacionales para analizar cómo la geometría de ese espacio condiciona la difusión de neurotransmisores como el glutamato, asociado a la señalización excitadora, y el GABA, vinculado a la inhibición neuronal.
El hallazgo supone un cambio relevante en la forma de entender la comunicación cerebral, porque incorpora el espacio entre células como un elemento funcional del procesamiento neuronal. Según los autores, esta modulación puede operar en paralelo a los mecanismos clásicos de regulación sináptica y aportar ventajas metabólicas y computacionales al cerebro. Comprender mejor este espacio puede tener implicaciones para el estudio del envejecimiento, los traumatismos y distintas patologías neurológicas, ya que las propiedades de difusión del entorno extracelular pueden alterarse en condiciones de enfermedad y afectar a la plasticidad y la señalización neuronal.
Los resultados indicaron que la estructura del espacio extracelular no es homogénea, sino que presenta una arquitectura compleja, con canales y compartimentos a escala nanométrica y micrométrica. Esa organización puede hacer que las moléculas se desplacen de forma diferente según el tipo de sinapsis y el entorno en el que se liberan.
En concreto, el estudio plantea que las sinapsis glutamatérgicas y GABAérgicas podrían aprovechar geometrías distintas del espacio extracelular para cumplir funciones complementarias. En el caso del glutamato, la configuración favorecería una señalización más localizada y precisa; en el caso del GABA, permitiría una difusión más amplia hacia receptores extrasinápticos, lo que contribuiría a regular la excitabilidad general de las neuronas.
(SERVIMEDIA)
24 Abr 2026
EDU/gja


