Investigación
Un estudio revela entornos forestales y mediterráneos ignorados en la vida de los neandertales
- Combina paleobotánica y paleoarte con base científica para situar la vegetación y el paisaje en el centro del relato prehistórico
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Una investigación desarrollada en la Universidad de Murcia revela entornos forestales y mediterráneos ignorados en la vida de los neandertales. Propone "un giro profundo en la forma de reconstruir visual y científicamente" la vida de estos y otros homínidos al situar la vegetación y el paisaje en el centro del relato, según informó este martes la Agencia Española de Investigación (AEI).
El trabajo cuestiona la imagen tradicional de estos grupos humanos asociada a estepas frías y paisajes hostiles y revela escenarios forestales y mediterráneos hasta ahora ignorados. "¿Y si las imágenes del pasado que creíamos conocer estuvieran incompletas?", plantea el estudio. La Universidad de Murcia realizó al efecto "una revisión profunda de cómo se ha representado hasta ahora la vida de los neandertales y otros homínidos, incorporando de forma central la vegetación y los paisajes en los que vivieron, gracias a la combinación de paleobotánica y paleoarte con base científica".
El estudio se enmarca en el proyecto 'Homedscape: Paleobotánica y Paleoarte en la comprensión de los paisajes vegetales y los escenarios evolutivos en el género Homo con énfasis en la cuenca mediterránea?, liderado por el catedrático de Botánica Evolutiva José S. Carrión, referente internacional en paleobotánica, indicó la AEI. La investigación integra datos paleoecológicos (como polen fósil, restos vegetales, carbón vegetal y otros registros) con reconstrucciones visuales rigurosas desarrolladas en colaboración con la paleoartista Gabriela Amorós.
El resultado no es solo una nueva iconografía del pasado, sino una herramienta científica que permite generar nuevas preguntas, detectar lagunas en el conocimiento y revisar hipótesis que se habían dado por consolidadas. "No representamos una sola planta que no esté respaldada por el registro fósil", subrayó Carrión. "Traducimos los datos, como la frecuencia del polen o la ecología de las especies, en escenas visuales basadas en evidencia, con un margen creativo muy acotado", añadió.
MÁS ALLÁ DE LA FRÍA ESTEPA
Uno de los principales aportes del proyecto es "la revisión de la imagen clásica de los neandertales, tradicionalmente representados en entornos abiertos, fríos y esteparios, con un enfoque centrado casi exclusivamente en la caza y la fauna". Frente a esta visión zoocéntrica, los trabajos desarrollados en el marco de Homedscape muestran que estos grupos humanos habitaron durante miles de años paisajes forestales, templados y mediterráneos.
"Siempre se ha dibujado al neandertal como una especie asociada a estepas frías y desarboladas. Sin embargo, los datos paleoecológicos indican que vivieron en entornos mucho más diversos, lo que encaja mejor con lo que sabemos hoy sobre su anatomía, su comportamiento y sus estrategias de caza", explicó el investigador.
Las reconstrucciones visuales ponen de relieve que "la vegetación no era un simple telón de fondo, sino un elemento central que condicionaba la disponibilidad de recursos, la movilidad, las estrategias de subsistencia y la propia conducta de los homínidos". Las plantas proporcionaban alimento, refugio, microclimas estables y continuidad ecológica, configurando paisajes complejos en los que estos grupos humanos estaban plenamente integrados, según el estudio.
PALEOARTE
Lejos de concebirse como una ilustración decorativa, el paleoarte se plantea en este proyecto como una extensión metodológica de la paleoecología, indicó la AEI. El proceso de "pensar pintando" permite detectar incoherencias, incertidumbres y preguntas nuevas que no siempre emergen del análisis de tablas o gráficos.
"Cuando vemos una escena completa, como una instantánea del pasado, somos capaces de identificar fallos en el proceso científico o lagunas en el registro fósil", señalaron los investigadores, que consideran el dibujo como "una forma adicional de verificación científica".
Este enfoque permitió, por ejemplo, replantear la localización de refugios glaciares, tradicionalmente situados solo en el extremo sur de Europa. Los datos sugieren la existencia de refugios forestales también en áreas interiores y montañosas, con importantes implicaciones para comprender las migraciones, la persistencia y la adaptación de las poblaciones humanas durante la prehistoria.
EL SER HUMANO ES PAISAJE
El alcance del proyecto trasciende al ámbito académico. Una de las reconstrucciones paleoartísticas realizadas por Gabriela Amorós formó parte de una instalación expuesta en la Bienal de Venecia, en el marco del proyecto Subsilience, y otras obras fueron mostradas en espacios como el Museo Nacional de Altamira. "Queremos que la ciencia llegue a la gente", señaló la paleoartista.
"Aunque centrada en un pasado remoto, la investigación conecta con debates actuales sobre biodiversidad, resiliencia ecológica y sostenibilidad", detallan los autores. Comprender cómo funcionaban los paisajes antes de la transformación humana intensiva "ofrece claves para repensar la relación entre humanidad y naturaleza". "El ser humano es paisaje. No somos nada fuera de nuestro entorno. Mirar el pasado con rigor científico nos ayuda también a reflexionar sobre el presente", concluyó Carrión.
El proyecto Homedscape contempla, además, aplicaciones directas de la paleoecología en iniciativas de renaturalización o 'rewilding', especialmente en el contexto europeo. En la Península Ibérica, estas líneas de trabajo se desarrollan en colaboración con la Universidad de Alcalá y la Universidad de Aarhus, ampliando el impacto científico y social de la investigación.
(SERVIMEDIA)
03 Feb 2026
EDU/gja


