Clima
Europa occidental vive el verano más caluroso desde al menos 1979
- Los océanos del mundo baten el récord histórico de calor en julio, según Copernicus
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El pasado bimestre junio-julio fue el más caluroso en Europa occidental desde al menos 1979, año en que comienza la serie histórica del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), gestionado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (Ecmwf, por sus siglas en inglés).
Además, el mes pasado fue el julio más caluroso en la temperatura media de la superficie en los océanos extrapolares, según recoge el último boletín climatológico mensual de Copernicus, difundido este lunes y recogido por Servimedia.
Europa occidental registró el periodo de junio a julio más caluroso de su historia con 21,62 grados de media, es decir, 2,79 por encima del promedio y más que el récord anterior, de 2022. En julio se produjeron la tercera y la cuarta ola de calor desde mayo, lo que supuso una racha excepcional de calor extremo este verano.
En gran parte de Europa occidental también persistió y se intensificó la sequía generalizada observada en mayo y junio, con precipitaciones y/o humedad del suelo excepcionalmente bajas en Francia, España, algunas zonas de Alemania y el Reino Unido.
En todas las regiones afectadas por la sequía, los caudales fluviales fueron muy inferiores a la media o excepcionalmente bajos, sobre todo el Sena, el Rin y el Danubio, lo que repercutió en el suministro de agua, el riego y la producción de energía en varios países.
Igualmente, las prolongadas condiciones de calor y sequía en Europa occidental provocaron la propagación y la intensificación de incendios forestales extremos durante julio. A escala mundial, el mes pasado resultó ser el segundo julio más cálido jamás registrado, con una temperatura media del aire en superficie 1,47 grados superior a la referencia preindustrial estimada (1850 a 1900).
OCÉANOS
Y julio de 2026 batió el récord de julio más caluroso en la superficie de los océanos extrapolares (entre las latitudes 60º S y 60º N) con una media de 20,96 grados, siete centésimas más que el anterior récord, de julio de 2023.
Esa temperatura se mantuvo en niveles excepcionalmente altos en una amplia zona del Pacífico tropical, un área en la que se prevé que las condiciones actuales de El Niño se intensifiquen aún más en los próximos meses.
En Europa, las temperaturas superficiales del mar alcanzaron máximos históricos para julio a lo largo de la costa atlántica y el Mediterráneo occidental, lo que se asoció a condiciones generalizadas de olas de calor marinas intensas o severas, que afectaron a las comunidades costeras y los ecosistemas.
“Julio de 2026 fue el tercer mes consecutivo de calor excepcional en Europa occidental, lo que situó la temperatura combinada de junio y julio en un nuevo récord para la región”, según Samantha Burgess, responsable estratégica de clima del Ecmwf, quien agregó: “Los persistentes sistemas de alta presión retuvieron el calor sobre Europa occidental y las temperaturas extremas también agravaron la sequía generalizada”.
“A medida que los suelos se secan, pierden su capacidad de proporcionar un enfriamiento natural, lo que permite que el calor se acumule con mayor facilidad. Este es un claro ejemplo de cómo el cambio climático está intensificando los fenómenos de calor extremo, en los que el calor y la sequía se refuerzan mutuamente cada vez más”, explicó.
INCENDIOS FORESTALES
Laurence Rouil, directora del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copernicus (CAMS), destacó que el mes pasado se registró una actividad excepcional de incendios forestales en toda Europa occidental, tanto en lo que respecta a la superficie quemada como a las emisiones.
“El cambio climático está provocando cada vez con mayor frecuencia las condiciones de calor y sequía que favorecen los incendios forestales de gran magnitud y alta intensidad en el sur de Europa, al tiempo que amplía la temporada de incendios hacia el norte”, recalcó.
Rouil indicó: “Los incendios de mayor envergadura producen más humo y lo expulsan a mayor altura en la atmósfera, lo que significa que puede desplazarse más lejos y afectar a la calidad del aire no solo a nivel local, sino en toda la región”.
“Los países que sufren relativamente pocos incendios forestales pueden verse cada vez más afectados por el transporte a larga distancia del humo, incluso si se encuentran a miles de kilómetros de distancia”, apostilló.
(SERVIMEDIA)
10 Ago 2026
MGR/pai


