Ciencia

El extinto ‘guepardo americano’ era un puma, según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Un equipo de investigadores asegura que el extinto ‘Miracinonyx trumani’, de cuerpo esbelto y largas patas delanteras a menudo apodado como ‘guepardo americano’, no era el análogo norteamericano del gran felino africano, sino que estaba más emparentado con los pumas.

Así se explica en un estudio elaborado por nueve investigadores pertenecientes a instituciones de Canadá o Estados Unidos y publicado este viernes en la revista ‘Current Biology’.

Algunas poblaciones de ‘Miracinonyx trumani’ vivían cerca del Ártico y se alimentaban casi exclusivamente de peces, lo que pone en entredicho la antigua creencia de que estos ‘guepardos’ perseguían presas veloces, como los antílopes americanos.

“Es muy difícil imaginar una especie prehistórica que nunca hemos visto sin compararla con algo que conocemos”, afirma Molly Cassatt-Johnstone, profesora de la Universidad de California en Santa Cruz (Estados Unidos), quien añade: “Pero este enfoque puede limitar nuestra comprensión de la complejidad, las singulares historias evolutivas y los comportamientos de los animales antiguos”.

El ‘guepardo americano’ habitó las praderas de Norteamérica durante el Pleistoceno, hace entre 2,5 millones y 16.000 años. Según los fósiles hallados hasta la fecha, ‘M. trumani’ tenía un cuerpo esbelto, extremidades delanteras largas y grandes cavidades nasales, características propias de animales veloces como los guepardos o los caballos.

Además, los paleontólogos han descubierto restos de ‘M. trumani’ junto a los de berrendos, animales veloces conocidos popularmente como el ‘antílope americano’, lo que lleva a los investigadores a suponer que este felino extinto tenía un estilo de vida similar al de los guepardos africanos modernos.

Sin embargo, en los últimos años, cada vez hay más pruebas que sugieren que ‘M. trumani‘ podría no haber sido tan parecido a un guepardo como su apariencia indica.

ADN ANTIGUO

Para profundizar en el tema, Cassatt-Johnstone y su equipo secuenciaron el conjunto de ADN antiguo de ‘M. trumani’ más completo hasta la fecha, a partir de cuatro especímenes: uno de Wyoming (Estados Unidos) y tres del Yukón (Canadá). Anteriormente se creía que las muestras del territorio canadiense pertenecían a una especie diferente, pero el equipo confirmó que son de ‘M. trumani‘, extendiendo así su distribución conocida más de 20 grados de latitud hacia el norte. 

Los investigadores compararon el ADN de ‘M. trumani’ con el de otras nueve especies de felinos, desde leones hasta gatos domésticos. Descubrieron que el ‘guepardo americano’ compartía un ancestro común con los guepardos modernos hace unos 4,7 millones de años. Esta especie estaba más estrechamente relacionada con los pumas modernos, de los que se separó hace unos 2,6 millones de años.

Intrigados por saber qué comía ‘M. trumani’ en ausencia de antílopes americanos, que no se encuentran tan al norte como en el Yukón, el equipo analizó el nitrógeno y el carbono de los fósiles de ese territorio canadiense para determinar su dieta y su lugar en la cadena alimentaria.

El equipo descubrió que, a pesar de haber sido hallados en lugares distintos y de haber vivido con cientos de años de diferencia, los ejemplares de ‘M. trumani’ del Yukón presentaban indicios de que se alimentaban casi exclusivamente de peces.

Los perfiles de nitrógeno de los fósiles eran similares a los observados en orcas y lobos marinos especializados en peces que habitan la costa de la Columbia Británica (Canadá), los cuales se alimentan principalmente de animales marinos. En cambio, el ‘M. trumani’ de Wyoming presentaba marcadores de nitrógeno propios de un depredador terrestre que se alimenta principalmente de herbívoros, similar a los leones.

La drástica variación en la dieta de ese individuo sugiere que esos animales pudieron adaptarse a diversas fuentes de alimento. Dicha flexibilidad pudo haber ayudado a la especie a sobrevivir en entornos diversos, desde las zonas subtropicales hasta el Ártico, según Cassatt-Johnstone.

HOLOCENO

Los investigadores también descubrieron que dos de los genes de ‘M. trumani’ implicados en la regulación del ritmo circadiano no eran funcionales. Estos genes ayudan a controlar los relojes biológicos de los animales, que utilizan señales como la luz solar para determinar cuándo dormir.

En ‘M. trumani’, la pérdida de estos genes funcionales podría sugerir que las poblaciones que viven en latitudes altas se adaptaron a periodos extremos de luz y oscuridad, o que los animales eran nocturnos.

Al igual que el mamut lanudo, el ‘M. trumani’ pudo extinguirse cuando la última edad de hielo dio paso al Holoceno, un periodo más cálido. “Probablemente existan otras especies extintas que, lamentablemente, han sido relegadas a un segundo plano. Los fósiles de ‘M. trumani’ sugieren que este ‘guepardo americano’ era mucho más adaptable de lo que su apodo da a entender”, concluye Cassatt-Johnstone.

(SERVIMEDIA)
04 Sep 2026
MGR/clc