Farmcéuticos
Los farmacéuticos advierten que la lepra persiste como una enfermedad “desatendida” que revela profundas desigualdades
- Con motivo del Día Mundial de la Lepra, que se celebra el 25 de enero
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El Consejo General de Colegios Farmacéuticos advirtió este jueves de que la lepra es una enfermedad “desatendida” que aún presente, representa un “problema de salud pública con magnitudes muy diferentes entre regiones” y evidencia “profundas desigualdades” en el acceso a los servicios de salud, en las condiciones socioeconómicas y en la robustez de la vigilancia epidemiológica.
Así lo recoge el informe publicado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos con motivo del Día Mundial de la Lepra, que se celebra el próximo 25 de enero. El documento también expone que la vigilancia epidemiológica constituye la base para la prevención y el control de la patología.
Aunque la notificación de casos de lepra se redujo un 5% a nivel mundial de 2023 a 2024, es cierto que cada año más de 120 países notifican casos de esta enfermedad. Solo en 2024 se comunicaron 172.717 en el mundo, la mayoría concentrados en la región de Asia Sudoriental, seguida por África, las Américas y el Pacífico Occidental. En cambio, en Europa, la incidencia es residual y, en España hubo ocho casos nuevos en 2024 (importados).
Los programas nacionales en zonas con alta prevalencia de lepra incluyen la notificación obligatoria de casos y un seguimiento sistemático de los contactos, una medida clave para frenar la transmisión.
Este seguimiento implica evaluaciones clínicas periódicas y, si procede, la administración de quimioprofilaxis, como una dosis única de rifampicina. Además, la atención a pacientes debe ser integral, prolongándose más allá de la eliminación del bacilo e incorporando prevención de discapacidades, rehabilitación y apoyo psicosocial.
En este proceso, los farmacéuticos desempeñan un papel “fundamental” en el abordaje clínico, en la educación sanitaria y la reducción del estigma, en detección precoz, la adherencia terapéutica y la farmacovigilancia, reforzando la calidad y continuidad del cuidado, según valoró el Consejo General de Colegios Farmacéuticos.
INCIDENCIA FARMACÉUTICA
La baja frecuencia de la lepra en países como España dificulta su reconocimiento temprano, generando retrasos diagnósticos, problemas en el seguimiento y falta de información para los pacientes. En este contexto, los farmacéuticos, por su cercanía y accesibilidad, hacen un papel clave al “identificar signos sospechosos cuando los síntomas son inespecíficos o persistentes”.
Lesiones cutáneas que no remiten, pérdida de sensibilidad, parestesias o dolor neuropático de evolución lenta son señales de alarma que pueden alertar al profesional de farmacia. Cuando estos signos no encajan con afecciones comunes, el farmacéutico puede recomendar una valoración médica para favorecer un diagnóstico precoz. Este cribado informal es “especialmente relevante” en personas procedentes de países endémicos o con estancias prolongadas en zonas como India, Indonesia o Brasil.
Los farmacéuticos aseguraron que la farmacovigilancia activa es esencial en el tratamiento de la lepra, ya que los medicamentos empleados pueden provocar efectos adversos importantes. El farmacéutico puede detectar precozmente reacciones a medicamentos y colaborar para ajustar el tratamiento en pacientes que, además, suelen presentar comorbilidades o polimedicación.
Asimismo, el farmacéutico desempeña un papel clave en la educación del paciente, explicando los objetivos terapéuticos, la importancia de completar un tratamiento prolongado y ofreciendo estrategias para mejorar la adherencia. Su apoyo ayuda a superar barreras como el estigma o la desinformación, evitando abandonos y recaídas o resistencias.
(SERVIMEDIA)
22 Ene 2026
AGG/clc


