Deuda Pública
El FMI pronostica que la deuda pública mundial se situará en el 95,3% en 2026 y alcanzará el 100% en 2029
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que la deuda pública mundial se situará este año en el 95,3% del PIB y seguirá una tendencia ascendente en los próximos ejercicios, con un 97,2% en 2027 y un 98,8% en 2028, hasta llegar a un 100% en 2029, “un nivel que antes solo se había alcanzado tras la II Guerra Mundial”.
Así se desprende de su Monitor Fiscal, publicado este miércoles, que vaticinó que la deuda seguirá al alza después de 2029, y se colocará en el 101,2% en 2030 y en el 102,3% en 2031.
El FMI reconoció en su informe que la perspectiva fiscal “ha empeorado” en el último año y la guerra en Irán, a raíz del ataque de Estados Unidos e Israel de finales de febrero, ha supuesto “una nueva fuente de presión fiscal” a un contexto que ya era complicado.
Este nuevo escenario también amenaza la situación fiscal “a través de múltiples canales que se refuerzan mutuamente”. El más evidente ha sido el incremento de los precios de las materias primas, que provoca “una perturbación adversa de la oferta” con repercusiones presupuestarias directas.
Para amortiguar los repuntes de precios, muchos países han puesto en marcha medidas para proteger a los hogares y las empresas, pero estas decisiones suponen, a su vez, “aumentar considerablemente los costes presupuestarios, con efectos duraderos sobre los déficits y la deuda”.
El FMI recomendó adoptar estas medidas cuando sean necesarias y siempre que exista “espacio fiscal”. Además, recordó que deberían ser “temporales, bien orientadas y de alcance limitado”, preferiblemente “a través de las transferencias existentes a los hogares vulnerables”.
En el caso de las empresas, siempre y cuando proceda, el FMI abogó por proporcionar “ayudas de liquidez a corto plazo” para aquellas compañías viables que tengan un alto consumo energético.
Ante una crisis como la actual, el FMI rechazó las medidas de carácter general “que resultan costosas desde el punto de vista fiscal, distorsionan el mercado y son difíciles de revertir”.
En cualquier caso, todas las respuestas fiscales deberían estar “cuidadosamente alineadas” con los esfuerzos de política monetaria para contener los efectos de inflación de segunda ronda.
Además, al FMI no solo le preocupa el “elevado nivel de la deuda mundial”, sino también la trayectoria que muestra la actual política fiscal y el escaso margen para adaptarse a nuevos escenarios, como consecuencia, en algunos casos, del aumento del gasto permanente en prestaciones.
Los pronósticos de deuda del FMI para las economías avanzadas, incluyendo a Estados Unidos, la sitúan en el 108,2% del PIB para este año, dos décimas más que el ejercicio anterior. En los próximos ejercicios, seguirá al alza y quedará en el 109,4% en 2027; en el 110,9% en 2028; en el 112,2% en 2029; en el 113,5% en 2030; y en el 114,8% en 2031.
La deuda de estos países está sometida, además, a la presión constante de la demografía que ya es “un riesgo estructural dominante”, en parte, por los gastos relacionados con el envejecimiento.
Por su parte, la deuda de los países emergentes y economías en desarrollo pasará del 73,9% de 2025 al 77,2% de este año, 3,3 puntos más. En 2027, escalará al 80,2%; en 2028, subirá al 82,2%; en 2029, quedará en el 83,7%; en 2030, en el 85,1%; y en 2031 se situará en el 86,2% del PIB.
EUROPA
El FMI situó la deuda de la eurozona en el 87,8% del PIB en 2026 y en el 88,4% en 2027. En 2028, sumará dos décimas, hasta el 88,6%, para pasar al 89% en 2029. En 2030 y el 2031, seguirá por debajo de la barrera del 90% del PIB, en el 89,4% y el 89,7%, respectivamente.
En Europa, la vuelta de las reglas fiscales tras la pandemia convive ahora con el aumento del gasto en defensa y la posibilidad de activar la cláusula de escape para incrementar estas partidas. Hasta la fecha, 16 estados miembros ya han activado esta exención nacional que permite desviaciones temporales de sus trayectorias de gasto neto para responder a las necesidades de seguridad.
El FMI auguró que el gasto en defensa, uno de los componentes más rígidos del gasto público, se convertirá para Europa “en un compromiso estructural más que temporal”. Si bien las inversiones en el ámbito militar “pueden impulsar la actividad”, sobre todo en aquellas economías caracterizadas por la eficiencia de la inversión pública y los bajos costes de financiación, también “corren el riesgo de ejercer una presión al alza sobre la deuda y los precios”.
El impacto también puede afectar a la política monetaria, a menos que se compense con una "reordenación creíble" de las prioridades de gasto o con medidas de ingresos.
El FMI advirtió de que el gasto en defensa “plantea el desafío más acuciante para los países con altos niveles de deuda y un margen fiscal limitado”, ya que el gasto sostenido financiado con deuda aumenta la vulnerabilidad a las perturbaciones adversas y agrava el riesgo de dificultades fiscales.
Además, tiene otro gasto a largo plazo que ejerce presión sobre la situación fiscal y son las partidas en pensiones por el envejecimiento de la población. Tanto este gasto como el desembolso en defensa condicionan “cada vez más la política fiscal”.
El organismo sugirió que la UE debería profundizar en el mercado único para impulsar el crecimiento, que será superior al 1% en 2026 y 2027, y aliviar las disyuntivas fiscales que están limitando los esfuerzos de consolidación.
Mientras que las proyecciones de deuda resultan ascendentes para la mayoría de los países, en el caso de España ocurrirá al contrario. El FMI situó la deuda de este año en el 98,2% del PIB y la rebajó al 96,2% para 2027. En 2028, se situará en el 94,2% y en el 2029, en el 92,9%. En 2030, quedará en el 91,7% del PIB y en el 2031 bajará hasta el 90,4%.
El FMI señaló que, en el caso de España, la reforma de la administración pública digital puede generar margen presupuestario con menores costes sociales y políticos, sobre todo “cuando la polarización política complica las reformas de gran alcance”.
(SERVIMEDIA)
15 Abr 2026
NFA/gja


