Clima
Frenar el cambio climático evitaría 13,5 millones de muertes prematuras en el mundo hasta 2050
- Según un estudio
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Una acción climática global coherente con el objetivo de evitar un calentamiento de más de dos grados respecto a los niveles preindustriales evitaría más de 13,5 millones de muertes prematuras por contaminación atmosférica entre 2020 y 2050, principalmente en países de ingresos bajos y medios.
Esa es la conclusión de un estudio realizado por investigadores de las universidades de Texas en Austin, Emory y Princeton (Estados Unidos), con colaboradores de seis países. El trabajo está publicado en la revista ‘The Lancet Global Health’.
El estudio indica que las políticas diseñadas para proteger a los países en desarrollo de asumir una parte injusta del coste de la reducción de las emisiones de carbono que no han causado podrían, inadvertidamente, privarlos de millones de dólares en mejoras vitales de la calidad del aire.
Los responsables del estudio identifican una vía prometedora para resolver este dilema. Los autores modelaron diversos enfoques para alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a dos grados, con el fin de evaluar el impacto de las políticas en las emisiones, la calidad del aire, los resultados de salud y el bienestar económico en 178 países hasta finales de este siglo.
Descubrieron que la acción climática que aleje ese objetivo de calentamiento de dos grados evitaría más de 13,5 millones de muertes prematuras por contaminación del aire entre 2020 y 2050.
Sin embargo, la magnitud y la distribución de estos beneficios para la salud dependerían fundamentalmente de cómo se reparta la carga global de la mitigación.
ENFOQUES
Con un enfoque de menor coste -donde se reducen las emisiones donde resulta más económico-, los países de ingresos bajos y medianos asumen una parte significativa del esfuerzo de mitigación, pero también obtienen los mayores beneficios en cuanto a la calidad del aire.
En cambio, un enfoque basado en la equidad -donde las naciones más ricas asumen una mayor carga- supone que los países de ingresos bajos y medianos pagan menos, pero se evitan casi cuatro millones de muertes prematuras en esas naciones, ya que la reducción de combustibles fósiles es menor donde la contaminación del aire es más grave.
“Existe una difícil tensión entre la justicia climática distributiva internacional y el objetivo de salvar vidas mediante los beneficios colaterales de la reducción de la contaminación atmosférica”, según Mark Budolfson, profesor asociado de filosofía, geografía y medio ambiente en la Universidad de Texas en Austin.
Budolfson apunta que, en el actual marco climático del Acuerdo de París, que contempla planes climáticos nacionales de reducción de emisiones de gases que calientan el planeta, trasladar esos esfuerzos de los países pobres a los ricos tiene “el efecto perverso de reducir el número de vidas salvadas gracias a las mejoras en la calidad del aire en los países pobres, posiblemente en millones”.
EQUIDAD
Los investigadores también probaron un escenario que resuelve esta disyuntiva: un régimen climático basado en la equidad, en el que los países de ingresos bajos y medianos invierten sus ahorros en costes de mitigación en controles convencionales de la contaminación del aire, como tecnologías de tratamiento al final del proceso dirigidas al hollín, el dióxido de azufre y otros contaminantes, por ejemplo, en las chimeneas de las centrales eléctricas.
Este escenario de ‘equidad + calidad del aire’ resultó ser el más favorable en general, ya que ofrece tanto los beneficios de equidad al trasladar los costes climáticos a las naciones más ricas como todo el potencial de salvar vidas que supone un aire más limpio en el mundo en desarrollo.
Los autores señalan que, si bien su escenario basado en la equidad se aproxima al principio de ‘responsabilidades comunes pero diferenciadas’ consagrado en el Acuerdo de París, la dimensión de la calidad del aire ha estado insuficientemente representada en esos debates.
“Nuestra investigación demuestra los beneficios de considerar conjuntamente el desarrollo y las políticas climáticas. Diseñar políticas que aborden de forma proactiva las disyuntivas entre limitar las emisiones de manera equitativa y combatir la contaminación atmosférica produce los mejores resultados”, apunta Navroz K. Dubash, profesor de la Universidad de Princeton.
(SERVIMEDIA)
20 Mar 2026
MGR/gja


