Salud y medio ambiente

Greenpeace alerta del “engaño” en las etiquetas de ‘apto para microondas’

- Afirma que el uso de recipientes de plástico en ese electrodoméstico puede liberar cientos de miles de microplásticos en minutos

- "Nos están envenenando mientras intentamos alimentar a nuestras familias”, subraya

MADRID
SERVIMEDIA

Calentar en el microondas o el horno platos preparados y comida precocinada para llevar envasada en plástico supone un “engaño” que puede liberar cientos de miles de partículas de micro y nanoplásticos, junto con un “cóctel” de sustancias químicas tóxicas, directamente en los alimentos.

Así lo explica Greenpeace en el informe ‘Alerta: microplásticos en la comida precocinada’, difundido este martes. El documento revisa 24 estudios científicos recientes y concluye que los alimentos de envasados y comercializados como ‘aptos para calentar’ están exponiendo potencialmente a “millones de personas a contaminantes invisibles cada día”, como sustancias químicas tóxicas vinculadas al cáncer, la infertilidad, la alteración hormonal y enfermedades metabólicas.

"Las personas consumidoras creen que están tomando una decisión inofensiva cuando compran y calientan una comida envasada en plástico. En realidad, estamos siendo expuestos a un cóctel de microplásticos y sustancias químicas peligrosas que nunca deberían estar en nuestra comida ni cerca de ella”, apuntó Julio Barea, responsable de residuos de Greenpeace.

Barea añadió: “Los gobiernos han permitido que las industrias petroquímica y del plástico conviertan nuestras cocinas en laboratorios de ensayo. Este informe demuestra que las afirmaciones corporativas de 'apto para microondas' no son más que fantasías”.

CONTAMINACIÓN QUÍMICA

Según el informe, el uso de recipientes de plástico en el microondas puede liberar cientos de miles de micro y nanoplásticos en cuestión de minutos. Un estudio detectó entre 326.000 y 534.000 partículas filtrándose en los alimentos tras solo cinco minutos de calentamiento en microondas, hasta siete veces más que con el calentamiento en horno.

Además, el calor aumenta drásticamente la contaminación química. En múltiples estudios, las muestras de prueba en microondas de plásticos comunes, como el polipropileno y el poliestireno, liberaron aditivos químicos en los alimentos o simulantes alimentarios, incluidos plastificantes y antioxidantes.

El informe subraya que más de 4.200 sustancias químicas peligrosas se utilizan o están presentes en los plásticos, la mayoría de las cuales no están reguladas en los envases alimentarios.

Algunas, como los bisfenoles, los ftalatos, las ‘sustancias químicas eternas’ PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) e incluso metales tóxicos como el antimonio, están vinculadas al cáncer, la infertilidad, la alteración hormonal y enfermedades metabólicas.

Además, apunta que se han detectado al menos 1.396 sustancias químicas plásticas en contacto con alimentos en cuerpos humanos, con pruebas crecientes que vinculan esta exposición con trastornos del neurodesarrollo, enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes tipo 2.

Los recipientes viejos, rayados o reutilizados son peores, pues el plástico desgastado libera casi el doble de partículas de microplásticos en comparación con los envases nuevos.

CRECIMIENTO MUNDIAL

Por otro lado, los platos preparados envasados en plástico son uno de los segmentos de mayor crecimiento del sistema alimentario mundial, con un valor de casi 190.000 millones de dólares y un aumento pronunciado debido a que los hogares dependen más de la comida de conveniencia, según una investigación realizada por Towards FnB.

En 2024, la producción de platos preparados alcanzó un volumen mundial de 71 millones de toneladas (una media de 12,6 kilos por persona). Según un estudio de mercado publicado por Statista, también se espera que aumenten el coste de estos platos y los ingresos por cápita.

Un análisis de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) mostró, además, que los envases de plástico representan alrededor de un 36% de todos los plásticos, con una previsión de que la producción mundial de plástico se duplique con creces para 2050 respecto a los niveles actuales.

ESPAÑA

En España, la cultura del ‘abrir y calentar’ ha dejado de ser una excepción para “convertirse en norma”, según Greenpeace. El consumo de platos preparados ha crecido un 3,8% en el último año, según el balance de 2025 de Asefapre (Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados), impulsado por la falta de tiempo y espacio en los nuevos modelos de hogar.

Esta tendencia hacia la comodidad tiene un protagonista claro en la gran distribución. Según Greenpeace, un ejemplo son los supermercados Mercadona, cuya oferta de platos listos para comer representaunl 20% de este mercado en España y se posiciona ya como líder nacional, por delante de sectores históricos como los bares y cafeterías.

Según los datos de Plastic Europe, un 40% de todo el plástico transformado en España se utiliza para fabricar envases, siendo con diferencia, el sector con mayor consumo de este material.

TRATADO GLOBAL

Greenpeace subraya que existe una orientación regulatoria insuficiente en todo el mundo sobre los microplásticos liberados por los envases alimentarios, y etiquetas como ‘apto para microondas’ o ‘apto para horno’ proporcionan lo que el informe denomina una falsa tranquilidad a los consumidores.

El informe advierte de que esta “crisis de los plásticos” está siguiendo el mismo patrón observado con el tabaco, el amianto y el plomo. A pesar de las señales de advertencia científica, el problema se ha topado con la negación de la industria y el retraso regulatorio.

Solo en Estados Unidos se calcula que el coste social del plástico a lo largo de su ciclo de vida asciende a 1,1 billones de dólares anuales, según un informe de la Universidad de Duke.

Mientras los gobiernos negocian el Tratado Global de la ONU sobre los Plásticos, Greenpeace instó a las partes negociadoras a actuar siguiendo el principio de precaución y a poner fin a esta contaminación química y plástica descontrolada y no regulada que amenaza la salud humana.

"Nos están envenenando mientras intentamos alimentar a nuestras familias. El riesgo es evidente, hay mucho en juego y el momento de actuar es ahora. No podemos confiar en las promesas engañosas de las empresas y lobbies del plástico”, concluyó Julio Barea, portavoz de Greenpeace.

(SERVIMEDIA)
24 Feb 2026
MGR/gja