Extremadura
Guardiola, investida presidenta de Extremadura con el apoyo de Vox: "No es fascismo, es democracia"
- La dirigente del PP defiende su pacto con los de Abascal ante las críticas de la oposición, que le advierte de que su Gobierno nace "muerto"
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El PP y Vox invistieron este miércoles a María Guardiola como presidenta de la Junta de Extremadura y dieron el pistoletazo de salida a su segundo gobierno de coalición en la región entre críticas de la oposición. “No es fascismo, es democracia”, replicó la cacereña, que no va “a pedir perdón por responder a lo que pedían las urnas” –la derecha sacó un 60% de los votos– y que tendió la mano al que será su vicepresidente, Óscar Fernández.
Guardiola sacó adelante su tercer intento de investidura con el respaldo de tres quintos de la Cámara, cosechando 40 votos a favor frente a los 25 ‘noes’ de la izquierda. La Asamblea de Extremadura pone así en marcha la nueva legislatura seis meses después de disolverse por la convocatoria anticipada decidida por el PP. Y con solo 10 días de margen con respecto al plazo previsto por la ley para una repetición electoral que, por momentos, estuvo cerca de consumarse.
Y es que la relación del presidente de Vox, Santiago Abascal, y Guardiola se ha reconducido en cuestión de semanas. La ruptura producida en julio de 2024 fue traumática para ambas partes. Vox se sintió engañado por Guardiola y recibió como una traición que fichase a su único consejero, que desertó de sus siglas para continuar en el Ejecutivo del PP.
Por eso, bloqueó la gobernabilidad de la dirigente del PP, que, ante la imposibilidad de aprobar los Presupuestos y al ver abierta una ventana para conseguir la mayoría absoluta, precipitó el adelanto electoral en el pasado mes de octubre. Lejos de cesar, las hostilidades se intensificaron en campaña con ataques de índole personal. Abascal, por ejemplo, la llamó la “Irene Montero de Extremadura”. Y Guardiola le contestó que era “un machista”. Pero el resultado electoral, pese a ser histórico para el PP, les condenó a entenderse.
Vox amagó con la posibilidad de someter a Extremadura a unas segundas elecciones tras varios plantones a Guardiola y una investidura fallida, mientras se mostraba dispuesto a pactar en Aragón. Sin embargo, tras su frenazo en las elecciones de Castilla y León y la entrada de la dirección nacional del PP en las negociaciones, Bambú cambió su estrategia y limó sus asperezas con Guardiola hasta el punto de que el propio Abascal ha admitido que tiene mejor relación con ella que con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
El resultado de estos acercamientos desembocó en el pacto del jueves pasado y la votación de esta mañana. Guardiola tiene ahora previsto tomar posesión de su cargo el viernes. Para su primer día de trabajo, ya se ha comprometido con Vox a su “rechazo frontal” al reparto de menores extranjeros no acompañados, y aprobar una auditoría para “reducir al mínimo legal” el gasto “vinculado a la inmigración ilegal” para el cumplimiento del marco legal vigente, lo que conlleva no crear más centros de menores.
LA "PRIORIDAD NACIONAL"
Pero el punto del acuerdo que más interés mediático ha sido la “prioridad nacional” que PP y Vox han pactado que “inspirará” la concesión de vivienda y ayudas públicas. “Se va a poner primero a los españoles, claro que sí”, presumió durante el debate Óscar Fernández, líder regional de Vox y futuro vicepresidente de Desregulación de la Junta. “Digan lo que digan, esto ni es racismo ni es egoísmo. Es sentido común y realismo”.
La oposición utilizó estas palabras como punta de lanza de sus ataques a Guardiola. La portavoz de UxE, Irene de Miguel, le acusó de haber traicionado la tradición liberal y cristiana del PP al aceptar una “prioridad nazi-onal”. Y la portavoz del PSOE en la Asamblea de Extremadura, Piedad Álvarez, remarcó que “la prioridad nacional ni es legal ni es humana”.
Guardiola no hizo ninguna alusión a la prioridad nacional en sus tres intervenciones. Pero en su primer discurso sí aseveró, ante las “interpretaciones interesadas, advertencias y proclamas”, que “lo que está firmado es lo que se llevará a cabo” y que su “Gobierno jamás va a incumplir la ley”.
Lo que establece la literalidad del pacto es que para el acceso a la vivienda pública se exigirá el “empadronamiento histórico en Extremadura” de 5 años para el régimen de alquiler y 10 años para la compra, frente a los tres actuales.
A partir de ahí, se valorará positivamente y sin ser un criterio eliminatorio -también para las prestaciones públicas- “la relación efectiva y afectiva del solicitante con el territorio”, “la trayectoria de cotización y actividad laboral”, “la existencia de familiares de primer grado residiendo” en la comunidad, “así como cualquier otro criterio que acredite vinculación real y duradera de los solicitantes con la región”.
LA COALICIÓN NACE "MUERTA"
Habrá que ver cómo se materializa el pacto en los acuerdos de gobierno de la Junta, dado que Vox tendrá las competencias de servicios sociales. Sin embargo, la última palabra será de Guardiola. En público, ambos partidos ya discrepan por el alcance del acuerdo.
El PSOE sostuvo durante el debate que estas asincronías demuestran que la coalición nace “muerta”, y UxE previno a Guardiola de que tiene al “enemigo” en casa. “Cuídese muchos las espaldas, que en los pocos años que esto dure, seguramente que le van a intentar clavar bastantes cuchillos”, dijo De Miguel.
Guardiola, por el contrario, se encomendó a su socio para “dar estabilidad” a Extremadura “sin ruido, sin sobresaltos y sin provocaciones”. “Nos une algo importante, que es la voluntad de querer mejorar Extremadura y mejorar la vida de la gente de los extremeños. Es base más que suficiente para iniciar una etapa de prosperidad y de crecimiento”.
“Lealtad, compromiso y determinación. Enhorabuena, presidenta”, le contestó Óscar Fernández, que nada más terminar el debate bajó hasta su escaño para abrazarla y darle dos besos. La imagen da lugar a la segunda oleada de pactos autonómicos de PP y Vox.
(SERVIMEDIA)
22 Abr 2026
PTR/KRT/gja


